Publico aquí algunos textos a medio camino entre el intento de permanencia de la literatura y la realizada fugacidad del periodismo.
martes, 31 de mayo de 2022
Décimas a una pérdida fatal
sábado, 28 de mayo de 2022
29 de Mayo de 1969
y empezaba de San Jorge la fiesta,
interrumpe la calma un pueblo alzado
y el grito se convierte en una gesta.
Estudiantes y obreros rebelados
dejan bien claro y en fuerte protesta,
que no son bestias para ser llevados
a sumarse dóciles a la mesta.
Ya corre el año 69
cuando en Córdoba se enciende la mecha
que a toda una generación conmueve.
Comienza el pueblo heroica cosecha
Que queda grabada en altorrelieve:
29 de Mayo fue la fecha.
Buenos Aires, 26 de mayo de 2022.
jueves, 28 de abril de 2022
Octavas reales para despedir al Ica Novo
Dio voz a un paisaje silencioso
aunque lleno de músicos y cantos.
Puso notas a un Ischilín cuantioso
en fiestas amorosas y en encantos.
Con guitarra y bombo cadenciosos,
y su versos hechos a calicanto,
compartió, en disputa muy sincera,
con Santiago, la alegre chacarera.
Poesía y música fueron su afán
y su pueblo y su patria la madera
que endureció su fibra de titán,
su entereza y su alma musiquera.
Puro cordobés era y vivirán
sus cosas en peñas festivaleras.
Fue además mi amigo muy querido.
Ica Novo se llamaba y se ha ido.
El Deán Funes, que se sumó a Mayo,
de Bolívar, astuto delegado,
ha de estar, sacándose el sayo,
zapateando con el recién llegado
que logró, para su pueblo tocayo,
tener fama y renombre en todos lados.
Ahí va el Ica buscando acordes raros
para cantar versos bellos y claros.
Buenos Aires, 28 de abril de 2022
jueves, 21 de abril de 2022
Alexander Blok, Los Escitas y un mensaje ruso a Europa.
Nestor Gorojosvsky me escribió hoy, desbordado de emoción, porque la vocera oficial rusa María Zajárova había respondido a la agresividad occidental citando el poema Los Escitas del gran poeta revolucionario ruso Alexander Blok. El poema Los Escitas fue escrito en 1918, en un rapto de inspiración del poeta, en el medio de las dificultades de la revolución por estabilizarse y de las arduas negociaciones de paz de Brest-Litvosk, que, como se sabe, habían sido puestas, por el Soviet, en manos de Lev Davidovich Bronstein, más conocido como León Trotsky.
Alejandro Blok fue uno de los grandes poetas rusos de principios del siglo XX y junto con Esenin, Maiakovsky se sumaron a la revolución de 1917.
Después de muchas dificultades y buscando en distintos idiomas he logrado encontrar y traducir parcialmente el poema Los Escitas. Los escitas era un pueblo que fue llamado en la antigüedad “los guardianes del Cáucaso”. Era un pueblo de jinetes guerreros, creadores de una maravillosa orfebrería en oro y que, al parecer, realizaban sus creaciones bajo la influencia del hachís.
Esto es lo que el enojo poético de Alexander Blok le dijo a los Europeos, aquel año de 1918 y que hoy repitió la vocera del gobierno ruso.
Escitas
Vosotros sois millones; nosotros somos
legiones, legiones y legiones.
¡Intentad, pues, combatirnos!
¡Sí, somos escitas, sí, asiáticos,
una codiciosa tribu de ojos rasgados!
Para ti, son siglos, para nosotros, una sola hora.
Como esclavos, obedientes y despreciados,
hemos sostenido el escudo entre dos razas hostiles,
la de Europa y las feroces hordas mongoles.
Siglo tras siglo se forjó tu vieja fragua
y ahogó el trueno de las distantes avalanchas,
¡Y un cuento extraño de una tradición antigua
fueron para ti Lisboa y Messina!
Cientos de años miraron ustedes hacia el Este,
amontonando y extrayendo nuestras perlas,
¡Y burlándose, para apuntarnos con las bocas
de sus cañones que sólo esperaban el momento!
La hora ha llegado. El juicio rueda en alas batientes
y día tras día se multiplica el rencor
y llegará el tiempo en que no habrá rastro de cosa viva
donde una vez florecieron tus Paestums!
Oh, Viejo Mundo, antes de que tu cultura muera,
mientras una débil vida dentro de ti languidece,
haz una pausa y sé sabio, como Edipo fue sabio,
y resuelve el antiguo enigma de la Esfinge.
Esa Esfinge es Rusia. Afligida y exultante,
y llorando suficientes lágrimas negras y sangrientas,
te mira fijamente, adorándote e insultándote,
Con un amor como odio y un odio como amor.
Sí, ama como ama nuestra sangre,
¡Ninguno de ustedes ama por mucho tiempo!
Te has olvidado que hay amor en el mundo,
que quema y destruye!
Amamos todo, el calor de los números fríos,
Y el don de las visiones divinas
Todo está claro para nosotros,
el agudo significado galo,
Y el melancólico genio alemán...
Lo recordamos todo: el infierno de las calles parisinas,
Y la frescura de agua y piedra veneciana.
Un olor lejano de limoneros
Y los edificios de Colonia manchados de hollín.
Nos encanta la carne cruda, su color y su olor.
Nos encanta saborearla en nuestras fauces hambrientas.
¿Somos culpables si tu esqueleto cruje
Entre nuestras pesadas y tiernas garras?
Sabemos cómo jugar el juego cruel
de domar a los corceles más rebeldes;
Y a tercas criadas cautivas las domesticamos
Y las subyugamos, para satisfacer nuestras necesidades...
¡Ven y unete a nosotros. Deja los horrores de la guerra!
¡Estrecha la mano de la paz y la amistad!
Mientras haya tiempo,envainen la vieja espada,
Camaradas! ¡Nos convertiremos en hermanos!
Y si nos desprecias, no tenemos nada que perder.
¡Y también podemos pensar que la traición no es un crimen!
E infinitas generaciones por nacer
te maldecirán hasta el fin de los tiempos
Abandonaremos Europa y su encanto.
Recurriremos al arte y la astucia de los escitas.
-volveremos rápidos a los bosques y las selvas,
los miraremos y sonreiremos con nuestros ojos rasgados.
¡Vayan todos a los Urales! Ràpido dejen la tierra
despejen el campo para el juicio de la sangre y la espada.
Donde las máquinas de acero sin alma deben estar,
¡Y enfrenten la horda salvaje de Mongolia!
Sabed que de ahora en adelante no serviremos,
como secuaces sosteniendo el fiel escudo.
Miraremos de lejos el fragor de la batalla,
Y con ojos rasgados miraremos el combate mortal.
No intervendremos cuando los hunos salvajes
despojen los cadáveres y los dejen desnudos,
quemen las aldeas, reúnan el ganado en la iglesia
Y asen vivos a sus semejantes de piel blanca.
Por última vez, ¡recupera el sentido, viejo mundo!
Te llamamos a la fiesta ritual y al fuego,
¡De paz y fraternidad! Por última vez,
¡Oh, escucha la llamada de la lira bárbara!
De los horrores de la guerra volved a nosotros,
volved a nuestros plácidos brazos y descansad.
Camaradas, antes de que sea tarde, deponed las armas
y bienvenidos a la bendita fraternidad.
sábado, 2 de abril de 2022
La Guerra de Malvinas en octavas reales
matando cruelmente vidas argentinas,
puede lograrlo, con mayor simpleza,
si no comprendemos qué fue Malvinas.
Una guerra justa que, con firmeza,
dimos, de frente, a una potencia indigna:
alto gritamos: ¡esta tierra es nuestra!;
y del gran valor criollo dimos muestra.
Cuando la batalla hubo terminado,
los nuestros volvieron al continente,
comenzó el enfrentamiento desarmado
de evitar que esa gloria sea simiente
de un nuevo patriotismo desatado
que sacudió a la América insurgente.
Esa guerra fue solo un desatino
proclamó el sentido común bovino.
No matemos de nuevo a nuestros muertos
al hacerlos víctimas de argentinos.
Cayeron como héroes y despiertos
por el toque del clarín matutino.
Cayeron como caen hombres libertos
luchando por la Patria y su destino.
Esa guerra y esos muertos australes
vuelven en tardes de Abril otoñales.
2 de Abril de 2022
sábado, 19 de marzo de 2022
El descubrimiento del Partenón
Toda la tarde me ha acompañado un recuerdo de hace muchos años, más de treinta.
Estábamos en Europa filmando Mirta, de Liniers a Estambul. Esa mañana habíamos llegado a Atenas para filmar en la capital griega lo que no podíamos filmar en Estambul, ya que la dictadura militar que, entonces, gobernaba Turquía, nos había negado la visa. En otra parte he contado (link) que la llegada al aeropuerto de Atenas me permitió tener una muy productiva conversación telefónica con Melina Mercouri, a la sazón Ministra de Cultura del país.
Era un viernes. Inmediatamente de llegar alquilamos una “van” que seria el medio de transporte del equipo durante todo el fin de semana. Esa misma mañana, después de alojarnos en un hotel muy cercano a la Plaza Sintagma, en el centro de Atenas, salimos a buscar locaciones que nos permitieran, de alguna manera evocar, representar, hacer creer a los futuros espectadores que estábamos en Estambul. Alguien nos mencionó el barrio Plaka, cercano a la Acrópolis, y hacia allá fuimos y se decidió que la mayoría de las escenas se harían en esa locación. En el camino pasamos por el Ágora y recuerdo que nos detuvimos y bajamos a caminar entre aquellas ruinas milenarias. Nos embargaba una profunda emoción. Toda la situación de filmar una película en Buenos Aires, en Estocolmo y, ahora, en Atenas, contando una historia que tenía que ver con la espantosa noche de la dictadura que recién habíamos dejado atrás, y bajo el mismo sol que alumbró a Sócrates y a Lord Byron, recorrer esas piedras venerables, desató en todos nosotros un torrente emotivo inolvidable. Nos abrazamos, nos enjugamos los ojos llorosos, nos hicimos chistes y volvimos a subir a la van.
Y así se hizo la noche del viernes. Cuatro hombres jóvenes y una muchachita de 19 años no podían quedarse en el hotel, aún cuando a la mañana siguiente debieran comenzar muy temprano con la filmación. De modo que, a eso de las 9 de la noche, rumbeamos para el barrio donde, según nos habían contado, transcurría la movida de la noche ateniense. Y, efectivamente, caminamos un rato entre restaurantes, pubs, lugares con música y espectáculos en vivo. Cenamos en uno de ellos y salimos de ronda por diversos lugares, incluyendo una discoteca. Bebimos mucho, felices y emocionados, escuchamos canciones en un idioma que reconocíamos, pero ignorábamos. Nos cantaron tangos al preguntarnos de dónde veníamos, en algún lugar contamos desde el escenario que estábamos filmando una película. Alguien se acercó a Emilia Mazer para decirle, en un precario inglés, que la había visto en “The War's Children”, así dijo, refiriéndose a Los Chicos de la Guerra.
En algún momento, y este es el recuerdo que hoy me ha acompañado, estamos caminando nuevamente por las calles del barrio. Norberto Días me dice que tiene ganas de orinar. Que ya no se aguanta. Cruzamos la calle hacia la otra vereda que se veía arbolada y más oscura y discreta y, refugiados tras unos árboles comenzamos a orinar. El lugar era como el pie o el inicio de una colina. De pronto, Norberto levanta la vista y me grita, :
- Julio, ¡mirá ese templo, la puta que lo parió!
Levanto la vista e, iluminado y resplandeciente, veo que en la cima de esa colina brilla en toda su majestad y belleza el Partenón, el templo dedicado a Atenea Pártenon, diosa protectora de Atenas.
- Sì, le respondí a Norberto. -Es nada menos que el templo más importante de la cultura occidental.
Terminamos nuestra tarea. Nos quedamos unos instantes mirando la incandescente cima de la colina y volvimos con nuestros amigos.
Podíamos decir que nuestra micción estaba cumplida.
Buenos Aires, 19 de marzo de 2022





