El mundo ya no es el mismo,
el escenario ha cambiado.
Lo que armaron los aliados,
después del gran cataclismo,
se ha derrumbado en un sismo
que ha sacudido a Occidente.
Es que se ha roto la entente
de Washington y Bruselas
y esto tiene por secuelas
la crisis que ya se siente.
Y tampoco es solo una
la potencia dominante.
Por un lado hay un gigante,
por donde sale la luna,
que se ha aliado con fortuna
con el eslavo vecino,
convocando a un genuino
acuerdo multipolar
donde cada uno es par
y sin objeto mezquino.
Los BRICS se llama el convenio
y son la mitad del mundo.
El terreno es fecundo
y ya lleva un decenio
de economía e ingenio.
Lo que está en juego, parece,
es si el dólar permanece
para el comercio mundial,
sacándolo del sitial
que día a día decrece.
El estado de Israel
lleva a cabo una matanza,
un genocidio, una danza
de degüellos en tropel,
cargados de odio, de hiel,
y ha arrasado toda Gaza.
La tregua es mentira crasa
y una agente inmobiliario
quiere hacer allí un balneario
que a palestinos desplaza.
Europa, como siempre, llora
lágrimas de cocodrilo,
pues ha perdido el estilo
de gran potencia rectora.
Mientras, Washington vigora
el poder de destrucción
de las legiones de Sión.
Palestina es el cordero
entregado al matadero
de un Occidente en fisión.
Nuestro “Gran País del Norte”,
en patética entropía
está buscando una vía,
un camino o un resorte
que evite que su recorte
se convierta en retirada.
Vetusta y empolvada
halló en Monroe la doctrina:
que América Latina
a Washington sea ordenada.
Y en nuestro lado del mapa
está todo en tensión.
México es gran bastión,
con presidenta que atrapa
todo el sentido de guapa.
Están Cuba y Nicaragua
esperando la macagua
y el pérfido mordiscón.
En semejante turbión
son el carbón de la fragua.
El país Bolivariano,
la Venezuela de Chávez,
está peleando las llaves
de un destino soberano.
El rubio Trump echó mano
de secuestrar a Maduro.
El pueblo hizo conjuro
con su nombre y el de Cilia.
En una larga vigilia
fueron ambos un huairuro.
De los países andinos
en Colombia está Petro,
quien le ha quitado el cetro
a gobiernos asesinos,
y hoy defiende genuinos
reclamos de independencia.
No lo achica la presencia
del belicoso gigante,
ni su gesto amenazante
y no promete obediencia.
En el resto de los Andes
no se ve mucha grandeza.
Los dueños de la riqueza
del Perú, en negocios grandes.
Los políticos desbandes
han convertido al estado
en un órgano castrado.
Y el pueblo, casi impotente,
es convertido en cliente,
en espectador cegado.
En Ecuador, tierra bella,
el dólar es el campeón
que impone su condición:
y deja profunda mella.
Volver a tomar la huella
de un gobierno popular
no es cosa de solo hablar.
Como en Perú, hay disputa,
entre Monroe y la Ruta,
todo es para pensar.
La cosa en Chile ha cambiado.
De un modo menos violento
vuelve el país al momento
del viejo golpe de estado,
con Allende asesinado
y Pinochet presidente.
Chile, otra vez como agente
de intereses imperiales,
reclamos territoriales
y enemistad permanente.
Y Brasil sigue con Lula
como su gran estadista.
En los BRICS encontró pista
y desde allí se vincula,
discute, opina y postula
ante el mundo en su conjunto.
Hoy Brasil está en el punto
más alto desde el Imperio.
¿Le faltará un socio serio
como Argentina?, pregunto.
Es que Argentina es el drama
más triste de esta historia.
Como burro en la noria,
como insomne en la cama
da vuelta y vuelta en la rama
sin llegar a algún destino.
Hoy su finanza es casino,
cerrar industrias su norte
y no hay nada que le importe
más allá del desatino.
Sin curso y sin dirección
Argentina marcha a tumbos
¿Dónde están aquellos rumbos
que le impusiera Perón?
El proyecto y conducción
de unidad continental,
con Brasil, el franco pial
para empujar al conjunto
está olvidado, barrunto,
en medio de este andurrial.
Pero nada está estable.
Lo central es movimiento,
más rápido o más lento.
Por ello, todo es variable,
tanto que no es desdeñable
que, tal como ya pasara,
disipada la algazara,
aparezca una espada,
de civil o uniformada.
La historia no es tan rara.
2 de febrero de 2026.



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