viernes, 13 de abril de 2018

Ovillejo antimistrista



Tu lengua es fuego que escalda,
Esmeralda,
Tu boca escupe salitre,
Mitre,
Tu seso, inútil denuedo,
Alvarez de Toledo.

La estupidez fue un torpedo
que se estroló en tu sesera
y la convirtió en flanera,
Esmeralda Mitre Alvarez de Toledo.
Buenos Aires, 13 de abril de 2018

jueves, 5 de abril de 2018

El Ombú de Lula

Cuando las circunstancias no están garantizadas, lo mejor es esperar, resistir, transformar el tiempo en aliado. Jamás descender del ombú antes de hora.
Getulio Vargas

Fueron siglos de luchas y pasiones
que no olvidarán los hijos de nuestros
hijos ni los hijos que de ellos vengan.
Espectros nobles y heroico de Ganga Zumba y el gran Zumbi,
de María Quiteria de Jesús disfrazada de soldado Medeiros.
de Antonio, el consejero de Canudos
enfrentados en lucha eterna con los espectros despreciables
del sangriento bandeirante,
del miserable mercader de yorubás y congos,
del fiero violador nocturno en la zenzala.
Fantasmas abismales de empolvados doctores masónicos,
de violentos coroneles fazendeiros
que, con Comte en una mano y el látigo en la otra,
pretendieron con soberbia de terratenientes
construir A Civilização Brasileira,
ese imperio y esa república europea
en el medio de un continente de tucanes, pelícanos, orquídeas,
magnolias gigantescas, arañas como puños, prodigiosas anacondas,
un reino donde la sangre blanca de la hevea brasiliensis
extraída a tajo de machete le puso ruedas a Henry Ford,
y el amargo grano que crece bajo el sol de Capricornio
le puso desayuno al breakfast de huevo y tocino de Arkansas y New Jersey.
Todos ellos se han despertado esta noche
porque saben que esa lucha, que empezaron hace quinientos años,
vuelve a repetirse con la pertinacia de una neurosis,
con el ritmo preciso de una obsesión,
con la obstinada insistencia de las nuevas quilombolas,
de los iluminados en los que han vuelto a manifestarse
los dioses del Olimpo africano,
los viejos orixás que hoy habitan tus ciudades gigantescas
con la misma presencia con que en Benin, en Angola, en la tierra de Oxum
signaban la vida de esos hombres y mujeres que lograron
soportar las cadenas, el látigo, la sentina y el olor a carne humana dolorida.
La tierra de los bandeirantes vuelve a ser el centro de la tierra.
Intentarán engayolar a Lula
enlularán la gayola,
para que la historia vuelva a repetirse.
El sereno ganadero gaúcho, el del tiro en el corazón
y la carta que abrió un tajo en la conciencia,
lo dijo cuando venían a buscarlo.
Tenía, es cierto, una estancia y una aldea que era su fortaleza.
Este pernambucano del carajo no tiene una aldea,
tiene una clase, cuatrocientos años de injusticia
y una pelea ganada contra el hambre de millones,
contra ese mapa que dibujo Josué de Castro, su compatriota.
Que no se baje del ombú antes de tiempo,
que el tiempo sea su aliado
junto con los brazos, el corazón y el cerebro de sus millones de amigos.
Ese pueblo que ha aguantado quinientos años
rezando a sus dioses, creyendo en sus santos, llenando de música
al mundo entero
sabe que las injusticias
siempre,
siempre,
siempre
se pagan.

Buenos Aires, 5 de abril de 2018