<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261</id><updated>2012-02-02T03:53:18.891-03:00</updated><category term='martín fierro'/><category term='peronismo'/><category term='Paraguay'/><category term='josé hernández'/><category term='Leonardo Favio'/><category term='Hernández Montoya'/><category term='Congo'/><category term='Argentina patagonia perito moreno'/><category term='cine argentino'/><category term='Toussaint L&apos;Overtoure esclavitud'/><category term='Podetti Latinoamérica Vasconcelos Rodó Chávez'/><category term='chávez'/><category term='Malaver'/><category term='Kusch'/><category term='tutsies'/><category term='Argentina'/><category term='venezuela'/><category term='El Vestido'/><category term='Paula de Luque'/><category term='revolución bolivariana'/><category term='Perón'/><category term='Urquiza'/><category term='haití'/><category term='precolombina'/><category term='Eva Perón'/><category term='Moira Grassi'/><category term='Latinoamérica'/><category term='Chilavert'/><category term='Berenice Bejo'/><category term='Rosas'/><category term='Rafael Barrett'/><category term='Ruanda'/><category term='coltan'/><title type='text'>Entre la literatura y el periodismo</title><subtitle type='html'>Publico aquí algunos textos a medio camino entre el intento de permanencia de la literatura y la realizada fugacidad del periodismo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>58</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3934385177044627978</id><published>2012-01-31T20:49:00.002-03:00</published><updated>2012-01-31T20:53:52.013-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Urquiza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chilavert'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:180%;" &gt;Coronel de Artillería Martiniano Chilavert:&lt;br /&gt;traidor a la facción y leal a la patria&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.tiendadelibros.com.ar/el-fusilado-de-caseros-martiniano-chilavert-hipolito-uzal_iZ1860XvZiXpZ1XfZ77781062-125073701-1.jpgxIM.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://www.tiendadelibros.com.ar/el-fusilado-de-caseros-martiniano-chilavert-hipolito-uzal_iZ1860XvZiXpZ1XfZ77781062-125073701-1.jpgxIM.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El coronel Martiniano Chilavert había nacido en Buenos Aires, aunque su infancia transcurrió en España. En 1812, a los catorce años de edad, volvió al Río de la Plata junto con su padre. Dos oficiales españoles integraban el pasaje. Uno era porteño como él y el otro había nacido en las Misiones. Carlos María de Alvear y José de San Martín -de ellos se trataba- serían sus jefes militares en una patria que recién comenzaba. &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;En los Granaderos creados por el correntino, Chilavert obtuvo su primer grado militar en la Artillería y peleó a las órdenes de Alvear en las tropas artiguistas, enviadas por el caudillo para enfrentar al director Rondeau.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Los enfrentamientos civiles que sucedieron a la derrota de Artigas lo obligaron a buscar refugio en Montevideo. Allí obtuvo su título de ingeniero y volvió a su ciudad natal. Participó en la guerra con el Brasil a las órdenes de Juan Galo de Lavalle. Ello fue determinante para que en las luchas civiles de los años '30 se pusiese del lado de los unitarios, contra Rosas, y enfrentase a Oribe a las órdenes del Pardejón Rivera.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Don José de San Martín, desde su exilio, le había escrito al gobernador de Buenos Aires: “lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...”  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;El soldado Martiniano Chilavert no era hombre de partidos y banderías. La batalla de la Vuelta de Obligado, el valor de esos compatriotas que enfrentaban al invasor, hizo sonar un clarín en su alma patriota.  El corazón de Chilavert vibraba en la misma frecuencia que el del viejo correntino que había liberado medio continente. Contra la opinión, el deseo y hasta la orden de los exiliados antirrosistas, vuelve a Buenos Aires para poner sus conocimientos bélicos al servicio de las armas de la Confederación y su jefe, el odiado don Juan Manuel.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Y en la noche posterior a la batalla de Caseros se produjo uno de esos hechos trágicos, signados por el destino fatal de un enfrentamiento entre hermanos.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Chilavert había sido el último en rendirse con su batería cuando ya no disponía de munición para seguir combatiendo a las tropas de Urquiza. Dicen que la resistencia había sido heroica, que cuando se había terminado el agua para enfriar los cañones, los hombres orinaban sobre el enrojecido hierro para seguir luchando. Había tropas extranjeras entre las que dirigía en entrerriano. Eran los mismos imperiales contra los que Chilavert había peleado en Ituzaingo. Y por no soportar su patria hollada por tropas extranjeras, había declinado su enfrentamiento con Rosas. Y hasta el último momento les dio batalla.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Solo, al lado de su ya inútil batería, el rostro tiznado por la pólvora, el uniforme oscurecido por el polvo del combate y su sudor guerrero, Chilavert esperaba. El capitán Alamán, desde su caballo, le pidió la rendición sin saber con quien hablaba. Dicen que el coronel Martiniano Chilavert le respondió con voz disfónica que buscara a un oficial de mayor graduación ante el cual pudiera rendirse. Y también dicen que fue un coronel Virasoro, seguramente correntino, el que lo condujo detenido hasta San Benito de Palermo, la residencia de Rosas convertida en cuartel general del entrerriano Urquiza.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Horas estuvo Chilavert esperando a su vencedor. No había dejado de pensar que el federalismo alborotaba los pueblos en alzamientos permanentes, como todo ese combate lo demostraba. No le gustaba Urquiza por federal, pero mucho menos le gustaba por haber traído a los “cambá” del emperador para pelear contra don Juan Manuel. Por eso se había alejado de los hombres de Montevideo, de los Varela y los Alsina, los hombres de levita que habían empujado a Lavalle a asesinar a su primo Dorrego.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Sobre esas cosas debe haber pensado en su espera, herido, sucio y agotado, hasta que lo condujeron en presencia del entrerriano.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Toda la noche hablaron. Historiadores y dramaturgos han escrito distintas hipótesis de ese diálogo que la historia se llevó para siempre. Los dos hombres, como en un cuento del porteño Borges -nacido del lado bueno del Arroyo del Medio-, habrán hablado sobre la traición y la lealtad, sobre las ideas abstractas de los juristas y el agudo dolor “que aún no sabe su nombre”, como Marechal define la Patria.  Cuentan los testigos que, de a ratos, se oían los gritos destemplados e iracundos de don Justo y algún puñetazo sobre la mesa.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Al amanecer, Urquiza llamó a la guardia y dio la seca orden de que fusilaran al prisionero.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Y la escena final de la tragedia comenzó cuando don Justo, quien sabe si indignado por la altivez del prisionero, por su irreductible voluntad, ordenó en voz baja que fuese fusilado por la espalda, como a un traidor.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;El mayor Modesto Rolón fue quien tuvo a su cargo la orden de Urquiza. Se preparó Chilavert para entregar su alma al Dios en el que creía. Cuentan que le dio el reloj a Rolón con el encargo de entregárselo a su hijo, en Buenos Aires.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Se sacó el tirador, donde había unos billetes y tabaco. Se los dio a los soldados, para que lo repartieran.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;E hizo frente al pelotón.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;No pudo creer lo que oía cuando el mayor Rolón le ordena que se pusiese de espalda a los fusiles, como mueren los traidores. También cuentan que sonó una estrepitosa bofetada en la cara de Rolón. Los soldados comenzaron a acercarse para cumplir con la orden. A cada uno de ellos los recibía con fieros puñetazos. No iba a morir como un traidor, porque no lo era. Simplemente se había alejado del “indigno espíritu de partido”, como había pedido el exiliado ilustre.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;El acero de un puñal reflejó, artero, la pálida luz de la madrugada y se perdió varias veces en la carne del coronel rendido. Mientras caía, seguía gritando, con los gallos de la mañana, su valor y lealtad a la Patria.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Cayó ensangrentado y con el rostro al cielo el coronel Chilavert. Rolón cumplió a medias la orden terrible del señor de San José. Descerrajó su revolver en el pecho del artillero que seguía gritando su derecho a ver la muerte de frente, como los héroes.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Un poncho blanco tapaba el cuerpo de Martiniano Chilavert con sus rosas de sangre en el pecho, nunca en la espalda, cuando su esposa, de negro, seria y enjuta, lo recogió esa mañana espantosa del 4 de febrero de 1852.&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;31 de Enero de 2012&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3934385177044627978?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3934385177044627978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2012/01/coronel-de-artilleria-martiniano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3934385177044627978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3934385177044627978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2012/01/coronel-de-artilleria-martiniano.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1927833668157934060</id><published>2012-01-22T18:53:00.005-03:00</published><updated>2012-01-22T19:29:03.145-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Toussaint L&apos;Overtoure esclavitud'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='haití'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(153, 153, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El camino al poder del gran caudillo haitiano Toussaint-L'Ouverture &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://abikuville.files.wordpress.com/2008/07/toussaint.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 425px; height: 310px;" src="http://abikuville.files.wordpress.com/2008/07/toussaint.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El abuelo de François Dominique Toussaint-L´Ouverture se llamaba Gaou  Guinou. Era de sangre real y había nacido en la colonia francesa de  Dahomey, que recién en 1960 obtuvo su independencia para pasar a  llamarse, años después, República de &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt; Benin. Secuestrado por los esclavistas franceses, fue enviado con su  hijo a una plantación en la parte francesa de La Española o Santo  Domingo. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un amo impregnado de humanismo iluminista enseñó a François a leer y  escribir y lo nombró capataz de la plantación. Se casó, tuvo dos hijos  y, en 1776, fue manumitido y se convirtió en un pequeño campesino libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una población de 12.000 blancos franceses mantenía en un brutal  sometimiento a unos 300.000 esclavos africanos. La cruel economía de  plantación azucarera había destruido la &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt; diversidad productiva de Haití, convirtiéndola en uno de los más lucrativos negocios de la época. &lt;/span&gt;   &lt;span style="font-family:georgia;"&gt; Si se ha dicho que la Revolución Francesa tuvo influencia en los  procesos independentistas de la América hispánica -una teoría que  soslaya el alzamiento del pueblo español contra el invasor francés-, en  la parte francesa de la isla el hecho adquirió una enorme repercusión.  La caída de la monarquía liberó las distintas fuerzas en pugna en el  enclave colonial y los pequeños propietarios se enfrentaron a los  grandes, los propietarios negros y mulatos a los blancos, los negros  esclavos a sus amos y una gran parte de todos ellos a la política de la  metrópoli que pretendía mantener el status colonial. &lt;/span&gt;   &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1791 comenzó una rebelión negra que se convirtió en el primer grito  independentista de la América colonial. Encabezada por un esclavo de  unos cincuenta años, los rebeldes se lanzan a la quema de plantaciones y  a un directo ajuste de cuentas con sus propietarios. Ante la respuesta  de los colonialistas franceses, los rebeldes cruzan la frontera hacia la  parte española de la isla y entran en negociaciones con sus  autoridades, quienes, enfrentados a Francia en Europa, ven la  oportunidad de darle un golpe en su mejor colonia. &lt;/span&gt;   &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toussaint se unió a estas tropas, recibió formación militar de los  españoles y se convirtió al poco tiempo en uno de los principales y más  exitosos oficiales del ejército de esclavos alzados. Su nombre comenzó a  hacerse conocido entre los cientos de miles de combatientes, quienes lo  llamaban L´Ouverture, El Iniciador. Fue el nombre con el que al final  entró en la historia. Y con el título de General del Ejército de España,  obtenido en esa época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No obstante, Toussaint, que ya se había convertido en uno de los líderes  de la revolución, llegó a la conclusión de que no estaba en el interés  de los españoles la abolición de la esclavitud -objetivo central y  excluyente de la revuelta- sino tan sólo debilitar el poderío francés en  la región. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Uníos, hermanos, y luchad conmigo por la misma causa.  Arrancad de raíz conmigo el árbol de la esclavitud”&lt;/span&gt;, sostuvo en su  proclama de 1793, el mismo día en que los delegados de la República en  la isla declararon la liberación de los esclavos para que se unieran a  la Revolución. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es necesario decir que no fue del todo generosa esta declaración. Haití  se encontraba invadido por tropas españolas y británicas a las que se  habían unido no pocos monárquicos franceses. Para que los 300.000  esclavos lucharan por la República debían ser liberados. Al año  siguiente, y por acción de un grupo de diputados haitianos negros, la  Asamblea Constituyente abolió la esclavitud en todo el territorio  francés, tanto europeo como de ultramar. &lt;/span&gt;        &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante ello, la lucha contra la esclavitud y por la independencia se  extendió varios años más. Toussaint rompió con los españoles y los hizo  replegarse en su propia frontera y comenzó a ser reconocido por los  propios franceses, quienes lo ascendieron a General de División de la  República. &lt;/span&gt;       &lt;span style="font-family:georgia;"&gt; El talento militar y político de Toussaint L`Ouverture logró dar una  batalla permanente sobre los tres frentes: los españoles, los británicos  y los propios franceses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1798, este descendiente de la dinastía  dahomeyana logra sus objetivos: mientras los españoles abandonan el  territorio haitiano, los británicos capitulan y se alejan de la isla. A  su vez, logra sacarse de encima los comisarios franceses, con lo que se  convierte en el jefe político y militar absoluto de un Haití, sin  esclavos y, en lo formal, miembro, en pie de igualdad, de la República  Francesa. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 22 de enero de 1801 François Toussaint L`Ouverture obliga a capitular  a los españoles y, según lo acordado en el Tratado de Basilea que puso  punto final al enfrentamiento franco-español, la totalidad de la isla de  Santo Domingo quedaba bajo control del caudillo negro. Se iniciaba  entonces otra etapa de la gran rebelión &lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt; de los afro-haitianos, la única rebelión de esclavos triunfante en la historia de la Humanidad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en Telam&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1927833668157934060?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/1927833668157934060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2012/01/el-camino-al-poder-del-gran-caudillo.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1927833668157934060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1927833668157934060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2012/01/el-camino-al-poder-del-gran-caudillo.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-4081685368834216125</id><published>2011-12-26T18:15:00.004-03:00</published><updated>2011-12-26T18:46:02.624-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paraguay'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rafael Barrett'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_ANlZrpRXIpM/S7Io3597VEI/AAAAAAAAFNs/-MqOFrZwE90/s1600/barrett+rafael+losyerbalesl+bv.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 383px; height: 383px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_ANlZrpRXIpM/S7Io3597VEI/AAAAAAAAFNs/-MqOFrZwE90/s1600/barrett+rafael+losyerbalesl+bv.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0); font-family:georgia;font-size:180%;"  &gt;Rafael Barrett, un dandy conquistado por la selva paraguaya&lt;/span&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rafael Barret fue un hombre que tuvo una vida corta y fugaz: vivió 34 años. Fue el hijo de un extraño connubio entre una aristócrata española, María del Carmen Álvarez de Toledo, y un inglés de Coventry, un tal George Barrett Clark. Nace Rafael en la provincia de Cantabria, en el norte de España. Parece que realizó sus primeros estudios en Inglaterra y luego volvió a Madrid, para estudiar ingeniería. Muy pronto entró en contacto con los grupos literarios madrileños de los que formaban parte, entre otros, Ramiro de Maeztu, Angel Ganivet y don Ramón del Valle Inclán, todos integrantes de lo que luego sería conocida como la “Generación del 98”. Su vida en Madrid fue bohemia y tumultuosa al estilo de la juventud dorada de la época. Amores clandestinos, duelos, borracheras, casinos y pendencias caracterizaron este período de su vida, que terminó en un hecho, entre dramático y cómico, que cambió su vida. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En 1902, a los 25 años, Rafael Barrett la emprende literalmente a las trompadas, en la vía pública, en el centro de Madrid y a la vista de todo el mundo, con el Duque de Arión, lo que provocó un gran impacto social, a punto que Ramiro de Maeztu, uno de los mejores periodistas del momento, comentó el hecho en una de sus columnas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Cuál había sido la razón de este ataque? El motivo fue que Barret había retado a duelo al abogado José María Azopardo, por un cierto asunto. Un tribunal de honor presidido por el Duque de Arión –y a pedido del abogado, a quien le daba miedo batirse a duelo- declaró que Barret era un notorio homosexual y que, por lo tanto, no estaba en condiciones, por esta indignidad, de defender su honor. La decisión de este tribunal salvó abogado de una muerte segura, pero provoca en Barret tal indignación que –tal como se acostumbraba a hacer en aquélla época, por ridículo que hoy suene- concurrió a un médico para hacerse los análisis necesarios para que quede asentado en escritura pública su “no pederastia”. Después de ello, trompeó, como hemos dicho, al Duque de Arión, por haber sido el presidente del tribunal de honor que había decretado su homosexualidad.&lt;br /&gt;El incidente provocó su aislamiento social que recién terminó con la aparición de un artículo en la prensa madrileña –en uno de los diarios de mayor circulación de la época- que afirmaba &lt;em&gt;“ayer falleció el señor Rafael Barret”&lt;/em&gt;. Fue declarado muerto. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Barrett llegó a la conclusión de que su vida en España está cerrada y viajó a Buenos Aires. En ese momento era un joven de veinticinco o veintiséis años, solo, que hasta ese momento había escrito sobre matemáticas, ya que era un destacado especialista en esa ciencia. A poco de llegar y junto al argentino Julio Rey Pastor, Rafael Barrett fundó la Sociedad Matemática Argentina y comenzó a escribir diarios y revistas españolas e, incluso, en Caras y Caretas. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A los pocos meses de estar en Buenos Aires decidió viajar como corresponsal a cubrir una revolución liberal que se había lanzado en el Paraguay y, al llegar, decidió afincarse en ese país. Quedó atrapado por el Paraguay. Se unió a estos revolucionarios liberales y comenzó así su evolución hacia el anarquismo militante. Curiosamente, no lo hizo a partir del sacrificio de los mártires de Chicago o del crimen de Sacco y Vanzetti, por parte de la plutocracia yanqui, sino a partir de la situación de los trabajadores yerbateros, de la miseria en que se encontraban los indígenas en el Paraguay. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rafael Barret era, hasta entonces, un hombre de una formación nieztcheana -muy de moda en ésa época- y el contacto con la tierra paraguaya lo hizo transformarse en un anarquista libertario, en un militante ácrata. Fundó un diario, el &lt;em&gt;“Germinal”&lt;/em&gt;, donde comenzó a escribir con una prosa de enorme ironía y sarcasmo. Sus artículos provocaron una persecución política que lo obligó a entrar y salir del Paraguay en repetidas oportunidades. Por último se instaló en Montevideo, donde influyó notoriamente en José Rodó, en Carlos Vaz Ferreira, en Alberto Zum Felde, en los intelectuales más destacados de la ciudad del 1900. Su presencia fue una especie de fermento con la que creció la renovación ideológica, intelectual y literaria que, en aquel momento, se produjo en ambas márgenes del Río de la Plata. Enfermó muy gravemente de tuberculosis y viajó a Francia tratando de encontrar una cura para su mal, pero murió a los 34 años de edad, en Arcachon, en la Gironda francesa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Su obra literaria volcada en cientos de artículos periodísticos tiene su mejor expresión en la serie “Lo que son los yerbales paraguayos”, donde denuncia la terrible explotación a la que son sometidos los trabajadores guaraníes. “El Dolor Paraguayo”, otra recopilación de sus artículos logró exponer ante las nuevas generaciones las trágicas consecuencias de la inicua Guerra de la Triple Alianza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Su influencia en la cultura suramericana fue inmensa. El uruguayo José Enrique Rodó, el paraguayo Augusto Roa Bastos, el argentino Jorge Abelardo Ramos y hasta el joven Jorge Luis Borges, han reconocido la huella dejada en ellos por su potente pluma.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;font-family:Times New Roman, serif;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;El dandy libertino de los salones madrileños se convirtió en la selva paraguaya, en tribuno del dolor de su pueblo y en profeta de su redención histórica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-4081685368834216125?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/4081685368834216125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/12/rafael-barrett-un-dandy-conquistado-por.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4081685368834216125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4081685368834216125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/12/rafael-barrett-un-dandy-conquistado-por.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ANlZrpRXIpM/S7Io3597VEI/AAAAAAAAFNs/-MqOFrZwE90/s72-c/barrett+rafael+losyerbalesl+bv.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-984916911646348331</id><published>2011-12-24T17:34:00.004-03:00</published><updated>2012-01-06T17:15:49.771-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://uploads.blogia.com/blogs/p/po/poe/poemasdeshanna/upload/20061024185424-llueve.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 388px; height: 292px;" src="http://uploads.blogia.com/blogs/p/po/poe/poemasdeshanna/upload/20061024185424-llueve.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Esta noche tenía &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;el corazón destrozado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Un amor matutino,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;en una tarde de sol,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;llenó de cielo mi noche&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;y, como siempre, la noche&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;se convirtió en amargura&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;de escarcha y madrugada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Buenos Aires, 23 de diciembre de 2011&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-984916911646348331?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/984916911646348331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/12/esta-noche-tenia-el-corazon-destrozado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/984916911646348331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/984916911646348331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/12/esta-noche-tenia-el-corazon-destrozado.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3048104040204315469</id><published>2011-12-18T15:25:00.004-03:00</published><updated>2011-12-18T16:05:55.466-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Berenice Bejo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Moira Grassi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argentina'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p  style="margin-bottom: 0.2cm;  font-weight: bold; color: rgb(153, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El destino que carga con la Victoria&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0.2cm;  font-weight: bold; color: rgb(153, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;o Moira y Berenice&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Silvia tenía, entonces, veintitrés años. Además Silvia era hermosa. De pelo color caoba, delgada, de ojos juguetones y brillantes, Silvia era coqueta, seductora y, como había nacido en Buenos Aires,  un poquito histérica.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;En esa epoca Silvia estudiaba Derecho en la Universidad Católica Argentina. De clase media y de padre profesional, la alegre Silvia estaba comprometida en casamiento con un muchacho compañero de estudios, católico, conservador y, posiblemente, aburrido.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;De no haber pasado nada de lo que pasó, Silvia y su futuro abogado se hubieran casado. Es más, ya tenían fecha de matrimonio: un día del mes de junio de 1970.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Pero aquellas eran épocas en que nadie podía estar seguro de que su novia llegaría en fecha y hora al pie del altar. Eran épocas en que las chicas rubias y bellas, de clase media y de padres profesionales, incluso las que estudiaban Derecho en la Universidad Católica, se habían alborotado.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;El Cordobazo había conmovido la paz impuesta por un bigotudo y obtuso general de labio leporino, el autoproclamado jefe de la Revolución Argentina, Juan Carlos Onganía. Había venido para quedarse veinte años, tenía las urnas bien guardadas y gustaba de entrar airoso a la inauguración de la Sociedad Rural en una carroza tirada por caballos. Había sido jefe de Remonta en Tandil y tenía con los nobles equinos muchas cosas en común. Pero de pronto el país había comenzado a sacudirse y en ese 29 de mayo de 1969, una airada multitud de estudiantes, obreros industriales y vecinos, en Córdoba, hartos de la autocracia militar, se habían alzado con una energía desconocida.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Y el impulso se había extendido por todo el país. Hasta los recoletos claustros católicos había llegado el alzamiento. Chicos y chicas de buen pasar habían comenzado a discutir airadamente sobre cuestiones que, hasta ese momento, sólo eran motivo de beata caridad, de santurrona compasión. Los pobres, los trabajadores, la doctrina social se mezclaban con el Concilio Vaticano II, la libertad religiosa, el evolucionismo de Teilhard de Chardin, El “Pensamiento de Carlos Marx”, del jesuita Yves Calvez y el sexo prematrimonial. Y en esa vorágine había entrado sin remedio la bella Silvia.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Llevada por estas nuevas preocupaciones Silvia entró en contacto con un pequeño grupo de estudiantes de distintos años de la carrera, apasionados por estas discusiones y muy enfrentados con otros pequeños grupos identificados con el nacionalismo católico o con la secta llamada Tradición, Familia y Propiedad. Mientras aquellos reivindicaban al obispo Podestá o al incipiente Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, estos esgrimían al sacerdote Julio Meinvielle, al talentoso Leonardo Castellani o al miserable Cosme Béccar Varela.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;¿Quienes integraban este grupo? La mayoría de ellos vive aún -a Dios gracias, digamos- y son jueces, periodistas, funcionarios, abogadas, viudas, esposas de banqueros. Eran hijos e hijas de esa amplia, difusa y tan evidente franja social llamada clase media argentina, que habían estudiado en escuelas públicas o privadas, con esa intensidad y esmero con que se enseñaba en aquellos años. Tenían la vida por delante y nada les parecía más importante que esas discusiones interminables en las que se enfrascaban días y noches, esa preocupación permanente por los pobres, como ellos mismos decían, esa sensación de saber que ocurrirían grandes cosas y que ellos querían estar en lo que ocurriera. Todos ellos eran, aún, católicos practicantes, cosa que también iría cambiando con el paso de los meses.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Silvia se integró a este grupo y empezó a frecuentar sus reuniones. En el año 1970, un año después del Cordobazo, el grupo que se había puesto el nombre de Agrupación Estudiantil Nacional y Social, se presentó a elecciones en el centro de estudiantes donde la disputa electoral siempre, hasta ese momento, había sido amistosa y deportiva. La presentación generó un intenso debate, inusual en la vieja casa de la calle Juncal, cerca de la Cinco Esquinas. Aunque no ganó, le dio una impronta política a la disputa que atrajo la atención de las autoridades y les valió muchas veces el mote de infiltrados.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;La muchacha tenía, como se ha dicho, fecha de casamiento, con todas las pompas y circunstancias del caso: vestido exclusivo, misa de esponsales, gran fiesta en el Plaza o en el Alvear, un largo viaje a Europa, lista de regalos en el Bazar Inglés. En las reuniones del grupo en cuestión, que también eran asados en Luján o almuerzos en un inolvidable restaurante de Belgrano, en Pampa y la vía, que ya no existe, Silvia conoció a Ricardo, un rosarino emparentado con la familia del diario La Capital, donde trabajaba como corresponsal, flaco, simpático, conversador y que manifestaba una creciente simpatía hacia el peronismo, por un lado, y las alternativas armadas por el otro.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Fue un flechazo. Silvia y Ricardo se enamoraron. Pero se enamoraron mal, mucho. Quien sabe si fue porque estaba por casarse, porque Ricardo parecía todo lo contrario de su convencional novio o por todo lo que la relación ofrecía de prohibido en aquellos días, pero el caso es que Silvia y Ricardo se convirtieron en protagonistas de una comedia de amor como Los Paraguas de Cherburgo, que nos conmovía por entonces. La cosa se fue haciendo insostenible con el pobre novio oficial que sentía que el pampero de la revolución le alejaba su rubia mujercita. Hasta que un día Silvia decidió fugarse de su casa y romper de esa manera con la ilusión casamentera. Todos los integrantes de aquel grupo participaron en la conspiración, la alojaron durante algunos días en sus casas u ocultaron sus pertenencias, mientras Silvia se encontraba furtivamente con Ricardo en  departamentos prestados o en hoteles-alojamiento, como se los llamaba antes que la pudibundez municipal los bautizara albergues transitorios.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.youcasting.it/portale/images/comprofiler/897_4a8f98e6c95a2.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 351px; height: 256px;" src="http://www.youcasting.it/portale/images/comprofiler/897_4a8f98e6c95a2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hasta que un día, o una noche, o una siesta o un amanecer, Silvia quedó embarazada. Sus amores con Ricardo tuvieron un fruto, un hermoso fruto que nacería meses después y se llamó Moira, el nombre griego de las diosas que tejen el destino.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Silvia y Ricardo comenzaron a vivir juntos. Con su empleo y algunas otras colaboraciones Ricardo comenzó a mantener un hogar.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Pero, ya lo dijimos, los tiempos eran tormentosos. Los otros miembros del grupo también comenzaron a casarse y a definir, cada uno, el camino político que consideraban oportuno y eficaz.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Ricardo prosiguió el que había elegido durante ese vertiginoso año. Fue acercándose a Montoneros y a su aparato de prensa. Pocos años después sería el codirector de El Descamisado, el semanario de la organización armada.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;En algún momento, el amor fue languideciendo entre Silvia y Ricardo, en situaciones de las que no tengo el menor conocimiento. Ricardo se fue alejando también de mi vida. Ya no lo veía sino esporádicamente y el ambiente político había comenzado a espesarse. Nada sé de lo que pasó en esos años con Moira, la hija de Ricardo y Silvia.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Aquellos años eran potentes no sólo para la política. El cine movilizaba también a jóvenes inquietos, innovadores, buscadores de caminos distintos en una Argentina que se resistía a lanzarse por rutas nuevas. Miguel era uno de esos jóvenes. Había filmado una película de largo nombre que muy pocos habían visto pero que se introducía lentamente en las conversaciones de aquellos días. Miguel había comenzado a convertirse en un director de culto.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Y en algún momento Miguel y Silvia se encontraron y se enamoraron. Yo alcancé a estar con ellos una noche de ese corto período que va de 1973 a 1976 y que en nuestra memoria se ha convertido en un larguísimo ciclo por la cantidad abrumadora de experiencias que nos traían cada una de las jornadas. Silvia seguía siendo hermosa, levemente snob, divertida y simpática. Vivían en un agradable departamento, lleno de objetos viejos y nuevos, libros y mantas sobre los sillones. Formaban una linda pareja y aún no tenían hijos.&lt;a href="http://images.allocine.fr/medias/nmedia/18/35/40/52/18745533.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 289px; height: 435px;" src="http://images.allocine.fr/medias/nmedia/18/35/40/52/18745533.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;En 1976, Silvia y Miguel tuvieron una hija a la que le pusieron el extraño nombre de Berenice. Ignoro si en homenaje a Edgar Allan Poe y su macabra historia o invocando la esperanzada etimología del nombre: “portadora de la victoria”. Pero le pusieron Berenice.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Y, como con tantas otras historias que comenzaron en aquella corta primavera, llegó el horrible invierno del golpe de estado -videlamartínezdehozmuerteydesa-sosiego- y dejamos de vernos.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;En 1977 lo encontré a Ricardo. Había ido a buscar a mi hija a la escuela que está cerca de la Recoleta, cuando lo veo en la vereda de enfrente. Sinceramente, el corazón me dio un vuelco, como dice el lugar común, y miré alrededor antes de cruzar a saludarlo. Me contó pocas cosas, pero me dejaron con una sensación que aún hoy puedo reconstruir: Eramos algo como dos “dead man walking”. “Dos boletas caminado” se decía también, con el humor negro con que los humanos conjuramos el horror. Nos abrazamos. Habían pasado tan sólo unos años desde aquella elección en la Facultad de Derecho de la UCA. Éramos aún dos hombres jóvenes que no habían cumplido 30 años. El pasaba los días en la calle, en bares, caminando. Y a la noche dormía en diferentes lugares. Como yo, también iba a encontrarse con su hija, Moira. A los dos la muerte nos acechaba.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;En algún momento de esos meses, Ricardo, Moira, Silvia, Miguel, mis hijas, mi mujer y yo nos fuimos a cualquier parte y seguimos en cualquier parte esa historia que comenzara en 1969.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Ricardo y Moira fueron a parar a Italia. Silvia, Miguel y Berenice recalaron en Paris, con una valija llena de negativos de las dos películas que Miguel había logrado hacer. Mi mujer, mis hijas y yo aterrizamos en Estocolmo, la ciudad donde se había muerto de frío Renato Descartes.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Y nunca más supimos de nuestras vidas.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Nunca más hasta hace unos días cuando escucho y veo por la televisión que hay un extraña película francesa que amenaza con llevarse muchos premios y hasta el de Mejor Película Extranjera en la competencia del Oscar. Una película en blanco y negro, muda, que cuenta una melancólica historia de un actor del cine mudo que no logra superar el umbral del cine sonoro. Y escucho que la protagonista es una actriz francesa, nacida en Argentina, de nombre Berenice Bejo. El corazón me vuelve a dar otro vuelco, pero esta vez de alegre sorpresa. Me meto en Internet, en la prodigiosa Biblioteca de Alejandría virtual, que casi como en el Aleph, nos permite ver todo desde todos los puntos posibles, y me encuentro que también Moira, en Italia, se convirtió en una actriz de la cual hablan los periódicos. Que ha filmado nada menos que con Liliana Cavani y que Moira y Berenice, además de medio hermanas, son grandes amigas.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Se me apareció el rostro juvenil de Silvia, su desparpajo, su maravilloso atolondramiento de veinte años. Se me aparecio Ricardo y el abrazo en la calle Ayacucho. Me cayó sobre los hombros el peso de que yo y mi generación teníamos detrás toda una historia.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Si Berenice gana el Oscar me encantaría brindar con ella, su hermana y todos sus padres en aquel viejo restaurante de Pampa y la vía, que ya no existe.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0.2cm; font-family: georgia;"&gt;Buenos Aires, 18 de diciembre de 2011.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3048104040204315469?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3048104040204315469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/12/el-destino-que-carga-con-la-victoria-o.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3048104040204315469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3048104040204315469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/12/el-destino-que-carga-con-la-victoria-o.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-2024125085893119233</id><published>2011-09-21T19:04:00.006-03:00</published><updated>2011-11-02T14:44:25.488-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='josé hernández'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='martín fierro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argentina'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style=" font-weight: bold;font-family:georgia;" &gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0);"&gt;José Hernández, de soldado federal a poeta nacional&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;José Hernández, el autor del “Martín  Fierro” nació en lo que entonces se conocía como las Chacras de  Perdriel, en el actual partido de San Martín, en la provincia de Buenos  Aires, el 10 de noviembre de 1834. Era hijo de una familia de vieja  prosapia criolla, vinculada a las luchas políticas de la Independencia.  Su madre, Isabel de Pueyrredón era prima hermana del Director Supremo  Juan Martín de Pueyrredón.&lt;/span&gt;  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LzT8QX3dTU0/TNoI2RRY-CI/AAAAAAAAAfE/H94uxj7Qn3M/s1600/Jose%2BHernandez2.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 390px; height: 589px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LzT8QX3dTU0/TNoI2RRY-CI/AAAAAAAAAfE/H94uxj7Qn3M/s1600/Jose%2BHernandez2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Como tanto jóvenes de su época tuvo una formación autodidacta, en la que su abuela jugó un papel destacado. A los 19 años recibió su bautismo de fuego en la batalla de San Gregorio, donde actuó como soldado de las tropas porteñas, contra las federales comandadas por Hilario Lagos. El enfrentamiento fue una catástrofe para las fuerzas de Buenos Aires y el joven José Hernández fue tomado prisionero. Será su primera y única participación en el bando unitario, a la que seguramente se unió sin clara conciencia política.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Poco después abandonó Buenos Aires y pasó a militar en el gobierno federal de Paraná. Allí se casó con Carolina González del Solar, una joven entrerriana con quien tuvo siete hijos.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Fue soldado de Urquiza en Cepeda y Pavón, contra las fuerzas porteñas de Mitre y destacado político de la Confederación Argentina, de la que se había secesionado la provincia de Buenos Aires. Formó parte de los hombres que jamás perdonaron a don Justo José de Urquiza la capitulación ante Bartolomé Mitre en Pavón. Acompañó a Ricardo López Jordán en su enfrentamiento con Don Justo y participó activamente en el levantamiento de 1870 contra el presidente Domingo Faustino Sarmiento. Con la derrota de las fuerzas jordanistas, Hernández acompañó a su jefe al destierro en Brasil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Regresó al país al año siguiente y continuó su lucha política y su prédica federal, ahora a través del periodismo. En 1863, ante el alevoso asesinato del General Angel Vicente Peñaloza, el Chacho, en la provincia de la Rioja, el soldado federal Hernández dio a conocer su libro “Vida del Chacho”. El libro es un ejemplo de periodismo militante y de investigación sobre la verdadera historia de ese respetado caudillo a quien los diarios porteños calificaban de “bandolero”.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Su obra cumbre “El gaucho Martín Fierro” (1872) y su continuación “La vuelta de Martín Fierro” (1879) fueron, entonces, no sólo el resultado de su genio literario, su conocimiento de la vida rural de entonces y, sobre todo, su cercanía con el verdadero protagonista de las luchas civiles, el gaucho, sino también de sus convicciones federales, de su resistencia a entregar al país al capital extranjero y su denuncia al saqueo y desamparo en que caían las provincias históricas y su población criolla frente a la predación mitrista.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Su última gran actuación política fue el memorable discurso con el que, en 1880, defendió la federalización de la ciudad y el puerto de Buenos Aires, en áspero debate con el dirigente de la Unión Cívica, Leandro N. Alem.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Con la aparición del roquismo y la federalización del puerto de Buenos Aires, José Hernández se sumó al nuevo momento de pacificación que vivía el país y fue elegido, en 1879, diputado provincial en el Congreso de la provincia de Buenos Aires. En 1881 publicó su Instrucción del Estanciero, notable intento de introducir alguna forma de producción capitalista en la estancia argentina. En 1885, José Hernández fue elegido senador nacional. Murió al año siguiente, el 21 de octubre de 1886&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;21 de septiembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-2024125085893119233?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/2024125085893119233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/jose-hernandez-de-soldado-federal-poeta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2024125085893119233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2024125085893119233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/jose-hernandez-de-soldado-federal-poeta.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_LzT8QX3dTU0/TNoI2RRY-CI/AAAAAAAAAfE/H94uxj7Qn3M/s72-c/Jose%2BHernandez2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3457204948395018305</id><published>2011-09-11T18:58:00.010-03:00</published><updated>2011-11-02T15:47:23.700-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Perón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eva Perón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argentina'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Juan y Eva, la &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.juanyevalapelicula.com.ar/site/wp-content/uploads/2011/08/288732_195040637229047_179201335479644_437913_4644875_o.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 453px; height: 334px;" src="http://www.juanyevalapelicula.com.ar/site/wp-content/uploads/2011/08/288732_195040637229047_179201335479644_437913_4644875_o.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;fuerza irresistible del amor&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La historia de amor más trascendente de la historia argentina del siglo XX, el romance entre Juan Perón y Eva Duarte, ya tiene su película. Y esa película es maravillosa.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En efecto, &lt;i&gt;“Juan y Eva” &lt;/i&gt;de Paula de Luque, estrenada el jueves 15 en Buenos Aires, es un filme singularmente bello, con actuaciones descollantes, con un encuadre y una fotografía que realza y pone dramatismo a la historia, con una notable reproducción de época y con un guión y una dirección que, en todo momento, evita el lugar común, el estereotipo o la “machietta”.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Paula de Luque, en su tercer largometraje, retoma, en cierto sentido, aquellas historias de mujeres en la historia que la actriz Eva Duarte interpretaba por Radio Belgrano y cuenta ese romance de un año y medio, enmarcado en dos acontecimientos de inmensa trascendencia: el terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944 y el terremoto social del 17 de octubre de 1945.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La propuesta era sumamente riesgosa. La gran mayoría de los argentinos tenemos en nuestro cerebro una imagen de Perón y Evita. Para casi todos es muy difícil separar sus personas del proceso político que encarnaron, de las pasiones que movilizaron y de las transformaciones que su paso por el poder dejaron en la Argentina. El abismo de un panfleto altisonante, de un ejercicio de cine histórico especular al Billiken o de un melodrama edulcorado se abría a los pies de la realizadora. La posibilidad de hacer una película puramente partidaria que encendiese a propios y alejase a ajenos era otro de los peligros que encerraba el proyecto.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Paula de Luque ha logrado sortear esos escollos, esas acechanzas y ha dado al cine argentino la que posiblemente sea la mejor película con trasfondo histórico que se haya filmado jamás entre nosotros. Miradas que se cruzan, pequeños gestos de complicidad, espejos que muestran la imagen aún no visible, silencios y preguntas sin respuesta son los materiales con que construye el mundo de Juan y Eva.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Además de su inteligencia y exquisito gusto, de su sobriedad y buen criterio cinematográfico, de Luque contó con la ayuda de un elenco a la altura de su desafío. Julieta Díaz muestra su talento actoral y compone una Evita en la que cada gesto, cada mirada, cada silencio parece observado por el ojo de una cerradura imaginaria. Osmar Núñez, por su parte, ratifica el talento actoral que ha hecho conocer en el teatro, y ofrece un Juan Perón que no es una imitación de su voz o de sus gestos, tan conocidos por el público mayor de cincuenta años. El Perón de Núñez es -como lo fue el Julio César. el Napoleón o el Emiliano Zapata de Marlon Brando- una creación, una interpretación, el Perón pensado por de Luque y pasado por el tamiz creativo del actor. El resultado de ello son una Eva celosa y tenaz, enfurecida y dulce y un Juan luchador y sereno, paciente e irreductible, enamorados el uno del otro en un mundo que se derrumba y otro que, silenciosamente, se está construyendo.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Paula de Luque, afortunadamente, no intenta ninguna teoría. Sólo pretende hacer una película bella, emocionante y conmovedora. Y con ello consigue hacer una película deslumbrante.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt; “&lt;i&gt;¡Dónde la llevo, Eva?”, &lt;/i&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;pregunta Juan, la noche en que se conocen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Eva no responde y la historia todavía no ha terminado de responder.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;María Luisa Bemberg filmó&lt;span style="font-style: italic;"&gt; “Miss Mary”&lt;/span&gt;, a mi gusto su mejor película. Las últimas escenas de su filme trascurren en la noche del 17 de octubre, mientras sus padres se casaban en el Santísimo Sacramento y la multitud se desperdigaba por las calles de Buenos Aires de vuelta a sus casas. “Juan y Eva” es como el contracampo de la película de la Bemberg. Paula de Luque ha iluminado con su talento, con su fina sensibilidad y su delicada inteligencia ese contracampo. Es una mirada femenina, que ve cosas que los hombres muchas veces soslayamos, que pone el acento en inflexiones que nos suelen pasar inadvertidas, que convierte un primer plano en un texto de mil posibles lecturas.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Paula de Luque se ha convertido con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Juan y Eva”&lt;/span&gt; en una realizadora insoslayable de nuestro cine.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Buenos Aires, 9 de septiembre de 2011&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3457204948395018305?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3457204948395018305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/juan-y-eva-la-fuerza-irresistible-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3457204948395018305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3457204948395018305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/juan-y-eva-la-fuerza-irresistible-del.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-4103332125431902432</id><published>2011-09-11T17:30:00.008-03:00</published><updated>2011-09-11T20:40:20.111-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Latinoamérica'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.1  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt;  &lt;!--   @page { margin: 2cm }   P { margin-bottom: 0.21cm }   H1 { margin-bottom: 0.21cm }   H1.western { font-family: "Times New Roman", serif }   H1.cjk { font-family: "Lucida Sans Unicode" }   H1.ctl { font-family: "Tahoma" }  --&gt;  &lt;/style&gt; &lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt; &lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_V-h5bSTQOTk/TFm4XthuyjI/AAAAAAAAAVk/Vewqp7Qu4Ww/s1600/albizu+campos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 350px; height: 406px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_V-h5bSTQOTk/TFm4XthuyjI/AAAAAAAAAVk/Vewqp7Qu4Ww/s1600/albizu+campos.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0); font-family: georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western"  style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-family:georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western"  style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-family:georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western"  style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-family:georgia;" align="JUSTIFY"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" face="georgia" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" align="JUSTIFY"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;h1 class="western" face="georgia" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" align="JUSTIFY"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Qué será de Borinquen, mi Dios querido&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt; &lt;h1 class="western" face="georgia" style="margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm; font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);" align="JUSTIFY"&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;que será de mis hijos y de mi hogar?&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;El 12 de octubre de 1891 nació, en Ponce, Puerto Rico, el gran patriota borincano y adalid de la lucha por la independencia nacional de su país en manos de los Estados Unidos, Pedro Albizu Campos.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;Don Pedro Albizu Campos es el gran patriota portorriqueño, cuyo lento asesinato en las cárceles norteamericanas -donde fue contaminado con radiactividad- lo ha convertido en el gran mártir de los pueblos latinoamericanos para liberarse del yugo yanqui.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;Fue hijo natural de Alejandro Albizu y de doña Juana Campos y su padre no lo reconoció hasta que el niño terminó su escuela secundaria. Becado por una logia masónica, que descubre su natural inteligencia, el joven va a estudiar ciencias a la Universidad de Vermont, si bien al poco tiempo se trasladó a Harvard donde se recibió en leyes con excelentes calificaciones. Fue en esta universidad donde tomó contacto con Subhas Chandra Bose, un dirigente del nacionalismo hindú que, posteriormente,  acompañará a Mahatma Gandhi en la independencia de la India, y con el célebre Éamon de Valera, el primer presidente de la Irlanda libre del yugo inglés..&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;Al finalizar la Primera Guerra Mundial, donde participó como soldado del ejército norteamericano, Albizu Campos se muda a Puerto Rico y comienza la intransigente labor por la independencia borincana que lo ocuparía hasta su dolorosa muerte. Ingresó al Partido Nacionalista Portorriqueño, donde, al poco tiempo, fue reconocido como una de sus principales figuras. Después de una gira por otros países latinoamericanos, para extender la causa independentista, es elegido presidente del partido. Su dirección le imprimió una fuerte impronta revolucionaria, si bien alejado de las corrientes marxistas que venían de Moscú. Asume una posición de abstención frente a las amañadas elecciones coloniales y plantea el no acatamiento al servicio militar obligatorio, que, obviamente, era en las FF.AA. ocupantes. En 1936 recibe su primer arresto por una acusación de conspirar contra el gobierno yanqui de la isla y al año siguiente, después de la masacre de Ponce, cuando la policía dispara contra una manifestación de los nacionalistas, es trasladado a la cárcel de Atlanta, junto con los principales jefes del partido.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;Recién es liberado en 1947 y vuelve a su isla -&lt;i&gt;¿Dónde vas, Puerto Rico, tú de socio asociado en sociedad?&lt;/i&gt;, cantaba entonces el cubano Nicolás Guillén- para iniciar una lucha política armada contra la ocupación yanqui. El 30 de octubre de 1950 se produce el levantamiento conocido como Grito de Jayuya y se proclama la Segunda República de Puerto Rico. Por primera vez, bajo la tiranía norteamericana, flamea la bandera blanca y roja con su estrella en triángulo azul, creada en Nueva York, en el siglo XIX, por patriotas de Borinquen. Nuevamente “El Maestro”, como lo llamaban sus compatriotas, es puesto prisionero, junto a otros compañeros de lucha.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;El gobernador del Estado Libre Asociado -como llama EE.UU. a la situación colonial del país- lo indulta, ante la enorme presión popular, pero en 1954 se revoca la medida. A partir de ese momento, “el Último Libertador de América”, como también se lo llamara, comienza su lento martirio. El régimen carcelario yanqui denuncia que sufre de locura y, posteriormente, sufre un derrame cerebral. Es trasladado a un hospital en San Juan de Puerto Rico , bajo una fuerte vigilancia. Los médicos que lo vieron, después de cinco días de no recibir atención, declararon que su cuerpo sufría de horribles quemaduras y otros síntomas de radiación. No obstante continúa en prisión hasta 1964. Sale en libertad -bajo las protestas del imperialismo norteamericano y sus secuaces locales- víctima de un doloroso cáncer y llagas en todo su cuerpo, como resultado de los experimentos radioactivos a los que fue sometido por sus carceleros.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-family: georgia;"&gt;Don Pedro Albizu Campos murió el 21 de abril de 1965. El pueblo portorriqueño lo acompañó masivamente a su tumba. Bajo la presidencia de Bill Clinton, el Departamento de Energía de los EE.UU. reconoció haber realizado, en los años '50 y '60, experimentos humanos con radiación, sin el conocimiento de los prisioneros. Una de sus víctimas fue el gran político, orador, poeta y patriota Pedro Albizu Campos. Puerto Rico continúa siendo una colonia yanqui. Latinoamérica tiene aún una deuda con el pueblo jibarita.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-4103332125431902432?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/4103332125431902432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/que-sera-de-borinquen-mi-dios-querido.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4103332125431902432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4103332125431902432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/que-sera-de-borinquen-mi-dios-querido.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_V-h5bSTQOTk/TFm4XthuyjI/AAAAAAAAAVk/Vewqp7Qu4Ww/s72-c/albizu+campos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1737356862206538786</id><published>2011-09-05T20:11:00.002-03:00</published><updated>2011-09-05T20:13:31.632-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argentina patagonia perito moreno'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-MkGAfoJ-hwA/TmVXaln1fPI/AAAAAAAABCA/loRvninKfhw/s1600/El%2BCalafate%2B051.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-MkGAfoJ-hwA/TmVXaln1fPI/AAAAAAAABCA/loRvninKfhw/s400/El%2BCalafate%2B051.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5649017421893565682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);font-size:180%;" &gt;Confieso que he estado en el Glaciar Perito Moreno&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una amiga venezolana envió a una lista un hermoso pps con fotos del Glaciar Perito Moreno. Le respondí así:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muchas gracias por estas maravillosas postales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No sé si les conté, pero en el mes de junio, unos días antes de mi cumpleaños, viajé por cuestiones políticas a Río Gallegos, la capital de la provincia de Santa Cruz. Los amigos de allá nos habían preparado, a mí y a mi amigo Hugo Barcia, un viaje al Calafate para ver el Glaciar Perito Moreno. Fuimos en auto, en una ruta cubierta de hielo, pasamos por el Calafate -calafate es una riquísima baya de la región, agridulce y pequeña, de color rojo fuerte- y seguimos hasta el maravilloso glaciar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;He estado muchas veces en las Cataratas del Iguazú y cada vez que voy se apodera de mí una especie de congoja que me atenacea el estómago, ante la belleza, fuerza y magnificencia del espectáculo de la Garganta del Diablo. Pero el impacto de una visita personal no es muy distinta a la que produce una buena película o una gran fotografía de los saltos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con el glaciar pasa otra cosa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo el contacto personal, en vivo y en directo, como dice la vulgaridad televisiva, proporciona a nuestra pequeña humanidad la magnitud, la abrumadora magnitud de este milagro. El glaciar Perito Moreno es una especie de gigantesca, polifémica broma, un chiste de dimensiones ciclópeas que la naturaleza nos brinda tan solo para demostrarnos el tamaño de este señorío que, dispendiosamente, tenemos sobre sus dominios. Uno queda con la boca abierta. Recibe, al llegar a la hermosamente gélida pasarela que permite admirar el frente del glaciar, una trompada en el plexo solar y se le corta la respiración. No es posible, esto no es posible, es lo único a lo que atina a pensar el pobre hijo de Adán ante la capacidad creativa de los dioses, ante su rampante sentido del humor, ante el blanco virginal, el celeste de las alturas, el esmeralda de esos témpanos milenarios, el turquesa que surge de las grietas profundas como catedrales. Amigos, el espectáculo del glaciar no se puede ver en una fotografia. Hay que visitarlo y pasar el resto de la vida pensando cómo describir lo que han visto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Les cuento que al volver, esa misma noche al Calafate nos enteramos que los vuelos a Buenos Aires estaban suspendidos sin fecha, a causa de las cenizas de un volcán en la frontera con Chile. De modo que tuvimos que quedarnos diez días en la pequeña villa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;También les cuento que pasé mi cumpleaños número 64 en ese lugar, comiendo un cordero patagónico y bebiendo un excelente malbec de la región con mi amigo entrañable Hugo Barcia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No lo había contado hasta ahora y el envío de Legda, como las galletas Madeleine a Proust, desataron mi memoria.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1737356862206538786?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/1737356862206538786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/confieso-que-he-estado-en-el-glaciar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1737356862206538786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1737356862206538786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/09/confieso-que-he-estado-en-el-glaciar.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-MkGAfoJ-hwA/TmVXaln1fPI/AAAAAAAABCA/loRvninKfhw/s72-c/El%2BCalafate%2B051.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3842497313473197116</id><published>2011-07-08T17:45:00.001-03:00</published><updated>2011-07-08T17:48:00.374-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Cipayos, en ocho capítulos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Este es el primero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;iframe src="http://www.youtube.com/embed/TejOeA1MslA" allowfullscreen="" width="425" frameborder="0" height="349"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 0, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3842497313473197116?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3842497313473197116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/07/cipayos-en-ocho-capitulos-este-es-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3842497313473197116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3842497313473197116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/07/cipayos-en-ocho-capitulos-este-es-el.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/TejOeA1MslA/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-9156025528178652836</id><published>2011-05-06T15:57:00.000-03:00</published><updated>2011-05-06T15:57:49.422-03:00</updated><title type='text'>La venezolana Carola Chávez presentó "Que Pena con ese Señor" en la feri...</title><content type='html'>&lt;iframe width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/embed/Q0Dlw4wO8C4?fs=1" frameborder="0" allowFullScreen=""&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-9156025528178652836?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/9156025528178652836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/05/la-venezolana-carola-chavez-presento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/9156025528178652836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/9156025528178652836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/05/la-venezolana-carola-chavez-presento.html' title='La venezolana Carola Chávez presentó &quot;Que Pena con ese Señor&quot; en la feri...'/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/Q0Dlw4wO8C4/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3379689990612804014</id><published>2011-03-27T19:59:00.003-03:00</published><updated>2011-03-27T21:22:03.405-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='peronismo'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-7aDvhXK_GjA/TY_FyP3qkMI/AAAAAAAAA_c/qXYG65yBTgE/s1600/Barcia.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-7aDvhXK_GjA/TY_FyP3qkMI/AAAAAAAAA_c/qXYG65yBTgE/s400/Barcia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588903129634214082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.1  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%; font-weight: bold; color: rgb(153, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Cuando Palermo no era ni Hollywood ni Soho&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: bold;"&gt;El Dragón del Sur&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: bold;"&gt;de Hugo Barcia&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: bold;"&gt;Editorial Ciccus&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Días atrás presentamos en la Casa Nacional del Bicentenario esta novela del periodista y escritor Hugo Barcia, la primera publicada de una producción en prosa que tiene ya muchos años de actividad.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;El Dragón del Sur es una novela que encierra muchas cosas, una dentro de la otra, como una caja china o una Mariushka. Con el recurso de reconstruir los sabores de la infancia -se le atribuye a Rainer Marie Rilke haber afirmado que “la infancia es la patria del hombre”-, Barcia se introduce en la experiencia de dos dolorosas derrotas: la del bando republicano en la Guerra Civil Española y la del bando nacional en la Argentina del '55 -es el efecto de Coriolis sobre las ideas políticas, que las hace cambiar de signo al atravesar los mares y el Ecuador-.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;A Barcia, no sin razón, le interesa indagar en esas derrotas estrepitosas. La experiencia de las derrotas es el único material de donde se pueden extraer reflexiones que permitan futuros triunfos. También le permite adentrarse en otra experiencia límite en la vida de un pueblo: la de la nación dividida, la guerra civil, como tragedia central de la convivencia humana. La tragedia española de 1939 se le representa a Barcia, a través de sus personajes, como una prefiguración de esa otra tragedia que regará de sangre argentina la Plaza de Mayo en 1955, los bombardeos de la Marina de Guerra antiperonista sobre la población desarmada y pacífica. El fantasma de la guerra civil acecha a Manuel, un gallego dueño de esas viejas librerías de barrios con olor a lápices Faber y gomas de borrar Dos Banderas. Y el fantasma de la guerra civil vuelve a rondar premonitoriamente en los alrededores de Gascón y Gorriti, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires a fines de la década del '40.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;El barrio es, para Barcia, el microcosmos que evoca y sintetiza el macrocosmos, el mundo grande e inasible. Un poco a la manera como Leopoldo Marechal toma, en Adán Buenosayres, las calles cercanas al parque Centenario, alrededor de esa iglesia del Cristo de la Mano Rota, Hugo Barcia plantea en clave realista y, muchas veces, grotesca, la lucha de clases -convertida en una batalla campal de piedras y naranjas- entre una creída clase media del barrio y los oscuros y vivaces habitantes de los conventillos.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Esa clase media, hecha de médicos, escribanos, algún martillero público y unos recién llegados talleristas convertidos en repentinos industriales, junto, por supuesto, a sus indescriptibles señoras e hijas, es pintada por Barcia con ferocidad y con gracia. Reaparece en sus páginas un modo de hablar del Buenos Aires de aquellos años que se ha perdido. Una especie de neococoliche, pretencioso y vulgar, es la lengua que hablan algunos de sus inolvidables personajes, como la Beba, una tórrida muchacha que pugna entre el deseo que su cuerpo recién madurado provoca en ella misma y en terceros y el sueño del vestido blanco en el casamiento por iglesia.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;La burguesía en ascenso, producto de las políticas derivadas de la Segunda Guerra Mundial, es retratada por Barcia en sus expresiones más plebeyas. Hijos de recientes inmigrantes italianos,  un pequeño taller de diez operarios los convierte, en su fantasía, en compañeros de Henry Ford.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;El padre Silva, de la Iglesia de Santa Lucía, es el sacerdote-guerrero del barrio. En el patio de su parroquia se reúnen los más humildes del barrio, desde allí sale una inefable comparsa de murgueros, carros y caballos hacia la Plaza de Mayo para rescatar a Perón una tarde soleada.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;El gallego Manuel, su hermosa María y el padre Silva son, en la mirada del niño que cuenta esta historia, los Tres Mosqueteros de una pequeña epopeya, en un barrio que tenía mucho de pequeña aldea, antes de convertirse en Palermo Hollywood o Palermo Soho, como la tilinguería en uso lo ha bautizado.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;No obstante los avatares de la historia argentina, una gran alegría recorre la novela. Contrariamente a esas sombrías películas de don Manuel Antín, ubicadas en los mismos años que la novela, aquí los protagonistas más plebeyos disfrutan de una inmensa alegría vital y sus rivales pitucos son pintados con un trazo misericordioso y cordial. Son, al fin y al cabo, pobres figuras de un drama que se juega muy por encima de sus cabezas.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;La novela El Dragón del Sur es una hermosa pintura de aquellos años y de aquellos sueños. Está escrita con soltura y desparpajo. Barcia seguramente se divirtió al hacerlo y transmite ese sentimiento al lector. Cuando los argentinos hemos vuelto a vivir horas de justicia y de patria, una mirada evocativa sobre aquellos años, cuando empezó esta historia, merece una lectura que será, sin duda, placentera y enriquecedora.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Buenos Aires, 27 de marzo de 2011&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3379689990612804014?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3379689990612804014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/03/cuando-palermo-no-era-ni-hollywood-ni.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3379689990612804014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3379689990612804014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/03/cuando-palermo-no-era-ni-hollywood-ni.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-7aDvhXK_GjA/TY_FyP3qkMI/AAAAAAAAA_c/qXYG65yBTgE/s72-c/Barcia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3102164374274422049</id><published>2011-03-26T20:02:00.008-03:00</published><updated>2011-03-26T20:23:44.704-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-u-K8NqT0Ctw/TY5xX1jbHkI/AAAAAAAAA_U/YRFVFwBecAE/s1600/COL-CEST-PARTI-foto-pel%25C3%25ADcula-300x168.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 342px; height: 192px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-u-K8NqT0Ctw/TY5xX1jbHkI/AAAAAAAAA_U/YRFVFwBecAE/s400/COL-CEST-PARTI-foto-pel%25C3%25ADcula-300x168.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588528841939951170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(102, 0, 204);font-size:180%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay equipo y hay partido&lt;/span&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;La gente del Primer Festival de Cine Político (Rosana Salas, Osvaldo Cascella, Clara y Clelia Isasmendi), que se está realizando en Buenos Aires,  me invitó gentilmente a ver la proyección de &lt;b&gt;C'est parti &lt;/b&gt;(algo así como Hay partido). Lejos de referirse a algún enfrentamiento futbolístico, el documental dirigido por Camille de Casabianca (quien además es guionista y camarógrafa de la película) registra las reuniones, encuentros y congresos que dieron nacimiento al llamado Nuevo Partido Anticapitalista, en Francia, en 2009.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;a name="firstHeading"&gt;&lt;/a&gt; Para ubicar a los lectores de este lado del charco, el NPA fue un movimiento impulsado por la Liga Comunista Revolucionaria, un partido nacido al calor del mayo francés en 1968, uno de cuyos dirigentes ha sido Alain Krivine, quien aparece a menudo en el filme. La LCR fue un pequeño grupo de orientación trotskista  hasta que en las elecciones presidenciales del 2002 obtuvo para su candidato Olivier Besancenot 1.200.000 votos que aumentan en el 2007 a 1.500.000 votos. El joven Besancenot es un típico producto de la clase media francesa. De padre profesor y madre psicólogo, Olivier estudió Historia en la Universidad de Paris X: Nanterre, enclave izquierdista desde los años '60. Carismático e inteligente, con la segura locuacidad de un bachiller francés, Besancenot logró superar las módicas cifras electorales de los partidos a la izquierda del PC francés. Esto llevó a la Liga a la propuesta de autodisolución en un partido más amplio, más democrático, más autogestionario. De ello da cuenta el documental.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Se inicia, con toda la simbología que ello tiene, con la limpieza general por refacciones de la sede de la LCR. Toneladas de papeles, folletos, apuntes, resoluciones e informes vuelan desde un cuarto piso hasta un container situado a la puerta del edificio. Todo el pasado del partido, cuarenta años de discusiones, propuestas, resoluciones, sanciones, expulsiones y tesis, van desapareciendo ante la necesidad de refaccionar el edificio.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Mientras tanto, los dirigentes jóvenes y los viejos sobrevivientes del '68 analizan y discuten la manera en que nacerá el nuevo partido. Las pretensiones iluministas del viejo socialismo resurgen en los discursos de cada una de las asambleas y reuniones, en un lenguaje que recuerda, para quien las haya conocido, las asambleas estudiantiles de Sociales o de Filosofía. Mucha democracia directa, mucha gestión comunal y descentralizada, muchos chicos y chicas bien alimentados y con la dentadura completa.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Hay, no obstante, en la película una muy simpática figura, la de Abdel, un evidente francés norafricano, un “cabecita negra”, irrespetuoso y zumbón, que juega como personaje alternativo al frío y despasionado discurso racionalista de los jóvenes y viejos políticos franceses. Olivier Besancenot, a su vez, con su medida oratoria, su frialdad intelectual y su prolijidad gestual, despierta el recuerdo de aquel político menemista, hoy alejado de las luces, que fue Gustavo Béliz, apodado, como se recuerda, &lt;i&gt;“Zapatitos Blancos”&lt;/i&gt; por sus conmilitones de entonces, quienes despreciaban con ello, su supuesto intento de pasar inmaculado por un gobierno barroso como pocos.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Los espectadores que me acompañaban deben haberse sorprendido, como lo hice yo, al apreciar la pulcritud y el orden que reinaba en los locales donde se realizaban las reuniones. Ningún sitio se parecía a nuestros muchas veces vetustos y mugrosos locales políticos. Una escena llama la atención. Cuando han terminado de llenar el container con carpetas, ficheros y archivos, uno de los dirigentes se pone a barrer alrededor del mismo. &lt;i&gt;“Hay vidrios y nos pueden hacer una multa”&lt;/i&gt; explica a la cámara el veterano revolucionario que desde hace más de cuarenta años viene intentado abolir el régimen capitalista en la patria de Napoléon.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Después de una divertida discusión en la playa entre tres panzones dirigentes, uno de ellos en zunga, sobre Trotsky, Mao, Stalin y Lenin; después de visitar el picnic anual de L'Humanité, con debates sobre la revolución y el reformismo; después de los trabajos en comisión para determinar el nombre del nuevo partido, la película termina con una agorera imagen. Una joven militante sella, uno a uno y rítmicamente, los carnets de afiliación al nuevo partido. El &lt;i&gt;trac, trac&lt;/i&gt; del sello acompaña como una percusión los títulos finales de la película. Nuevamente la sombra ominosa de la burocracia amenaza a la flamante y libertaria organización recién nacida.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Vale la pena ver esta película. Además de sus bondades como documental -buen encuadre, una cámara que muchas veces parece invisible-, nos permite escudriñar como por el ojo de la cerradura el debate político del progresismo europeo. Sus problemas son distintos a los nuestros, sus sueños de una mejor patria para el hombre y la mujer, son muy similares.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"&gt;Buenos Aires, 26 de marzo de 2011&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3102164374274422049?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3102164374274422049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/03/hay-equipo-y-hay-partido-la-gente-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3102164374274422049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3102164374274422049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2011/03/hay-equipo-y-hay-partido-la-gente-del.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-u-K8NqT0Ctw/TY5xX1jbHkI/AAAAAAAAA_U/YRFVFwBecAE/s72-c/COL-CEST-PARTI-foto-pel%25C3%25ADcula-300x168.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-7773387373034051335</id><published>2010-01-07T23:13:00.001-03:00</published><updated>2010-01-07T23:45:58.633-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/S0ab20h1mWI/AAAAAAAAA38/nt5hwhjsnYw/s1600-h/TeteSilviaMay08-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424194167330150754" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/S0ab20h1mWI/AAAAAAAAA38/nt5hwhjsnYw/s400/TeteSilviaMay08-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc33cc;"&gt;La Muerte se llevó a Tete y a su eterna juventud&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Por algún arcano inscripto en el Libro de las Transformaciones o por el caprichoso azar que maneja los dados este año no empezó bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero fue un amigo al que su corazón fraterno le dio un tonto e inesperado respingo. No fue nada, pero nos encontramos, aún no repuestos de las copas y las risas del Fin de Año, en el congelado habitáculo de terapia intensiva. Mi amigo estaba conectado a pantallas de luces titilantes, con un extraño artilugio en su dedo índice y un inodoro al lado de su cama que recordaba el parentesco entre el hospital y la cárcel. Sólo el cinismo de mis comentarios intentaba vanamente soslayar el carácter patético de la situación. Pero, como digo, no fue nada. Tantos corazones ha roto mi amigo que el suyo, generoso y tierno, se debe haber curtido en esas lides.&lt;br /&gt;Y hoy la pequeña caja llena de desgracias del celular me informa que se murió el Tete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tete Rusconi, el Peter Pan de la milonga, el bailarín de la juventud eterna, el panzón y disneico duende de pies de plumas, el irrepetible valseador de los giros mareadores, el perpetuo adolescente de voz áspera ya no gritará &lt;em&gt;“¡cambio de pareja!”&lt;/em&gt; en el medio de una tanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo conocí hace ya catorce años. En aquel increíble tugurio que era el &lt;em&gt;Parakultural &lt;/em&gt;de la calle Chacabuco al mil, con aquel baño veneciano, al que sólo se podía llegar atravesando los tablones que flotaban sobre el charco que lo rodeaba, el Tete daba lecciones de tango. Junto con Silvia, su compañera, su amiga, su pareja de baile, al que se le va de sus brazos otro increíble artista, el Tete juntaba diez o quince parejas a las que, con paciencia y entusiasmo, les enseñaba a caminar, ni más ni menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto fue lo primero que me sorprendió del Tete. Se pasaba horas con esa caterva de hombres adultos recién separados, de psicólogas atraídas por el misterio del abrazo, de gringos y gringas balbuceantes, de jóvenes que nunca escucharon a D’Arienzo, haciéndoles escuchar la música –De Biaggi, le gustaba- y caminando en grandes círculos al ritmo de lo que escuchaban. Aunque parezca mentira, en eso, básicamente, consistía su gran enseñanza. Ya lo he escrito en otro lado, pero vale la pena repetirlo: entre tanto volar de piernas a destiempo y tanta coreografía de memoria, nunca enseñaba un solo paso a sus principiantes, nunca los ilusionaba con volar como ángeles. Los alentaba en el sueño de caminar sobre el piso según lo exigía la orquesta que escuchaban y lograr con ello el ensueño de volar como lo hacen los humanos, aferrados al suelo.&lt;br /&gt;Y al final de sus inolvidables clases, para darnos una imagen de la tierra que nos prometía, Tete bailaba con Silvia algunos de esos valses que lo convertían en un ángel de carne y hueso, de panza y anteojos, dividiendo el tiempo, creando formas con sus pies y los de su compañera. En esos tres minutos, Tete nos mostraba los prodigios que podríamos realizar una vez que la música se nos metiera en el alma y nos dejáramos llevar tan sólo por su mandato. Un aplauso terminaba siempre las clases de Tete. Nos había convertido en creyentes de ese paraíso del movimiento y el ritmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años logré el placer de su amistad milonguera y de la menguada confianza que esa relación entre hombres, que es la vieja milonga, permite. Su espíritu, ese hálito vital que nos acompaña, tenía veinte años. El baile, el tango, las milongas eran su hábitat. Allí se sentía en su casa, en el living de su casa, de esa casa que nunca compró y que reemplazó, en su afán bailarín y caminador, por departamentos provisorios o más transitorias pensiones.&lt;br /&gt;Nunca me cansé de verlo bailar. Cada vez que bailaba, haciendo lo mismo, creaba nuevos espacios, nuevas formas, nuevos giros vertiginosos, nuevas urdimbres de piernas que provocaban el aplauso y la fascinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha muerto el Tete. Otro compañero de la noche y de la vida, Pablo Malizzia, le escribió un &lt;a href="http://www.pablobanchero.com/letra0012.htm"&gt;vals&lt;/a&gt;. Me cuentan que ese tema fue su última presentación en público. Me encantaría que fuese cierto, porque es el merecido homenaje de las nuevas generaciones a los maestros que transmitieron el fuego sagrado, atravesando la noche del olvido, del desarraigo y de la soledad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;No es cielo, ni es azul, ya lo sabemos. Pina Bausch está sentada en una mesa, lánguido el cuerpo pequeño, la mirada perdida en la pista brumosa. El Tete la cabecea con su sonrisa de barrio y juntos se pierden en una &lt;em&gt;Pavadita&lt;/em&gt; eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 7 de enero de enero de 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-7773387373034051335?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/7773387373034051335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2010/01/la-muerte-se-llevo-tete-y-su-eterna.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7773387373034051335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7773387373034051335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2010/01/la-muerte-se-llevo-tete-y-su-eterna.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/S0ab20h1mWI/AAAAAAAAA38/nt5hwhjsnYw/s72-c/TeteSilviaMay08-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-5026151173740440906</id><published>2009-09-16T11:52:00.004-03:00</published><updated>2009-09-16T11:58:52.619-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paula de Luque'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine argentino'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Vestido'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;La felicidad, esa inalcanzable sensación&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;El Vestido&lt;/em&gt;, la segunda película de Paula de Luque, es extraña y sutilmente femenina. Cuenta una historia de amor frustrado, donde la cobardía impide a un hombre enamorado separarse de su &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SrD8lXGW1wI/AAAAAAAAA2w/HAp2PfVXWyY/s1600-h/paula_antonella_clarin.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382079273493780226" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 275px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SrD8lXGW1wI/AAAAAAAAA2w/HAp2PfVXWyY/s320/paula_antonella_clarin.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;esposa y el compromiso de una mujer con un hombre y la pequeña hija de éste convierten en dulce y dolorosa memoria los momentos de íntima amistad con aquél. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De Luque decidió contar esta historia en una especie de rompecabezas narrativo en el que el presente, el pasado, los recuerdos y los sueños se mezclan en un vertiginoso caleidoscopio que la inteligencia del espectador armará definitivamente en el momento mismo de la palabra fin. El resultado es un torrente, nunca desbordado, de emociones, de suaves y fugaces momentos, de pequeñas miserias y traiciones, de inteligentes diálogos y de bellísimas imágenes y armoniosos encuadres. &lt;em&gt;El Vestido&lt;/em&gt; es una película femenina que deja la sensación de que de esa manera, aparentemente arbitraria, sin orden ni sentido finalista, es como &lt;em&gt;la mitad del cielo&lt;/em&gt; vive y siente el amor, la entrega, el abandono, la traición y la fidelidad: una especie de &lt;em&gt;fragmento de un discurso amoroso &lt;/em&gt;contado por una mujer. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante ello, no hay culpas ni víctimas en la historia que cuenta Paula de Luque. Hay, simplemente, la evidencia de que así es la vida, así somos los hombres y las mujeres: seres desgarrados, tironeados, transidos, que sólo buscan, muchas veces infructuosamente, un poco de felicidad compartida. Si el padre del protagonista la encontró en el amor de un hombre que llora femeninamente su muerte y la joven heroína en la amistad con la hija de su pareja, el protagonista masculino de la película parece partir, al final del filme, sin haberlo logrado. Una sombra de infelicidad, de tristeza viril e irremediable, lo acompaña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La propuesta, en su sorprendente originalidad, mantiene una estructura gramatical de notable solidez en la que el espectador encuentra indefectiblemente respuesta a sus interrogantes y desconciertos. La belleza deslumbrante de la protagonista, Antonella Costa, y la masculinidad rotunda de Eduard Fernández ayudan, sin duda, a enfatizar cierto carácter paradigmático de la película de Paula de Luque. La fotografía es, como dije, bellísima e impecable. Con este filme, la hermosa bailarina de Nucleodanza se ha convertido definitivamente en una gran directora de cine. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 16 de setiembre de 2009&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-5026151173740440906?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/5026151173740440906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/09/la-felicidad-esa-inalcanzable-sensacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5026151173740440906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5026151173740440906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/09/la-felicidad-esa-inalcanzable-sensacion.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SrD8lXGW1wI/AAAAAAAAA2w/HAp2PfVXWyY/s72-c/paula_antonella_clarin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-9099253797506448253</id><published>2009-09-02T18:40:00.007-03:00</published><updated>2009-09-02T18:56:07.177-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hernández Montoya'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Malaver'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;h1 style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:6.0pt;margin-left: 0cm"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#FF6600;"&gt;Los Robertos aparecieron en San Telmo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;El lunes fue una gran cena la de la Oesterheld. El Torcuato Tasso, centro tanguero de San Telmo, rebalsó con más de 250 amigos y amigas que vinieron a saludar y a escuchar a Gabriel Mariotto, el interventor del Comité Federal de Radiodifusión y autor del proyecto de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, que Cristina presentó al Congreso el jueves pasado. La ley pondrá fin a la vigencia de una ley de radiodifusión dictada por Videla y Martínez de Hoz y, sobre todo, al monopolio que Clarín ejerce sobre los medios audiovisuales. Su texto propone que el espectro mediático sea repartido en tres partes iguales entre el Estado, el sector empresarial y las organizaciones sin fines de lucro. La multiplicación de las frecuencias, como resultado del desarrollo técnico, no significará entonces una nueva y más totalitaria monopolización empresaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Pero todo esto no es más que un introito, aburridamente politizado, a lo que en realidad importa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Esas cenas se caracterizan por el hecho de que se come muy poco y se toma mucho. La condición del módico precio que se obtiene no es la cantidad, y mucho menos la calidad, de la comida sino una continua provisión de Vasco Viejo en todas las mesas hasta que se acabe la reunión. De manera que después de gritar, discutir, echar vainas, piropear a las muchachas y dar millones de besos y abrazos, a eso de las dos de la mañana me fui con Vivi, una buena chica, a tomar una última botellita de malbec en algún bodegón de San Telmo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Encontramos abierto el Seddon, un amplio pub irlandés, atendido por una Molly argentina, amiga desde hace muchísimos años. El lugar tiene una gigantesca pantalla de televisión en la que, al momento de sentarnos a la mesa, estaba cantando Silvio Rodríguez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Brindamos Vivi y yo por los fantasmas de los ingleses muertos en la zona cuando la invasión de 1806 y de pronto escuchamos que Silvio está cantando Te recuerdo Amanda. Curiosamente esa es la canción que cantaba el entonces marido de Molly, un sueco llamado Rolf Hansson, en la película &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Mirta de Liniers a Estambul&lt;/i&gt;, que tiene Roberto Hernández Montoya y que tendrá que devolverme cuando yo le devuelva la Ferrari. Miro hacia la pantalla y veo que Silvio está dando un recital en Caracas, con una maravillosa profusión de banderas mirandinas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Y de pronto, amigos, en el medio de la noche porteña, aparece Roberto Hernández Montoya, diciendo, como de costumbre sus consabidas intrascendencias. Ahí estaba uno de los Robertos, mientras los pocos parroquianos que quedaban en el lugar no entendían mis gritos y mi alborozo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Pero inmediatamente, detrás de este Roberto aparece el otro Roberto, el holandés errante, pronunciando sus habituales verdades y sus profundas observaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;También recuerdo que había un argentino que gritaba: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;"Ahí están mis panas, ahí están mis panas"&lt;/i&gt;. Recuerdo también que Vivi sacó unas fotos y que Molly llamó a un patrullero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Después no recuerdo más nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Pero las fotos quedaron como testimonio de la noche en que se aparecieron los Robertos en San Telmo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sp7ngAJDXmI/AAAAAAAAA2Q/79LZKFH0DdE/s320/Foto-0004.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 256px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376989542106750562" /&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sp7nyh9y6nI/AAAAAAAAA2Y/5IulA24NGno/s320/Foto-0005.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 256px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376989860423985778" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:6.0pt;text-align:justify"&gt;Buenos Aires, 2 de setiembre de 2009&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-9099253797506448253?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/9099253797506448253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/09/los-robertos-aparecieron-en-san-telmo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/9099253797506448253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/9099253797506448253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/09/los-robertos-aparecieron-en-san-telmo.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sp7ngAJDXmI/AAAAAAAAA2Q/79LZKFH0DdE/s72-c/Foto-0004.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-8458373607995583961</id><published>2009-08-17T19:18:00.005-03:00</published><updated>2009-09-02T18:40:45.497-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SpWeDRG6thI/AAAAAAAAA2I/KVYtdzvR-wY/s1600-h/pina88.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 282px; height: 404px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SpWeDRG6thI/AAAAAAAAA2I/KVYtdzvR-wY/s320/pina88.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374375509305767442" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0);font-size:180%;"&gt;Tete me contó que lloró por Pina Bausch&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando hace unas semanas apareció la noticia sobre el fallecimiento de Pina Bausch, la genial coreógrafa alemana que puso su marca a la danza de fines del siglo XX, con su mezcla de virtuosismo corporal, expresionismo alemán y aliento universal, lo primero que pensé fue en el Tete.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En otro lugar he hablado de este bailarín porteño, de sus prodigiosos valses y de su eterna juventud. Además de ello es, posiblemente, el mejor maestro de tango, el único, o uno de los pocos, que enseña a bailar, a escuchar la música, a mover el cuerpo de acuerdo a ello. Es de los pocos, en suma, que considera que el tango es como todas las otras danzas populares, algo donde la música manda. No hay pasos extraños en sus lecciones, nadie sale sabiendo hacer un&lt;em&gt; gancho&lt;/em&gt; o un &lt;em&gt;sandwichito&lt;/em&gt;. Pero todos, sin excepción, aprenden a caminar al ritmo que manda la orquesta. Ninguno sabe nada del otro mundo. Nadie ha aprendido ninguno de esos prodigiosos &lt;em&gt;voleos &lt;/em&gt;que despiertan la admiración en el mundo entero. Pero todos hemos salido bailando al piso, siguiendo el tiempo que marca la música, caminando. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y eso es en realidad bailar el tango. Sabido eso no habrá necesidad de aprender pasos, que desvelan a los aprendices europeos o norteamericanos. Cada uno irá encontrando sus propios pasos. Cada uno irá inventando su propia coreografía improvisada. Cada uno descubrirá que aquí, en este tiempo, puede poner su pie derecho al lado del pie derecho de su compañera, detener el paso y lograr que el solo impulso, la mera inercia, saque en ella un gancho con su pierna izquierda enroscada en la propia pierna derecha y lograr, luego, que esa misma pierna pase entre medio de ambos, suavemente, insinuándose al rozar la pantorrilla del varón, hacia un nuevo paso. Pero para eso, lo único que hay que saber es bailar con la música, caminar, transmitir a la ocasional compañera la seguridad de estar pisando exactamente en el momento justo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que enseña el Tete.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y eso debe ser lo que encontró Pina Bausch cuando lo vio bailar, hace años, en el Sunderland, la legendaria milonga de Villa Urquiza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hoy lo encontré a Tete en Porteño y Bailarín. Lo invité a mi mesa y conversamos de esto que yo quería hablar con él desde el día que salió en los diarios que Pina Bausch había muerto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Yo estaba allá, en Colonia- me cuenta el Tete. – Quise ir, pero la mina que me había contratado no me dejó, aunque Wuppertal quedaba bastante cerca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se pone serio Tete. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Cuando llegué a Buenos Aires, fui a mi pieza y revisé las fotos, los libros, los vídeos en donde estoy con Pina. La lloré mucho. Yo estuve durante cuatro años en su compañía enseñándole tango a ella y a todos sus bailarines. Yo siempre me pregunté porque me había elegido a mí, de todos los bailarines que encontró en Buenos Aires. Uno de sus colaboradores, Dominic, me lo contó. Me dijo que Pina le había dicho que yo tenía una orquesta en la cabeza. ¡Mirá vos! ¡Una orquesta! No es que tenga una orquesta, es que escucho la música. En realidad, es lo único que sé hacer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y se pone serio y melancólico Tete. Sabe, es perfectamente conciente, que su amistad con Pina Bausch, el respeto y la admiración de la alemana por su modo de bailar y de enseñar, lo vincularon, sin habérselo propuesto, a un momento de la historia de la danza occidental. Y que ese tango que había aprendido a bailar de otros hombres, haciendo de mujer hasta que estuviera en condiciones de dar los pasos del hombre, se había integrado a la corriente universal del arte contemporáneo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Yo bailé con ella, me cuenta, en el Theatre de la Ville de París. Era en su obra Nur Du, y había un tango. Yo le propuse otro distinto al que ella había elegido. Le dije que pusiera Pavadita, por Pugliese. Y después, dentro de la misma danza, algo de, no me acuerdo, Biaggi o Varela. Y bailé con ella en París. Nadie sabía que Pina había aprendido a bailar el tango, ni siquiera su compañía. Fue maravilloso…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esto me cuenta el Tete, a la madrugada en Porteño y Bailarín, después que yo le dije que el día que leí en el diario que había fallecido Pina Bausch pensé en él.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Tengo las fotos, tengo los videos, tengo todos los recuerdos. No necesito que salga en el diario que el Tete Rusconi fue el maestro de tango de la compañía de Wuppertal. ¿Para qué? Pero te juro que cuando volví a mi pieza y empecé a mirar todo eso, lloré, de verdad lloré.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y se va el Tete a bailar un vals con una hermosa italiana de vestido verde, de pelo renegrido que se emociona con la sola invitación. Y nuevamente, como todas las noches, otra bella mujer se pierde en los giros que Teté marca con su panza, con su torso, con su pensamiento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Buenos Aires, 17 de agosto de 2009&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-8458373607995583961?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/8458373607995583961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/08/tete-me-conto-que-lloro-por-pina-bausch.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8458373607995583961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8458373607995583961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/08/tete-me-conto-que-lloro-por-pina-bausch.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SpWeDRG6thI/AAAAAAAAA2I/KVYtdzvR-wY/s72-c/pina88.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3726478819091522852</id><published>2009-07-23T12:37:00.010-03:00</published><updated>2009-07-24T17:07:23.459-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Podetti Latinoamérica Vasconcelos Rodó Chávez'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;América Latina, esa hermosa transculturación&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p  style="font-weight: bold;font-family:georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cultura y Alteridad&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; font-family: georgia; font-weight: bold;"&gt;(En torno al sentido de la experiencia latinoamericana)&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; font-family: georgia;"&gt;José Ramiro Podetti&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;Monte Ávila Editores Latinoamericana C.A.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiGwwElDiI/AAAAAAAAAzI/RqN3BAjR-6s/s1600-h/Podetti.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 202px; height: 205px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiGwwElDiI/AAAAAAAAAzI/RqN3BAjR-6s/s320/Podetti.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361683528480525858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;Caracas - 2007&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;Premio Internacional de Ensayo Mariano Picón Salas, 2007 de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;El objeto de este apasionante libro es la identidad de nuestro continente, nuestra identidad latinoamericana. O mejor dicho de la contradictoria identidad latinoamericana que, en cada momento histórico, en cada intento de definición política, en cada reflexión choca con un elemento que surge de su propio interior, de su ser, la alteridad, el otro: una identidad atravesada por la conciencia de ser otra cosa distinta a los atributos que esa identidad denota. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;El autor parte, para su investigación histórica, antropológica y filosófica, del célebre discurso de Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura, en 1819. Allí, el Libertador, a punto de sentar las bases institucionales y políticas de la gran nación continental, se pregunta sobre nuestra identidad y llega a una respuesta que pone justamente un enorme interrogante identitario. Dice Bolívar: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Es imposible asignar con propiedad a qué familia humana pertenecemos”&lt;/span&gt;. Y esta respuesta casi asombrada del Libertador, escribe Podetti, se convierte en la clave de la cuestión sobre la identidad, ya que la definición sobre nosotros mismos implica necesariamente una noción, un concepto del otro, una idea de la alteridad, para poder afirmar que no somos como los otros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;Para su tarea, Ramiro Podetti remonta su análisis, en el que la historia de las ideas juega un papel esencial, al momento mismo del descubrimiento, que unifica, por primera vez en la historia, un escenario humano a escala planetaria. En el pensamiento filósofico europeo, la aparición del continente americano dará origen a una reflexión que se inicia con la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Relictio de Indis&lt;/span&gt; de Francisco de Vitoria, que pone las bases a la noción de una comunidad mundial y, por lo tanto, de un poder mundial. Considera, entonces, Podetti que los cinco siglos que van de la llegada de Colón a Guanahaní hasta hoy es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“el período de transición entre las historias locales y la historia universal propiamente dicha”&lt;/span&gt;,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y establece un paralelo entre ambos niveles históricos y la relación historia personal-historia local. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Las comunidades son a la comunidad mundial lo que los individuos son a la comunidad” &lt;/span&gt;dice casi aforísticamente el autor al iniciar su obra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;La idea, que Podetti desarrolla con maestría y enjundia, es que el llamado &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Descubrimiento del Nuevo Mundo”&lt;/span&gt; no remite al hecho físico del contacto del europeo con el suelo y la humanidad americana, sino a que ese contacto hizo que, por primera vez en la historia, el ser humano descubriese el mundo en su totalidad, alcanzase una noción de universalidad de la que carecieron todas las culturas anteriores. En suma permitió &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“el descubrimiento del mundo”&lt;/span&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;Con esta idea como eje de su investigación, Podetti establece paradigmas culturales clásicos, convirtiendo al viaje de Cristóbal Colon en la realización del simbólico viaje de Ulises, sobre todo en la versión que el Dante da del héroe griego. Traspasar las columnas de Hércules, salir del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mare nostrum&lt;/span&gt; implicaba e implicó salir al encuentro del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;orbis alterius&lt;/span&gt;, de la totalidad desconocida de los otros. Los relatos de los europeos llegados a tierras americanas dan cuenta de que en sus cabezas venía la propuesta del desafío homérico, cuando el propio Colón supone que el Orinoco es uno de los cuatro ríos del Paraíso dantesco o en la convicción del jurista Antonio de León Pinelo de que el Paraíso había estado en Suramérica. Será a partir de 1492, afirma Podetti, que la experiencia del mundo no será tan sólo el conocimiento geográfico, sino &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“la experiencia del mundo como comunidad”.&lt;/span&gt; En ese sentido profundo de la llegada europea a nuestro continente Podetti encuentra la razón por la cual cientos de discípulos de Francisco de Vitoria, creador del Derecho Internacional Público, se trasladan a América y desde acá influyen en el acontecer político e intelectual de su época.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="georgia" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El plateamiento histórico-filosófico de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Cultura y Alteridad”&lt;/span&gt; recorre un camino que va desde el reconocimiento a Bernardino de Sahagún, que en México funda la Antropología con su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Historia general de las cosas de Nueva España”&lt;/span&gt; hasta Giambattista Vico, en quien ve el primer antecedente de un pensamiento basado en la experiencia humana o sea de la historia. Y la base material para ese desarrollo, que independiza la acción del hombre de la acción de Dios o los dioses, es, para Podetti, la aparición de América.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="georgia" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El tema del mestizaje americano y el impacto que las teorías etnológicas europeas tienen sobre este mundo de misturas raciales es el siguiente paso en su análisis, en el que la fórmula sarmientina de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“civilización o barbarie”&lt;/span&gt; manifiesta, dice Podetti, que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“lo que para el mundo europeo significaba un conflicto de alteridades, en el mundo latinoamericano se convertía en un conflicto de identidad”.&lt;/span&gt; Esto llevó a que lo que en Europa era una lucha con otros –la barbarie- en América Latina se convirtiese &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“en una lucha consigo mismo”&lt;/span&gt;. O como afirma el mexicano Leopoldo Zea: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“el hispanoamericano eligió una de las formas de su ser y trató de cortar definitivamente la otra”&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="georgia" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Uno de los capítulos del libro está dedicado a analizar el peso que tuvo, en el pensamiento europeo sobre América y Africa, la concepción política derivada de la etnología –el racismo-, especialmente en pensadores de mucha influencia en nuestro continente como Hume, Locke, Montesquieu y Hegel, arquetipos de la modernidad europea. La siguiente cita tomada de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"El Espíritu de las Leyes" &lt;/span&gt;es un ejemplo de ello: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“aquéllos de quien se trata son negros desde los pies a la cabeza; y tienen la nariz tan achatada que es casi imposible compadecerse de ellos. No es posible aceptar la idea que Dios, un ser tan sabio, haya puesto un alma, sobre todo un alma buena, en un cuerpo todo negro… Es imposible suponer que estas genes sean hombres, puesto que si así lo supusiéramos, se comenzaría a creer que nosotros mismos no somos cristianos”&lt;/span&gt;. Una línea de pensar que culminará en el francés Arthur de Gobineau y su condena al entrecruzamiento racial. Estas ideas europeas conjugadas con la ideología basada en el Antiguo Testamento propia del sectarismo protestante –con su traslación ahistórica del concepto de pueblo elegido- darán como resultado el racismo anglosajón norteamericano y el colonialismo inglés con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“la carga” &lt;/span&gt;del hombre blanco cantada por Kipling.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="georgia" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiHCUzW0rI/AAAAAAAAAzQ/Z43hGbuOofQ/s1600-h/Rodo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 118px; height: 100px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiHCUzW0rI/AAAAAAAAAzQ/Z43hGbuOofQ/s320/Rodo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361683830398177970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La parte culminante del libro de Podetti es la que, después de esta extensa introducción en la historia de las ideas, analiza la obra y evolución i&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiHU-NbuyI/AAAAAAAAAzY/ghqp20V2LPQ/s1600-h/Garc%C3%ADa+Calder%C3%B3n.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 105px; height: 138px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiHU-NbuyI/AAAAAAAAAzY/ghqp20V2LPQ/s320/Garc%C3%ADa+Calder%C3%B3n.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361684150751050530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;deológica de cinco autores latinoamericanos emblemáticos. El uruguayo José Enrique Rodó –pionero del concepto nacional de América Latina-, el peruano Francisco García Calderón –el defensor de la idea del mestizaje-, el mexicano José Vasconcelos –con su idea de la raza cósmica de nuestro continente-, del cubano Fernando Ortiz –y su elogio a la transculturación- y, por último, del peruano Víctor Andrés Belaúnde –y su crítica al indigenismo que reduce nuestra historia a la realidad anterior a la conquista- son analizados por el autor, como antecedentes y expresiones de la potente capacidad de unificación cultural y &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiHlX2uRpI/AAAAAAAAAzg/m85U4zQuoao/s1600-h/Vasconcelos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 91px; height: 118px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiHlX2uRpI/AAAAAAAAAzg/m85U4zQuoao/s320/Vasconcelos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361684432513025682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;antropológica del continente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;En estos cinco autores se dan, de distinta manera y en distintos momentos históricos, las confluencias raciales y culturales por las que el otro –la alteridad, lo distinto- se conjuga y cuestiona la propia identidad latinoamericana. El crecimiento avasallante de los EE.UU. que describe Rodó, el rechazo a la pur&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiIDBI_OBI/AAAAAAAAAzw/7_sPYceqA-w/s1600-h/V%C3%ADctor+Bela%C3%BAnde.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 99px; height: 115px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiIDBI_OBI/AAAAAAAAAzw/7_sPYceqA-w/s320/V%C3%ADctor+Bela%C3%BAnde.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361684941811693586" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;eza racial pregonada en Francia de García Calderón, la presencia definitoria de la vertiente africana de Fernando Ortiz y la mestización cultural&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiH0sYS9EI/AAAAAAAAAzo/nVIl0OuaUwg/s1600-h/Fernando+Ortiz.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 95px; height: 121px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiH0sYS9EI/AAAAAAAAAzo/nVIl0OuaUwg/s320/Fernando+Ortiz.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361684695720588354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; de Belaúnde dan como resultado lo que Podetti denomina y elogia como “transculturación”: una realidad en la que prima &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“la utopía antropológica de síntesis de todas las &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;razas”&lt;/span&gt;, fenómeno exclusivamente latinoamericano en el que el autor ve, además, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“el pricipio posible de una verdadera comunidad política universal”&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;En suma, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Culura y Alteridad”&lt;/span&gt; es una obra cuya lectura resulta impostergable en el momento de analizar y proponer un proyecto cultural latinoamericano, propio e intransferible. Distinto al europeo en la medida en que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“el otro”&lt;/span&gt; forma parte inescindible de la propia identidad común.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Ramiro Podetti es un porteño radicado, desde hace veinte años en Montevideo, donde realiza una importante actividad intelectual como profesor universitario. Amigo y discípulo de Alberto Methol Ferré, cuya influencia se percibe en esta obra, Podetti recibió el prestigioso premio Mariano Picón Salas al Ensayo en el 2007. El sistema cultural de la Revolución Bolivariana premió así una obra que aporta, desde una perspectiva intelectual propia y representativa de la tradición latinoamericana, al cauce de la unidad continental. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Buenos Aires, 23 de julio de 2009&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3726478819091522852?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3726478819091522852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/07/america-latina-esa-hermosa.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3726478819091522852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3726478819091522852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/07/america-latina-esa-hermosa.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SmiGwwElDiI/AAAAAAAAAzI/RqN3BAjR-6s/s72-c/Podetti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-5261689742780870143</id><published>2009-06-05T07:12:00.002-03:00</published><updated>2009-06-05T07:27:25.085-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(51, 102, 255);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Entrevista a Leonardo Favio, segunda y última parte. Emitida en el programa Estudio Cine del canal Ciudad Abierta de Buenos Aires. La entrevista fue realizada el 7 de mayo de 2007.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;lj-embed&gt; &lt;object width="470" height="353"&gt;&lt;param name="movie" value="http://video.rutube.ru/ed1c311d5f3ba9dc230a0acf8411a2d6"&gt;&lt;param name="wmode" value="window"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://video.rutube.ru/ed1c311d5f3ba9dc230a0acf8411a2d6" type="application/x-shockwave-flash" wmode="window" allowfullscreen="true" width="470" height="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/lj-embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-5261689742780870143?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/5261689742780870143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/06/entrevista-leonardo-favio-segund-y.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5261689742780870143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5261689742780870143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/06/entrevista-leonardo-favio-segund-y.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-7626136943628968690</id><published>2009-06-01T02:47:00.004-03:00</published><updated>2009-06-01T02:53:37.525-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Leonardo Favio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine argentino'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 153, 102);font-size:180%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Entrevista a Leonardo Favio, primera parte. Emitida en el programa Estudio Cine del canal Ciudad Abierta de Buenos Aires. La entrevista fue realizada el 7 de mayo de 2007.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="470" height="353"&gt;&lt;param name="movie" value="http://video.rutube.ru/66d16b4bd0bd5dc74442aac1ba3a7b87"&gt;&lt;param name="wmode" value="window"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://video.rutube.ru/66d16b4bd0bd5dc74442aac1ba3a7b87" type="application/x-shockwave-flash" wmode="window" allowfullscreen="true" width="470" height="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-7626136943628968690?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/7626136943628968690/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/06/entrevista-leonardo-favio-primera-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7626136943628968690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7626136943628968690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2009/06/entrevista-leonardo-favio-primera-parte.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-8731049238321645131</id><published>2008-11-27T20:12:00.005-02:00</published><updated>2008-11-27T20:25:37.613-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SS8ddp7pMWI/AAAAAAAAAwM/niH1YZ1t7_U/s1600-h/Monteiro+Lobato.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 189px; FLOAT: right; HEIGHT: 306px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5273466083983569250" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SS8ddp7pMWI/AAAAAAAAAwM/niH1YZ1t7_U/s400/Monteiro+Lobato.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Monteiro Lobato y Hussein Obama&lt;a class="image" title="Monteiro Lobato, por André Koehne.A bonequinha na imagem é Emília, uma das mais populares personagens de seus livros infantis." href="http://pt.wikipedia.org/wiki/Imagem:Lobato_arte.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a class="image" title="Monteiro Lobato, por André Koehne.A bonequinha na imagem é Emília, uma das mais populares personagens de seus livros infantis." href="http://www.blogger.com/wiki/Imagem:Lobato_arte.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La agencia noticiosa norteamericana Bloomberg publicó hace unos días un &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=newsarchive&amp;amp;sid=adwgpWd8zLts"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;artículo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; presentando como una curiosidad el libro O Presidente Negro, del brasileño José Bento Monteiro Lobato, donde profetiza la elección de un afronorteamericano a la presidencia de su país. La nota fue rebotada por Clarín, con su debida traducción (&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.clarin.com/diario/2008/11/27/sociedad/s-01811095.htm"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;ver&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El artículo, firmado en Río de Janeiro por el corresponsal de la agencia, abunda en quejas y protestas de académicos norteamericanos sobre el supuesto racismo del autor y en elogios a la visión comercial de los editores, que rescataron el libro escrito 1926 y que tuviera escasa repercusión en el público, al momento de su aparición. Pero, tanto Bloomberg como Clarín –y este último con mayor responsabilidad, ya que el autor residió en Buenos Aires entre 1945 y 1947- omiten toda referencia a este gran brasileño, uno de los más grandes creadores de literatura infantil del mundo, sólo comparable, quizás, al Mark Twain de Tom Sawyer o a la sueca Astrid Lindgren de Pippi Mediaslargas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo como si fuera hoy el hechizo que me produjera, hace más de cincuenta años, abrir el primer tomo de la traducción al español de &lt;em&gt;O Sítio do Picopau Amarelo&lt;/em&gt; para internarme en las historias que Doña Benta, la anciana dueña del fundo, contaba a sus nietos, Naricita y su hermano Pedrito, el mundo mágico de la vieja aya negra Tía Natacha, creadora del Vizconde de Sabugosa, un locuaz muñeco hecho con marlo de maíz, y de Emilia, la andariega muñeca de paño lenci. A partir de ese momento, las aventuras de la pandilla del fundo del Pájaro Carpintero Amarillo en el bosque encantado, que comenzaba un poco más allá de la espaciosa vivienda, fueron mi exclusiva lectura durante aproximadamente un año. Mientras Doña Benta, una culta &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SS8dHVbwrpI/AAAAAAAAAwE/kCih33rwBDU/s1600-h/Saci-perere.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 201px; FLOAT: left; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5273465700524011154" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SS8dHVbwrpI/AAAAAAAAAwE/kCih33rwBDU/s400/Saci-perere.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;señora blanca, explicaba en cálidas noches paulistas, los misterios y encantos de la mitología griega, la Tía Natacha me internaba en el mundo de las creencias de los negros brasileños, su mundo de duendes y aparecidos, como el misterioso Saci-Pererê, un ser de una sola pierna, gorra en punta y un eterno cachimbo en la boca, que vive en los huecos de los árboles del bosque encantado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Posiblemente Monteiro Lobato sea el primero, en lengua latina, en escribir una inmensa saga infantil que constituye un sistema de enseñanzas enciclopédicas que pasan por la historia, la geografía, la física, la cultura occidental, a la vez que hace conocer la transculturación, el mestizaje cultural del Brasil (ver &lt;/span&gt;&lt;a href="http://pt.wikipedia.org/wiki/O_Povo_Brasileiro"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Darcy Ribeiro&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;a href="http://pt.wikipedia.org/wiki/Casa-Grande_&amp;amp;_Senzala"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Gilberto Freyre&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;), que no es otra cosa que parte del gran mestizaje cultural del continente. Todo ello, en un delicioso estilo capaz de hipnotizar, aún hoy, a los niños y niñas de todas partes, mezclando novelas clásicas, cine, dibujos animados y demás elementos que conforman el imaginario infantil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Además, Monteiro Lobato fue un nacionalista, defensor del petróleo de su país y sufrió una de las habituales paradojas que suelen vivirse en esta tierra paradojal. En 1941, el general Horta Barbosa, presidente del Consejo Nacional del Petróleo, lo manda a prisión por seis meses, a raíz de las críticas que formula a la política petrolera del presidente Getulio Vargas. Seis años después, el mismo general Horta Barbosa sería quien asumiendo las mismas ideas que habían llevado a Monteiro Lobato a la cárcel, inicia la gran política nacionalista petrolera que terminaría con la creación de Petrobras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1926 escribió O Presidente Negro, donde deja entrever algunas de las típicas convicciones étnicas que caracterizaban al pensamiento positivista, al cual adscribía como buen intelectual blanco brasileño de aquella época. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con la creación de su personaje &lt;em&gt;Jeca Tatu&lt;/em&gt;, el ignorante y embrutecido campesino del estado de Sao Paulo, denunció el atraso que el latifundio mantenía en el campo brasileño y ya, al final de su vida, se acercó al Partido Comunista de Brasil, sin llegar a afiliarse y rechazando, en su momento, el ofrecimiento de una candidatura a diputado. No obstante, fue director del Instituto Cultural Brasil-URSS, con puntos de vista políticos cercanos a los del norteamericano Henry George, expresión éste de los intereses de los productores agrarios de aquel país, cercados por la voracidad de los bancos y el estado plutocrático.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este es nuestro compatriota brasileño que hace ochenta y dos años previó la posibilidad de un presidente negro en los EE.UU. que era asesinado el día de su asunción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es de desear que esta última profecía sea sólo un producto de la imaginación de don José Bento Monteiro Lobato, una leyenda más del &lt;em&gt;Sítio do Picopau Amarelo&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caracas, 27 de noviembre de 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-8731049238321645131?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/8731049238321645131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/11/monteiro-lobato-y-hussein-obama-la.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8731049238321645131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8731049238321645131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/11/monteiro-lobato-y-hussein-obama-la.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SS8ddp7pMWI/AAAAAAAAAwM/niH1YZ1t7_U/s72-c/Monteiro+Lobato.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3476650005984080433</id><published>2008-11-19T00:53:00.002-02:00</published><updated>2008-11-21T04:26:00.494-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='precolombina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kusch'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Latinoamérica'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;América Profunda&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;de Rodolfo Kusch&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/USuYPe11opU"&gt;&lt;br /&gt;   &lt;embed src="http://www.youtube.com/v/USuYPe11opU" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;  &lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3476650005984080433?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3476650005984080433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/11/amrica-profunda-de-rodolfo-kusch.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3476650005984080433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3476650005984080433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/11/amrica-profunda-de-rodolfo-kusch.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-7135503509511686296</id><published>2008-09-04T15:51:00.005-03:00</published><updated>2008-10-31T06:13:08.949-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='revolución bolivariana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='chávez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='venezuela'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0);"&gt;Fragmento de Aló Presidente del domingo 31 de agosto de 2008&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;De ahí tomé este fragmento. Estaba esperando el resultado de la tesonera labor de Mónica Chalbaud -lo que está haciendo es un trabajo de un valor histórico incalculable, porque no creo que lo esté haciendo nadie más y debería hacer un back up y hasta imprimir estas transcripciones que formarán parte del Archivo nacional- para volver a vivir este momento singular.&lt;br /&gt;No creo que haya presidente en el mundo capaz de tener en su discurso un fragmento como éste. Ahí está para que lo aprecien. Si lo firmase García Márquez nos admiraríamos de su enorme creatividad y talento. Y, amigos, no es literatura. Es arte retórico, el más fugaz de todos junto con la danza. Y un notable torrente memorioso que transmitió y mostró a todos los que estábamos viendo al presidente treinta años de historia venezolana.&lt;br /&gt;No dejo de admirarme.&lt;br /&gt;Como en las novelas o en el cine o el teatro, empieza con un recuerdo y con una reflexión sobre por qué ese recuerdo y no otro. Y así se interna en un monólogo memorable. Pero dejaré de contarlo para permitir que lo lean.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;JFB&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;(De la transcripción realizada por Mónica Chalbaud)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SMAyuQ9RanI/AAAAAAAAAeo/DsDYhiv2mlE/s1600-h/maisanta1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242245736666589810" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SMAyuQ9RanI/AAAAAAAAAeo/DsDYhiv2mlE/s400/maisanta1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Se me ocurrió recordar a &lt;a href="http://www.portalapure.com/Maisanta.htm"&gt;Mais&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.portalapure.com/Maisanta.htm"&gt;anta&lt;/a&gt;! ¿Por qué surgió…?&lt;br /&gt;Hace cien años… el abuelo de mi madre llegó a Sabaneta. Cargaba este escapulario… Este tiene como 150 años, aproximadamente… Era de Pedro Pérez Delgado… y antes de Pedro Pérez Pérez, ¡que era un indio!&lt;br /&gt;¡Vean! Apenas se ve… una cruz de espadas. Es cosido a mano. Y el escudo de la Virgen del Socorro.&lt;br /&gt;¿Quién fue Pedro Pérez Pérez? Yo estuve recorriendo, preguntando… ¡Yo tenia 50 casettes de cuentos de aquellos viejos! De comienzos del siglo pasado… Yo, hace treinta años… Pedro Pérez Pérez era un indio guariqueño. Se fue a la guerra Pedro Pérez Delgado… ¡detrás de Zamora!&lt;br /&gt;¿Y Zamora por qué se fue a la Guerra? Consecuencia del fracaso del Programa de Bolivar… ¡En 1860 matan a Zamora! Y Pedro Pérez Pérez se fue a Ospino. Y se casó con Josefa Delgado, y tuvieron dos hijos, Petra y Pedro Pérez Delgado.&lt;br /&gt;Pedro Perez Delgado fue como Emiliano Zapata…¡Machete en mano… ! ¡Viva la Patria!&lt;br /&gt;Tu abuelo, mamá! El padre de Pedro Infante. Catire pelo amarillo.&lt;br /&gt;Mi madre es blanca! Le decían cuando joven la Americana.&lt;br /&gt;Me lo contaba Chucho Navas…Y tío Julián…&lt;br /&gt;Yo tenia esa cinta… grabada. Tío Julián me contó en Sabaneta… testigo fue Miguelito González… Hablaban de los perros de Maisanta… Y de su caballo negro… ¡Bala!&lt;br /&gt;Él vivía en La Marqueseña… ¡Era hombre de Cipriano Castro!&lt;br /&gt;Uno oía de niño… de un guerrillero… ¡de un abuelo malo! Y mucho después yo descubrí que no era un bicho malo.&lt;br /&gt;Por Cipriano Castro… en 1899 fue ascendido a Coronel. Maisanta en Sabaneta. Habia un Coronel Macías, de Ospino… Maisanta, carajito de 15 años, ¡le metió 4 tiros! Por empreñar a su hermana…&lt;br /&gt;En 1896, se alzó el General José Manuel… El Mocho… Hernández! Le decían El Mocho por faltarle dos dedos, que perdió en una batalla… Es Venezuela buscando camino… El Mocho ganó las elecciones. Y lo metieron preso… ¡Se salió y armó un Ejército…! Y armó la Revolución de Queipa. Y allí Maisanta… se metió en las carreteras… 1898… Allí comenzó con Julio Arrache…&lt;br /&gt;Todo esto por aquí era montaña con tigres, y jaguares…&lt;br /&gt;Yo me fui consiguiendo con el fuego… Conciencia de lo que llevo en la sangre… Y yo, con un fusil. ¡Es para defender al pueblo!&lt;br /&gt;Cuando Cipriano Castro, gran caudillo liberal, en 1897… Se alza el Mocho Hernández… Maisanta se va a la guerra. Luis Loreto Lima… ¡lo llaman La Lanza Libre! ¡Luis Loreto Lima se fue a la guerra con 25 hijos a caballo! Se unieron al Mocho, contra Joaquín Crespo, traidor.&lt;br /&gt;Y Falcón… Ellos pelearon junto a Zamora en la batalla de Santa Inés. Y luego… 1860… matan a Zamora. Y los que eran los compañeros de Zamora… entregan la Revolución… pactando con la burguesía.&lt;br /&gt;Por eso, yo digo… ¡No hay pacto con la burguesía! ¡No! Y te lo digo Adán… ya hubo mucho pacto aquí. Detrás de cada pacto… ¡100 traiciones! ¡Nuestro pacto es con el pueblo! ¡Con la mayoría del país!&lt;br /&gt;Joaquín Crespo es el Presidente… por 5 años…¡Se vuelve rico!&lt;br /&gt;Guzmán Blanco… lo mismo… ¡rico!&lt;br /&gt;Páez… traicionó a su gente… ¡Rico!&lt;br /&gt;¡Bolívar! Al contrario… murió pobre… ¡pata en el suelo!&lt;br /&gt;Así… ¡con Bolívar! Y no como Páez… Ni como Joaquín Crespo. Ni como Guzmán Blanco… ¡Ricos! ¡Y en Miraflores!&lt;br /&gt;Al Palacio de Miraflores se le mete el agua…Hay que estar recogiendo agua… Como en la casa de mi abuela Rosa Inés… se metía el agua por todos lados…&lt;br /&gt;En esa colina… le mandó a hacer el palacio de Miraflores… Misia Jacinta… la Primera Dama, la esposa de Joaquín Crespo…&lt;br /&gt;Le robaron al Mocho Hernandez sus elecciones… E Ignacio Andrade fue impuesto. Joaquín Crespo quedó de Jefe del Ejercito… Y hubo una batalla y en los primeros tiros cayó muerto Joaquín. Él iba en una mula. Se bajó de la mula y se estaba montando en el caballo blanco… y cayó muerto de un tiro… el Jefe del Ejército, y ex presidente.&lt;br /&gt;Surgen caudillitos… Y es cuando vienen… ¡como 4 Guerras! ¡Venezuela era un maremagnun.…! Y surgen, entonces, Cipriano Castro y Gómez.&lt;br /&gt;Castro es el líder …y Gómez el hombre del dinero. Y se unió a ellos Pedro Pérez Delgado… estamos en 1899.&lt;br /&gt;A los pocos meses, Castro envía a Pedro Pérez Delgado a Sabaneta. Como Jefe Civil y militar de toda esta zona. Pedro Pérez Delgado se arrejuntó con tu abuela…Y ya en 1903… nacía Rafael.&lt;br /&gt;Por eso yo soy Rafael… por mi abuelo… Pedro se llamaba Pedro Rafael. Tienen dos hijos, Pedro Infante y Rafael Infante… No les dio el apellido. Les escribía: ¡Firmen Pérez! Pero ellos se quedaron Infante.&lt;br /&gt;1904… 1906… 1907… Y la oligarquía contra Cipriano Castro…&lt;br /&gt;1908… ¡ Rompen relaciones Caracas y Washington. Se enferma Castro en 1908… ¡De esto hacen 100 años! Castro se fue a operarse… ¡Y los yankis se adueñaron del petroleo!&lt;br /&gt;En Sabaneta hubo una reunión… de Pedro Pérez Delgado… con el italiano Maurielo… A Maurielo lo matan macheteado.&lt;br /&gt;Vino alguien a avisarle a Pedro Pérez Delgado… Y salen … ¡40 de a caballo! ¡Y con machetes! Emboscó a Colmenares, que era de Gómez… a pelea de machetes… Se disfrazó con taparas de miel… ¡Y más nunca volvió a Sabaneta…! Cogió hacia Apure… y comenzó la leyenda… ¡20 años!&lt;br /&gt;Cayó preso… Y con 50 años muere envenenado en el Castillo de Puerto Cabello.&lt;br /&gt;Hay recuerdos de quienes estaban con él presos… Parece que apareció tambaleante… Se saca el escapulario y lo tira contra la pared… y exclama: ¡Maisanta! Pudo más Gómez!&lt;br /&gt;¡Pudo más el Imperio…!&lt;br /&gt;Y aquí la misma sangre… ¡Y el mismo camino!&lt;br /&gt;Yo cuento esto… para mis amigos… para mí mismo… ¡y para los yankies!&lt;br /&gt;¡Conciencia y fuego! Y mientras viva este fuego… ¡estaré al servicio de la Independencia de Venezuela! Ya basta de derrotas, compatriotas!&lt;br /&gt;¡Llegó la hora definitiva de la gran Victoria!&lt;br /&gt;No podemos optar entre vencer o morir…&lt;br /&gt;¡Nosotros triunfaremos!&lt;br /&gt;Terminé mi Historia. ¨&lt;br /&gt;¡Esto es el llano!&lt;br /&gt;No estaba en el guión…&lt;br /&gt;Yo se lo dije a mi esposa Nancy… Faltaban días para el 4 de febrero… ¡Vine a despedirme…! Abracé a mis amigos… como despidiéndome. Le dije a Nancy Colmenares… Si me llega a pasar algo… ¡A mí que me entierren en esta sabana!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-7135503509511686296?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7135503509511686296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7135503509511686296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/09/fragmento-de-al-presidente-del-domingo.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/SMAyuQ9RanI/AAAAAAAAAeo/DsDYhiv2mlE/s72-c/maisanta1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3315595929564420825</id><published>2008-07-12T15:20:00.010-03:00</published><updated>2008-07-12T15:40:12.551-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Olga, la novia comunista &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;de Luis Carlos Prestes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SHj34fc4ihI/AAAAAAAAAcY/igGnjLwv8h0/s1600-h/Olga+Benario+(1936).jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222196317823470098" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SHj34fc4ihI/AAAAAAAAAcY/igGnjLwv8h0/s400/Olga+Benario+(1936).jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Hoy tuve la posibilidad, gracias a la oportuna invitación de Roberto Hernández Montoya, de presenciar la premiere en Caracas de la película brasileña &lt;strong&gt;“Olga”&lt;/strong&gt;, basada en el libro de &lt;strong&gt;Fernando Morais&lt;/strong&gt; del mismo nombre, que es la biografía novelada de &lt;strong&gt;Olga Benario&lt;/strong&gt;, la mujer y madre de la hija de Carlos Luis Prestes, el legendario Caballero de la Esperanza, el jefe de la columna que recorrió, sin ser derrotada, 25.000 kilómetros de territorio brasileño, muerta en un campo de concentración de Hitler por comunista y judía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SHj4Ot320xI/AAAAAAAAAcg/p-gMO_mE9j8/s1600-h/Olga-BRA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222196699651822354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SHj4Ot320xI/AAAAAAAAAcg/p-gMO_mE9j8/s400/Olga-BRA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El siglo XX ha sido un siglo donde todas las tragedias de la historia de la humanidad se concentraron y multiplicaron. Ha sido –lo ha dicho Eric Hobsbawm mucho mejor de lo que yo podría explicarlo- un siglo de iniquidades, de espanto, de torrentes de sangre y dolor. La historia que cuenta esta película es particularmente dolorosa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vamos a tratar de ubicarnos. Una joven izquierdista berlinesa, hija de la burguesía progresista judía, ve crecer como un cáncer la bestia parda del nazismo: el resentimiento de la clase media alemana posterior al tratado de Versalles, que encuentra en el antisemitismo –el socialismo de los imbéciles, como lo caracterizó Friedrich Engels- la explicación de la humillación, la inflación y la decadencia de Alemania. El mesianismo mosaico, más “l’esprit du siecle” –el marxismo- la convierten en una apasionada militante de la revolución rusa, cuando ya el stalinismo se había hecho cargo de los últimos vestigios de democracia obrera en el Estado fundado por Lenin. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A mediados de la década del veinte, del siglo pasado, una revolución encabezada por la juventud militar pone en jaque a la República de los Fazendeiros del Brasil. En julio de 1924 estalla una sublevación en São Paulo, encabezada por oficiales del ejército de muy baja graduación –de ahí el nombre de “A Revolucião Tenentista”– que logra controlar la ciudad durante un mes. No fue un simple pronunciamiento militar en busca de algún cambio de gobierno, sino que pretendía un cambio de las estructuras políticas y económicas del Brasil “café con leche”. Y aunque el movimiento fue reprimido y vencido, tuvo coletazos de una enorme influencia en el estado de ánimo colectivo. El general Isidoro Dias, jefe de la sublevación, explicó de esta manera el levantamiento: &lt;em&gt;“el Brasil esta casi en quiebra y no puede pagar las obligaciones de su deuda fabulosa (…) las clases pobres están acosadas por la miseria y por el hambre (…) los diputados, senadores, presidentes de los Estados y el Presidente de la República son designados o nombrados (…) por verdaderos trusts de la rendidora industria política”&lt;/em&gt;. Sobre el fondo histórico de ese levantamiento, Getulio Vargas gana las elecciones presidenciales de 1930. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La revolución de los Tenientes había tenido un resultado secundario, pero proteico: la columna del Capitán Luis Carlos Prestes, que al frente de unos mil hombres había recorrido unos 25.000 kilómetros, sin lograr modificar la relación de fuerzas políticas, pero sin sufrir una sola derrota militar. El pobrerío sin destino del Brasil fazendeiro había visto en el joven militar al Caballero de la Esperanza. Al ser derrotado, en 1927, tres años después del levantamiento tenentista, Luis Carlos Prestes se exilia en Buenos Aires. Y en la humilde pensión que le sirve de refugio comete un romántico error que signará toda su vida futura y la de su amada Olga: se afilia al partido Comunista argentino, uno de los perros más fieles al georgiano de sonrisa amarilla que por esa época se había hecho cargo de la omnímoda secretaría general del PCUS, Joseph Djugashvilli, alias Stalin. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El joven e idealista militar brasileño, en la soledad de la gran metrópolis platina, cree que el destino de su proeza brasileña, en lugar de emparentarse con las ideas del nacionalismo latinoamericano que comenzaban a plasmarse en Haya de la Torre en Perú, es el de las monsergas internacionalistas que surgen de la Komintern en manos de los verdugos de la generación de Lenin. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y éste es el drama, abismal, torrentoso e incontenible, que cuenta la película que hemos visto anoche en el CELARG. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Moscú, los desconocidos y lejanos mecanismo de poder que susurran en el Kremlin, deciden que la Komintern debe fijar una excepción a su política. Los comunistas brasileños conseguirán de Moscú que no aplique para ellos la línea de Frente Popular Antifascista, lanzada por el organismo internacional y su jefe, Jorge Dimitrov, para los partidos stalinistas. Fundamentaron esta excepcionalidad en la creencia de que, con la presencia de Prestes, les sería fácil conquistar el poder. En 1935 se lanzaron, encabezados por Luis Carlos Prestes, a una intentona insurreccional que fracasó estrepitosamente. El fracaso no sólo desarticuló y destrozó al Partido Comunista, sino que, como sostiene Darcy Ribeiro, &lt;em&gt;“el resultado principal de la cuartelada fue fortalecer enormemente a los integralistas (la derecha católica fascista), abriéndoles amplias áreas de apoyo en muchas camadas de la población, lo que les permitió realizar grandes manifestaciones con el fin de elegir a Plínio Salgado Presidente de la República. Getulio terminó por disolver el Partido Integralista, asumiendo el papel de Jefe de un ‘Estado Novo’, de naturaleza autoritaria. Quebró el separatismo aislacionista de los estados, centralizando el poder y enseñando el sentido de la ‘brasileidad’”. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La película &lt;strong&gt;“Olga”&lt;/strong&gt; trata de estas jornadas y, centralmente, de la dramática vida de la custodia de seguridad que la burocracia soviética le pone a Luis Carlos Prestes, la alemana Olga Bentario, aquella muchacha que había entregado su vida a la causa soviética. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Qué tenían que hacer estos “expertos” soviéticos en el Brasil de la década del treinta del siglo pasado, es una pregunta que la película no contesta. La entrega militante, la consagración a la idea de la revolución mundial –ilustrada insistentemente con los acordes de “La Internacional”- había llevado a aquellos jóvenes a un país del que ignoraban todo, tan lejano a sus experiencias vitales como podrían serlo para nosotros las noches blancas moscovitas, a organizar y dirigir una insurrección obrera y militar que sólo existía en sus informes, exagerados y desvirtuados, y en su imaginación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero la historia, la historia real, tiene un punto dramático que puso una mácula indeleble en la vida política de Getulio Vargas. Apresado Prestes y su compañera, ésta es entregada a la Gestapo alemana, a sabiendas del destino inmisericorde que le esperaba. Es éste un crimen que todo lo que Getulio ha hecho por la construcción del Brasil moderno, que toda su lucha titánica por convertir al gigante suramericano en la nación acorde a sus capacidades, que su propio suicidio y su testamento político, no alcanzan a compensar. Fue un crimen cruel e innecesario. El torbellino de sangre y odio que terminó en la Segunda Guerra Mundial, y al que el Brasil le entregó la vida de 465 brasileños muertos en Europa bajo la bandera de los aliados, lo llevó a esta miserable entrega de una militante joven y honesta. Su desatino moscovita ya se había convertido en pasión suramericana, en amor por nuestro pueblo y. en devoción a uno de sus grandes héroes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La película &lt;strong&gt;“Olga” &lt;/strong&gt;cuenta esta historia dramática de una mujer bella, fuerte y digna. Es imposible sustraerse al caudal emotivo que corre en sus fotogramas. La hermosa actriz que interpreta a Olga Bentario es de una belleza sobrecogedora. Sus ojos grises provocan interrogantes aterradores en sus captores y en la platea del CELARG. El llanto, tirada sobre las rejas de su prisión, cuando le arrancan a la hija suya y de Prestes del pecho materno, no se soporta sin que corran, todo lo disimulado que se pueda, las lágrimas por las mejillas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y la carta final, enviada a su hija y a su amado esposo, en el momento previo a la muerte en la cámara de gas, solo se equipara en grandeza, en belleza y en entrega humana a la de su verdugo, Getulio Vargas, a la hora de su orgulloso suicidio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El siglo XX ha sido feroz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y tenemos que asumirlo sin derecho a inventario. Olga, Luis Carlos Prestes, Getulio y toda esa generación vive en nosotros. Por eso lloramos su tragedia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Caracas, 11 de julio de 2008.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3315595929564420825?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3315595929564420825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3315595929564420825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/07/olga-la-novia-comunista-de-luis-carlos.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SHj34fc4ihI/AAAAAAAAAcY/igGnjLwv8h0/s72-c/Olga+Benario+(1936).jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-6875336264999837889</id><published>2008-07-02T16:02:00.007-03:00</published><updated>2008-07-02T16:12:57.270-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;En lo alto de la noche, usted brilla, mi amor&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218495519014852210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="302" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SGvSBpjZFnI/AAAAAAAAAb4/BOjQwRkTthQ/s400/040+b+y+n.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo alto de la noche, usted brilla, mi amor.&lt;br /&gt;Usted no lo sabe,&lt;br /&gt;-o tan sólo lo supone-&lt;br /&gt;la cosa es que se encontró&lt;br /&gt;-me encontré-&lt;br /&gt;con alguien que la estaba buscando.&lt;br /&gt;Mejor dicho, y para que nos entendamos,&lt;br /&gt;con alguien que quería poner todo&lt;br /&gt;en el deseo,&lt;br /&gt;en el brillo en lo alto de la noche,&lt;br /&gt;en la posibilidad absoluta de los cuerpos&lt;br /&gt;y en la ternura íntima de lo que queda después del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué es lo queda?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;La confianza infinita,&lt;br /&gt;la intimidad desvergonzada,&lt;br /&gt;la ley del deseo como razón última,&lt;br /&gt;la posibilidad de entregar,&lt;br /&gt;-de entregarse-&lt;br /&gt;sin pensar,&lt;br /&gt;sin dudar,&lt;br /&gt;sin arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre puede pasar toda su vida&lt;br /&gt;sin encontrarlo&lt;br /&gt;-en realidad, la mayoría de los hombres&lt;br /&gt;jamás lo han encontrado-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, para mí,&lt;br /&gt;en lo alto de la noche&lt;br /&gt;usted brilla, mi amor,&lt;br /&gt;sin melancolía,&lt;br /&gt;con la alegría de la vida&lt;br /&gt;convertida en deseo,&lt;br /&gt;en ese extravío del cuerpo que brilla,&lt;br /&gt;del cuerpo que es sólo la necesidad&lt;br /&gt;del otro cuerpo que brilla&lt;br /&gt;en lo alto de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17 de Agosto de 2003&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-6875336264999837889?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6875336264999837889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6875336264999837889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/07/en-lo-alto-de-la-noche-usted-brilla-mi.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SGvSBpjZFnI/AAAAAAAAAb4/BOjQwRkTthQ/s72-c/040+b+y+n.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-434172451715945940</id><published>2008-04-16T16:49:00.006-03:00</published><updated>2008-04-16T16:58:43.441-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SAZZFma9lWI/AAAAAAAAAas/Evq_h9bp0VY/s1600-h/Bossa%27n+Roses.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189933573338928482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SAZZFma9lWI/AAAAAAAAAas/Evq_h9bp0VY/s320/Bossa%27n+Roses.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;Sifrinios venezolanos y atorrantes mercosurianos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El barrio donde vivo en Caracas no es un barrio, es una "urbanización". El barrio, acá en Venezuela, es una barriada pobre, de chabolas y casillas, de mucha arepa y poca leche. Un barrio es un barrio de negros, de desdentados, de chavistas en suma. La gente como la gente vive en "urbanizaciones". Mi urbanización, entonces, se llama Sebucán. El nombre recuerda un viejo instrumento de piedra con el que se escurría la pasta de maíz. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sebucán es un barrio casi privado, con torres de trece o catorce pisos rodeadas de muros, muchos de ellos electrificados, con garitas de seguridad en la entrada, con piletas de natación y reposeras en los amplios y tropicales jardines y una miríada de 4 x 4s. Llenar el tanque de una de ellas cuesta la ridícula suma de 3 pesos con 50. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A poco de llegar pude observar en los postes de la luz y en otros lugares muy visibles, unos primorosos afiches anunciando la actuación exclusiva en un hotel de los célebres Bossa'n Roses. El pubis de una muchacha cubierto con una escuetísima tanga y su mano bajo el triángulo de tela rascándose vaya a saber qué era el icono de la publicidad. No presté mayor atención al anuncio ya que muchas otras cosas tenía para conocer en Caracas antes que un, para mí, ignoto conjunto llamado de esta paródica manera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El viernes, a la semana de haber llegado recibo, desde Buenos Aires, la llamada telefónica de una amiga brasileña, seguramente con la finalidad de constatar que efectivamente me encontraba en Caracas. Mi amiga Luiza frecuenta dos lugares claves para la colectividad brasileña en Buenos Aires, Maluco Beleza y el Bar da Bahia, situados uno enfrente del otro en la cuadra de trasnoche de la calle Sarmiento. Me cuenta que se encontró con Joazinho en el bar da Bahia, quien le contó que viajaba a Caracas con su conjunto para dar un recital. Joazinho –que se llama de otra manera- es un "negão", de dos metros de altura, un guitarrista fantástico que solía tocar en Maluco Beleza y al que alguna vez invité a algún programa de radio, de esos que hacemos para tratar de instalar en los porteños la idea del Mercosur cultural. Joazinho es simpático, buen tomador de caipirinha y de cuantas cosas suele ofrecer la calle Sarmiento al 1700 a las tres de la mañana. Me cuenta Luiza que le dio mi teléfono a Joazinho quien me va a llamar para invitarme al recital. Le agradezco a mi amiga haberse acordado de este pobre autodesterrado y me quedo a la espera de que Joazinho me llame.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unas horas después estoy conversando en portugués con mi amigo guitarrista. Me dice que tiene reservados dos lugares para mí y que vaya un rato antes de las 10 de la noche a la habitación número tal del Hotel Eurobuilding. Carola, mi amiga venezolana, me informa que se trata de un hotel cinco estrellas de alto nivel internacional y que se encuentra en un lugar donde el Metro no llega, de manera que me tendré que gastar unos bolívares en taxi.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A las 9 y 30 llego al hotel que es, por cierto, majestuoso en ese estilo carente de estilo que caracteriza a los hoteles internacionales, esos "no lugares" que tan bien ha descrito Paul Ricoeur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joazinho baja a buscarme al inmenso y despersonalizado lobby y subimos a su habitación. Allí me encuentro con un primo de él, otro simpático bahiano que toca el bajo eléctrico y con quien también he tomado algunas cervejas en el bar da Bahia, y con dos argentinos, un guitarrista y un flautista. Charlamos un rato hasta que los vienen a buscar para ir a los camarines. En los pasillos nos encontramos con Conce, una bonita bahiana encargada de la percusión, y con Natalia, una preciosa flaquita porteña cuya función en el grupo se me escapa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los camarines están provistos con todo tipo de bebidas y viandas. Johnny Walker Etiqueta Negra, Ron 1792, vinos chilenos, además de cientos de latas de gaseosas y agua preparados para acompañar tres o cuatro inmensas bandejas de fiambres y de frutas, más una incalculable cantidad de sándwiches y saladitos de toda especie. Los amigos músicos me cuentan que ya han venido dos o tres veces a Caracas y que les va muy bien. Ahí me entero que la entrada al recital en este lujoso hotel ha costado 290 bolívares fuertes, es decir unos 85 dólares. No deja de sorprenderme el alto precio de la entrada, habida cuenta de lo desconocidos que son en Buenos Aires, ciudad donde residen y a duras penas pueden pagar el alquiler y han sido muchas las veces en que hemos tenido que dejar debiendo algunas cervezas hasta la próxima vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me despido de ellos, deseándoles mucha mierda, cómo se hace en Buenos Aires, y me voy al salón para presenciar desde allí el recital. Cuál no sería mi sorpresa al encontrarme con aquel afiche que vi en Sebucán, a poco de llegar, pero esta vez en tamaño gigante. La tanguita de la muchacha alcanza para cubrir a un elefante durante la lluvia y su mano gigantesca se pierde ahora en insondables anfractuosidades. Estaba, ni más ni menos, que en el recital de los famosos Bossa'n Roses, que con el auspicio de Globovisión, El Universal, Telefónica, Cerveza Solera y no sé cuantas otras firmas de similar calibre, se presentaban en exclusividad ante el selecto público caraqueño en condiciones de abonar 85 dólares de entrada y el doble por cada botella de Etiqueta Negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El público estaba formado por hombres y mujeres de entre veinticinco y cincuenta años, con ropas en lo que lo principal era la marca: Tommy Hilfinger, Prada, Versace, Kenzo, Dulce y Gabana. La multitud parecía una publicidad de un free shop. Las mujeres, todas sin excepción, cualquiera fuese su edad, se habían hecho las tetas. Unos enormes y redondos montículos abultaban sus vestidos, sus remeras, sus blusas y se desbordaban duros y turgentes de sus abismales escotes. Con todo esa cantidad de siliconas se podría haber hecho un símil plástico del monte Avila, cuya concesión podría darse a algunas de las empresas auspiciantes, para que este mismo público lo visitase sin necesidad de mezclarse con el oscuro populacho que ha comenzado a conocerlo desde que este orate de Chávez quitó la concesión privada y rebajó la entrada al cable carril de 60 bolívares a 25.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Amigos, estaba en una verdadera fiesta escuálida, libre de toda contaminación de la chusma, escuálido puro de oliva, el más ramplón chetaje que alguna vez haya visto. Había movileras de Globovisión tratando de entrevistar a los músicos y al público, entre los que seguramente se contaban cientos de conocidos y conocidas, con maquillaje recién compuesto en el baño, después de meterse en las narices una línea de cocaína sobre la tapa del inodoro. Y desde el escenario mis amigos comenzaron a interpretar un repertorio tipo cover, en inglés, de temas de los Rolling Stones, de Guns'n Roses, de los Beatles y muchos otros que yo desconocía completamente, en una versión bossa nova de música funcional. Natalia, la linda flaquita cantaba y se movía sensualmente en el borde del escenario y el público, ese público, alucinaba, gritaba, aplaudía, cantaba los temas, sacaba fotos de los artistas y se sentía como si estuviese en un concierto de von Karajan y la Filarmónica de Viena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Etiqueta Negra había comenzado a hacer un cierto efecto en mis sentidos y mientras recorría el amplio salón donde unas mil quinientas de las mejores personas de Venezuela se embriagaban y drogaban, comencé a descubrir cuál era el misterio de esta transfiguración de mis amigos en figuras del jet set caraqueño.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unas noches antes, recién llegado y con ganas de conocer, había encontrado un magnífico lugar llamado El Sarao. Una cantidad similar de gente había pagado una entrada de unos 35 bolívares y bebía copas a razón de 25 bolívares cada una, con el objeto de escuchar y bailar al ritmo de unas maravillosas bandas salseras. Aquello era verdaderamente una fiesta. Un intenso color café con leche dominaba dentro del público. Un ánimo festivo que hacía que todos charlaran con todos, que invitaran a bailar a aquel que se encontraba solo sentado a la barra. En ese lugar, el locutor pedía aplausos por las mujeres, por las mujeres menores de veinticinco años, por las vírgenes y por las que ya no lo eran. Y la multitud rugía en aplausos y bullas (aquí le llaman bulla a lo que nosotros llamamos ovación) por todas las cosas que valen la pena ser aplaudidas y ovacionadas. Eran muchachos y muchachas que acababan de graduarse, había mucha gente del interior del país, estudiantes, oficinistas, cajeras de supermercado, vendedoras de tienda, eran los caraqueños del montón que se divertían. También había siliconas, es cierto, lo que revela un cierto grado de democratización de la sociedad venezolana, pero también había ubérrimos pechos heredados de la bisabuela africana que cederían paulatinamente con el paso de los años, pero que mantendrían siempre esa imponderable maleabilidad al tacto y a la vista.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue al recordar esta visita a El Sarao –para mí es como inevitable entrar a un lugar nocturno que se llame El Sarao- que entendí cuál era la razón para que estos patanes con plata pagaran una fortuna por ver a mis anónimos amigos. Allí no había chusma, allí se cantaba en inglés, allí no había desbordes populacheros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Poca importancia tenía para estos mil quinientos boludos que los Bossa'n Roses no fueran nada. Ellos los convertían en algo excelso y deseado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y eso era lo que el rapidísimo productor porteño de los Bossa'n Roses había descubierto. Había sifrinios, tilingos venezolanos dispuestos a dejarse sacar el dinero por estos atorrantes mercosurianos en la medida en que creyesen que eran exclusivos y sofisticados. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al terminar el recital me reencontré con ellos en los camarines. Los felicité por la proeza. Una estafa es siempre una obra de arte. Y Natalia, la linda Natalia, me miró con ojos cómplices y me preguntó: &lt;em&gt;"El público es una caterva de gorilas, ¿no?"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y me dieron ganas de que en Caracas haya muchas como Natalia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de terminar dos o tres botellas de Etiqueta Negra gratis, me tomé, como pude, un taxi a casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Bah, no fui directamente a casa. Pero esa será otra historia que quizás nunca contaré.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caracas, 15 de abril de 2008.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-434172451715945940?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/434172451715945940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/434172451715945940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/04/sifrinios-venezolanos-y-atorrantes.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/SAZZFma9lWI/AAAAAAAAAas/Evq_h9bp0VY/s72-c/Bossa%27n+Roses.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-7620922210282100894</id><published>2008-03-13T03:10:00.003-02:00</published><updated>2008-11-03T04:44:05.533-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 0, 0);font-size:180%;" &gt;&lt;strong&gt;Un Gardel de piernas ágiles y elegantes&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo quería bailar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Carlos Gavito, vida, pasión y tango&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ricardo Plazaola&lt;br /&gt;Editorial Dunken, Buenos Aires, 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se trata de un pequeño volumen que no llega a 115 páginas. Cuenta las etapas de la vida de un argentino que, pocos años antes de su muerte, se convirtió en el más sutil y exquisito de los bailarines de tango, el singular &lt;a href="http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/carlos-gavito-el-bailarn-inmvil-27-de.html"&gt;Carlos Gavito&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El milonguero es, siempre, un personaje que hay que conocer y aceptar. Se trata de un hombre que no ha recibido ningún tipo de formación académica, que no sabe lo que es un “plié”, que ignora la diferencia entre un “semi-plié” y un “grand-plié”, que sería incapaz, por respeto a su propia dignidad de varón, de calzarse un maillot y que, sin embargo, ha dedicado toda su vida, a partir de los quince años, a bailar el tango, a ganarse la vida bailando el tango y a continuar bailando el tango, en un salón de milonga, un par de horas después de haber bajado del escenario, en cualquier parte del mundo. El libro de Plazaola cuenta, en flash-backs que reproducen el testimonio directo de los recuerdos del propio Gavito, el origen, la azarosa vida, el pensamiento, las reflexiones y las generalizaciones filosóficas de este milonguero fallecido en el 2005, que convirtió, a lo largo de su vida, al baile en una práctica metafísica. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Dice Gavito, y Plazaola transcribe: &lt;em&gt;“Yo bailo el silencio. Bailo lo que hay antes de la música y los que hay después. Bailo nada, bailo eso que es como una intención”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y para llegar a esta conclusión última y extrema, Plazaola nos cuenta, con una carga de sentimiento que muchas veces lo lleva a soslayar cierta bien intencionada preceptiva literaria, la vida de este criollito de la Avellaneda de la época del peronismo que bailó ante reyes, jeques, sháes, cappomaffias, narcotraficantes, Howard Hughes y Richard Nixon.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La vida de Carlos Gavito, contada básicamente a partir de su postrer testimonio, nos permite una mirada sobre esa estrecha franja entre la mala vida y el delito del Buenos Aires de los años 60 y de la atmósfera del show internacional en los grandes hoteles y casinos del ancho mundo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gavito se hizo desde muy abajo. O desde muy lejos, que es otra manera de decir lo mismo. De obrero en la industria del petróleo en la Patagonia del paralelo 48 en tiempos de Frondizi al gigantesco, solitario y final bailarín inmóvil de sus último años, el recorrido vital de Gavito es el de un joven que, muy temprano, decidió que el baile sería su contribución personal al desarrollo de la humanidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y de un tipo que desde la humildad del barrio logró reflexionar sobre lo que hacía, al modo de un existencialista heideggeriano que afirma: &lt;em&gt;“La pausa es como el semáforo. Verde, todos los autos andan. Amarillo, se van deteniendo. Rojo, todos parados. Pero el motor sigue encendido, la vida no se detiene. La pausa es necesaria para la buena marcha. Como para hablar: hay que hacer una pausa para pensar”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero que volcado a la introspección de su arte maravilloso se encuentra con Sartre y afirma: &lt;em&gt;“La pausa es pausa, no hay que rellenar. No es un vacío, es un silencio, una tensión, un puente, la pausa es el motor que está en funcionamiento, que no se ha detenido, el motor se siente encendido. En el tango esto es fundamental. A veces rellenamos una pausa con cualquier cosa, con cualquier movimiento. ¿Por qué? Porque tenemos miedo. ¡Qué te pasa? ¿Estás enfermo? ¿Por qué enfermo? Porque te quedaste quieto. ¡No macho! ¡Estoy haciendo una pausa!&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Desde la reflexión sobre su arte ensimismado –el baile es relación con el propio cuerpo- Gavito había descubierto el miedo de la sociedad moderna al silencio, a la introspección, a ese bostezo de la nada que antecede a la crisis, al grito, al estallido del propio vacío del ser.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En un libro breve y pletórico de sentimientos, Ricardo Plazaola nos hace conocer el alma postrera de este artista contemporáneo, de este Nijinsky criollo que dio respuesta a la paradoja indescifrable del motor inmóvil. Al hacerlo, eleva a Carlos Gavito a la altura de uno de nuestros grandes mitos populares, una especie de Martín Fierro del dos por cuatro, un Gardel de piernas ágiles y elegantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es difícil sustraerse a los torrentes de emoción que el libro despliega. Pero es un sentimiento que no avergüenza. Porque detrás de ello se expresa un país que ha encontrado en esa danza extraña su más alto grado de universalidad, y en la que Carlos Gavito, el protagonista excluyente del relato, ha jugado un papel que la posteridad deberá reconocerle.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;El libro ha sido comentado en el diario Clarín. Cliquear &lt;a href="http://www.clarin.com/diario/2008/04/26/espectaculos/c-01301.htm"&gt;acá.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-7620922210282100894?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7620922210282100894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7620922210282100894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/03/un-gardel-de-piernas-giles-y-elegantes.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-2220595824968653487</id><published>2008-02-27T15:35:00.003-02:00</published><updated>2008-02-27T16:04:39.429-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#993399;"&gt;El Manco de Teodolina&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#993399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me ha llegado en un correo originado en La Gazeta Federal, una breve historia del juego de pelota paleta en la Argentina.&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8WkgRmaUgI/AAAAAAAAAZQ/yVFRy2g6490/s1600-h/Paleta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171720621492163074" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="286" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8WkgRmaUgI/AAAAAAAAAZQ/yVFRy2g6490/s320/Paleta.jpg" width="255" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Deporte verdaderamente popular en la paisanada y el peonaje de los pueblos del interior de las provincias pampeanas, ha sido -ignoro cómo es ahora, con tanto Halloween y boludeces semejantes- una actividad habitual en Tandil, en los años en que viví en aquella ciudad. Yo mismo he practicado desde muy chico el deporte del frontón, y aun recuerdo la paleta marca Guastavino con la que le daba a la pelotita en la cancha del Club Hípico, vestido de blanco con una faja negra o colorada y corriendo para salvar los envenenados tambores que me tiraba el rival, evitando pegar bajo de la chapa cantarina que marca el error.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y envió este pequeño texto porque ocurre que yo vi jugar al Manco de Teodolina, en la cancha del Hípico y al día siguiente en la cancha de Ferro Carril Sur, club que como podrán imaginar quedaba cerca de la Estación. Yo tendría unos once años y mi padre me llevó a ver al legendario Manco de Teodolina, cuya presencia se había anunciado en los diarios varias semanas antes. Todo el ambiente pelotari tandileño estaba movilizado alrededor de la visita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El hombre tenía la mano derecho levemente deformada en la muñeca, lo que lo obligaba a jugar solamente con la zurda (en la pelota paleta está permitido usar ambas manos). Tendría unos treinta y cinco o cuarenta años, flaco y alto, con rostro de gringo chacarero. Jugaba asombrosamente y vivía de ello, puesto que la pelota paleta es un deporte vinculado al juego por plata. Se juega por plata y se apuesta a distintos jugadores o parejas. Y el Manco vivía de las apuestas y del ansia de ganarle que generaba en ciudades, pueblos y puestos camperos. Jugaba con una mano atada, o tomando la paleta del lado ancho y pegando con la empuñadura. Jugaba solo contra una pareja o cualquier tipo de dificultad, para poder extremar la apuesta y llevarse el contenido de los bolsillos de sus contendores y del público que apostaba en su contra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y después lo vi en un asado. Borracho como un cosaco era el centro de atención de todos los comensales. Contaba cuentos e historias de campo y, como dice la nota, recitaba esos notables dramones camperos de hijos que encuentran a su padre en el momento en que lo acaban de acuchillar en duelo criollo o versos picarescos de doble sentido que hoy hace conocer ese gran artista popular que es el Gato Peters, un recitador criollo de notable gracia y decir, que, según me informa Roberto Bardini es originario de Carhué, veterinario recibido en La Plata y casado y afincado en Las Flores, provincia de Buenos Aires.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Yo lo vi jugar al Manco de Teodolina y escuché sus recitados. No será mucho, pero tampoco es poco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Buenos Aires, julio de 2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-2220595824968653487?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2220595824968653487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2220595824968653487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/02/el-manco-de-teodolina-me-ha-llegado-en.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8WkgRmaUgI/AAAAAAAAAZQ/yVFRy2g6490/s72-c/Paleta.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-879747215534330444</id><published>2008-02-24T22:31:00.001-02:00</published><updated>2008-02-24T22:45:59.771-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8INXBmaUeI/AAAAAAAAAZA/XN9h1qiPv48/s1600-h/Estocolmo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170710011392446946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8INXBmaUeI/AAAAAAAAAZA/XN9h1qiPv48/s400/Estocolmo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;Snabba Cash de Jens Lapidus&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Llegaron a Buenos Aires, hace un par de semanas, tres matrimonios suecos, mayores que yo, médicos ellos a punto de jubilarse y jubiladas ya las damas. Todos de Gotemburgo. Una de las damas es amiga de mi entrañable Annagreta Segerberg, una indomable comunista de espíritu artesano, juntadora de cosas usadas a las que convierte en supuestas obras de arte. Fue, entonces, Annagreta quien me envió este contingente para que les hiciese conocer el tango y esas cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Además de varias botellas de brännvin, condimentado con distintas especies, y unas cuantas latas de arenque en escabeche, también con distintos gustos -presentes que, advierto, ya han pasado a mejor vida- recibí una novela policial que se llama Snabba Cash, escrita por un joven autor, Jens Lapidus, que se ha convertido en la revelación literaria sueca de los últimos dos años.&lt;br /&gt;El título podría ser traducido como Efectivo Rápido, y se refiere a lo que parece la primera necesidad de todos los protagonistas centrales, que son básicamente tres: la obtención urgente de dinero en efectivo y libre de impuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suecia tenía un gran novelista policial, que en realidad era una pareja: Maj Sjöwall y Per Wahlöö, y hasta la muerte del último, en 1975 -producto de una irreversible cirrosis causada por la excesiva ingesta de whisky, vodka, gin, coñac, aquavit y todo cuanto saliese de un alambique- escribieron una larga serie de novelas siempre con Martín Beck, como personaje central. Martín Beck es un inspector de la División Homicidios de la Central de Policía de Estocolmo. Divorciado, cincuentón, honesto y simple, como los suecos gustan de verse a sí mismo. Inteligente y despierto encarna los valores de una sociedad que pretendió hacer más suave y llevadera la vida sobre la tierra y a la que la tarea se le hace cada vez más difícil, según pasan los años. En el país de Sjöwall y Wahlöö, la gente es básicamente buena, los políticos hacen sus enjuagues y negocios con empresarios inmorales hasta que un asesinato obliga al viejo Beck a remover todo lo que se ha ido escondiendo bajo la alfombra. Pero subyace en sus novelas el espíritu del &lt;em&gt;Välfärdstaten&lt;/em&gt;, el Estado de Bienestar. Su novela póstuma, &lt;strong&gt;Terroristerna &lt;/strong&gt;(Los Terroristas) escrita en el año del fallecimiento de Wahlöö, describe un magnicidio: el asesinato de un primer ministro sueco, famoso por su oposición a la guerra de Vietnam, un socialdemócrata culto y refinado que convirtió el neutralismo sueco en una política activa de defensa de los movimientos de liberación nacional, Olof Palme. Diez años después, en 1985, los disparos de un revolver en manos de un hasta hoy desconocido asesino, acabaron con su vida en pleno centro de Estocolmo, a la salida de un cine y en los brazos de su esposa, Lisbet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de sus novelas, no recuerdo cuál, una anciana sueca, con su característico sombrerito y su sobrio conjunto de falda, blusa y cárdigan, le dice, muy sorprendida, a alguien al entrar en su casa: &lt;em&gt;“En el tranvía venía un señor hablando en inglés”&lt;/em&gt;. Tal era la estupefacción que en aquello dulces años causaba que en la calle hubiera gente que no hablase el sueco.&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8INkxmaUfI/AAAAAAAAAZI/CzY4CkC9TNg/s1600-h/Estocolmo+6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170710247615648242" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8INkxmaUfI/AAAAAAAAAZI/CzY4CkC9TNg/s320/Estocolmo+6.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la novela de Jens Lapidus muy poca gente habla un sueco correcto o decente. Los personajes son yugoslavos que se pasan el día en un gimnasio entrenando sus músculos para estar en condiciones de apretar gente por la noche. Mafiosos que ganan fortunas con la plata en negro de los guardarropas de los locales nocturnos, turcos que venden cocaína, chilenos que trafican con alcohol ilegal, asirios que manejan negocios para lavar dinero, suecos que se pagan su carrera vendiendo cocaína a las chicas y chicos ricos que gastan sus noches en las discotecas de Stureplan, patos vicas, rubios y de ojos celestes, que custodian las entradas de los lugares de moda, chicas de provincia que abandonan su aldea para convertirse en prostitutas de lujo en el Grand Hotel. Y la policía brilla por su ausencia. Snabba Cash es una novela policial sin policías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es otra la Estocolmo y la Suecia de Lapidus. La globalización, la Unión Europea y el neoliberalismo han arrasado con aquel concepto de &lt;em&gt;folkhem&lt;/em&gt; (hogar popular) que caracterizó la política socialdemócrata desde los tiempos de Per Albin Hansson. Es una sociedad cruda, fría, indiferente y brutalmente escindida entre los que hablan el sueco debidamente y los que no saben hacerlo, tanto sea por su origen inmigratorio o su escaso nivel de escolaridad. No se necesita ser extranjero para hablar lo que el autor llama el sueco de Rinkeby. Rinkeby es una ciudad dormitorio situada al norte de Estocolmo y poblada por inmigrantes de todos los rumbos y suecos pobres. Toda persona, sueca o no, que haya nacido, se haya criado y viva en Rinkeby, va hablar un sueco mal pronunciado, con escaso vocabulario, expresivamente pobre y lleno de vulgaridades. Quien así hable seguramente no podrá entrar en las discotecas de moda ni en la universidad, habida cuenta que, con toda seguridad, ni siquiera terminó el secundario.&lt;br /&gt;Y Lapidus ha logrado escribir esta notable novela en un idioma casi dialectal, con frases muy cortas, a veces sin verbo, lo que le da a la novela una electrizante tensión, una crudeza en el estilo que recuerda al Jim Thompson de &lt;strong&gt;“Población: 1280”&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sociedad de clases ha impuesto su rigor en toda la línea, a excepción de un pequeño grupo de privilegiados que envían a sus hijos a estudiar en Londres y a sus hijas a Suiza, todo el mundo está buscando el Efectivo Rápido que le permita abandonar el frío infierno en que se ha convertido la ciudad que cobijó a Mirta, en viaje a Estambul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 24 de febrero de 2008&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-879747215534330444?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/879747215534330444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/879747215534330444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/02/snabba-cash-de-jens-lapidus-llegaron.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R8INXBmaUeI/AAAAAAAAAZA/XN9h1qiPv48/s72-c/Estocolmo.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-6899676682086609554</id><published>2008-02-19T23:47:00.005-02:00</published><updated>2008-02-20T00:07:11.028-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R7uJRxmaUdI/AAAAAAAAAY4/yWgup2adp-g/s1600-h/Banlon.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168875935803003346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 243px; CURSOR: hand; HEIGHT: 343px" height="378" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R7uJRxmaUdI/AAAAAAAAAY4/yWgup2adp-g/s400/Banlon.jpg" width="271" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#666600;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Conjuntos de Ban Lon y chatitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;“Estamos prisioneros, carcelero, / yo de estos pobres barrotes, /tú del miedo. / Como el que se prende fuego / andan los presos de miedo, / de nada vale que corran / si el incendio va con ellos”.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Esos versos son de Armando Tejada Gómez, un poeta mendocino, del sistema cultural del partido comunista, que llegó a ser diputado provincial por la UCRI en las elecciones de 1958, en las listas que la UCRI abrió al PC. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se presentaba con Alberto Mathus, el primer marido de Mercedes Sosa, un tucumano que según cuentan la cagaba a palos a la gorda -no era tan gorda entonces- cuando se machaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Cruza putativa de Neruda y Nicolás Guillén, Tejada Gómez impregnó con sus poemas la década del 60. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En 1964, yo cursaba quinto año del bachiller, en el Colegio San José de Tandil e integraba un grupo llamado Pequeño Teatro Experimental (PTE) en el que también participaban, entre otros, un gordito empleado de Metalúrgica Tandil llamado Osvaldo Soriano y el hijo del relojero del pueblo, estudiante de la escuela Industrial y tornero llamado Víctor Andrés Laplace. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El grupo lo dirigía Juan Carlos Gargiulo, el bohemio tandilense más redomado de aquellos tiempos. Se levantaba a las doce del mediodía y las malas lenguas decían de él que jamás de los jamases había trabajado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Fue quien me hizo conocer obras como Los de la Mesa 10 de Osvaldo Dragún o Cuando los Indios estaban Cabreros, de Agustín Cuzzani. Por Juan Carlos Gargiulo supe de la existencia de Nuevo Teatro y de Pedro Asquini y Alejandra Boero. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Con él, con el gordo Soriano, con Víctor, con Juan Campagnolle me introduje en un mundo formado por una mesa de café, largas charlas sobre los más diversos temas, una aburrida tacita llena de puchos de cigarrillo y los ojos brillantes por el descubrimiento de un nuevo mundo cuya seducción aún no me ha abandonado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En esa mesa provinciana de la Confitería Rex esperábamos los miércoles a que llegara la revista Primera Plana y la leíamos con devoción y meticulosidad de exégetas y en la espera nos leíamos unos a los otros los poemas o los cuentos que habíamos borroneado durante la semana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mi vida se había dividido en dos: por un lado el colegio de curas, la misa del domingo, la libreta semanal de calificaciones, los “asaltos” de los fines de semana con las chicas del colegio de la Inmaculada Concepción o del Normal, los módicos ensueños eróticos “chapando” al compás de Ray Conniff con niñas vestidas con conjuntos de Banlon color rosa o amarillo y unos zapatitos imperceptibles que se llamaban “chatitas”, cuya capellada dejaba ver el nacimiento de unos pequeñísimos y suaves dedos, como si fueran pequeños y multiplicados escotes (el fetichismo corre por mi cuenta), el pedido de algo de plata a mi viejo para tomar algo y comprar cigarrillos Chesterfield de contrabando -con respecto a mi padre y al Estado Nacional-. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y por otro el de esta bohemia que me integraba a un mundo, como digo, hasta entonces desconocido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ahí hablábamos de Aldous Huxley, cuyo libro Punto y Contrapunto, me había fascinado, de El Lobo Estepario y Siddarta de Herman Hesse, de Stanislavsky, de Cortázar, de Sábato, de Marcos Ana, de León Felipe, comentábamos las pocas películas que llegaban a Tandil de Ingmar Bergman, o El General Della Rovere, de y con Vittorio de Sica, repetíamos una y otra vez los gags de las películas de Carlos Chaplin, que había dejado de ser el Carlitos Chaplin de nuestra niñez para convertirse en un ídolo estético al que le descubríamos la genialidad a través de un ejercicio intelectual y ya no con la ingenuidad sensorial de la infancia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y también, un día, hablamos de Armando Tejada Gómez y alguien trajo un disco con poemas suyos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A partir de allí todos mis poemas comenzaron a parecerse a los de Tejada Gómez y cuando los recitaba lo hacía con la entonación y hasta la prosodia mendocina de éste. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y un día, no sé como, lo trajimos a Tejada a dar un recital a Tandil. Fue en el Club Ferro Carril Sur, si no me equivoco, sobre la avenida que llevaba a la estación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al recital vinieron los comunistas conocidos del pueblo, Juan Antonio Salceda, Nigro y un médico que había sido el último candidato a intendente por el PC, un tal Webbe, que no era oriundo de Tandil. Allí Tejada desgranó todo su repertorio, más o menos el mismo de su disco. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Nos baño con su torrente de adjetivos tipo &lt;em&gt;“raigal”,&lt;/em&gt; que usaba profusamente, nos llenó de buenas intenciones con sus niños en la calle y sus señoras&lt;em&gt; “que cambian de médico esta tarde, / de amantes esta noche, / porque el tedio que tienen / no cabe en todo el mundo”,&lt;/em&gt; nos mostró el sudor de sus obreros, nos salpicó con el agua de la bomba con que lavan sus fragantes axilas, vimos el vientre &lt;em&gt;“fecundo”&lt;/em&gt; de sus mujeres y pasamos revista, en suma, a todos los tópicos de la poesía social de entonces en la versión un tanto adocenada del mendocino. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A la noche, Salceda, presidente de la Cooperativa Eléctrica -Lenin había dicho que el comunismo en Rusia era “soviets más electrificación”: los comunistas de Tandil habían logrado ambas cosas en una sola institución-, nos invitó a todos en su casa para comer unas empanadas, tomar vino y charlar con el poeta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Recuerdo que esa velada me permitió sacarme de encima el peso de su influencia deletérea.&lt;br /&gt;El tipo me cayó francamente mal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Su admiración sin límites a la Unión Soviética, su simplona idea del comunismo como solución a los problemas del alma -los principales problemas en un adolescente de clase media como yo- me desilusionaron. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me pareció vulgar y ramplón. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Recuerdo con precisión un diálogo o discusión que tuve con él. Presumía ante nosotros, pajueranos de un pueblo del centro de la provincia de Buenos Aires, de su estadía en Moscú junto con don Osvaldo Pugliese. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y se reía al recordar la admiración que, decía, les producía a los rusos la tristeza de la música que interpretaba el maestro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Le pregunté entonces por qué les producía esa admiración y la respuesta que me espantó fue: &lt;em&gt;“Porque en el socialismo no hay lugar para la tristeza. La tristeza es producto de la sociedad de clases y al desaparecer ésta, como en la URSS, ya no hay lugar para la tristeza, es una cosa del pasado”.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El adolescente con granitos en la cara, que se deleitaba con la dulce tristeza de no tener una novia, o con la angustia de no saber cuál era la vida que su propia vida le deparaba, salió rampante en defensa de la tristeza, rechazando abierta y frontalmente toda interpretación clasista de tan personal y ensimismado sentimiento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La idea misma de que un ordenamiento social fuese capaz de erradicarla le parecía sencillamente delirante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No necesito aclarar que, ya adulto, le sigue pareciendo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tejada Gómez había terminado para mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Seguiría durante un tiempo recitando algunos de sus poemas que había memorizado, acompañado por los pocos acordes que aprendí a sacarle a una guitarra, por razones puramente de conquista femenina. Tejada era, en ese sentido, enormemente entrador. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pocas niñas se resistían a que uno les dijera, mirándolas a los ojos, &lt;em&gt;“Acuérdate esta noche y guárdame en tu día, muchacha, continente de pájaros”.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Todavía lo puedo decir con cierto éxito, porque esas mismas niñas de hoy ni siquiera oyeron hablar de Tejada Gomez. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No tendrá el perfume de una magdalena mojada en un té de tilo, pero tu mención de aquellos versos descerrajó este vendaval de recuerdos grato. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Agradezco a Tamara Di Tella la imagen que ilustra este texto. La tomé sin pedirle permiso de su blog&lt;br /&gt;http://weblogs.clarin.com/tamaraditella/archives/2007/09/ustedes-me-entrevistan-a-mi.html&lt;br /&gt;puesto que era la única que en toda la web recordaba esa ingenua parte de nuestra adolescencia.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-6899676682086609554?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6899676682086609554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6899676682086609554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/02/conjuntos-de-ban-lon-y-chatitas-estamos.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R7uJRxmaUdI/AAAAAAAAAY4/yWgup2adp-g/s72-c/Banlon.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1890445923280268846</id><published>2008-02-19T23:19:00.001-02:00</published><updated>2008-02-19T23:27:23.916-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Hace dos años falleció un extraordinario argentino, el doctor Norberto Acerbi. En aquella oportunidad escribí estas líneas en su memoria, que recién hoy subo a este blog. Se habían perdido en el fárrago de las cosas que se escriben para la red y la Nac &amp;amp; Pop, de Martín García, ayudó a su conservación.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000099;"&gt;Norberto Acerbi se quedó en el 2006&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se nos fue el querido, el entrañable flaco Acerbi. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Militante de la Izquierda Nacional desde su juventud, sumó su pasión política a su formación médica, convirtiéndose en un admirador y continuador de la acción y las ideas del gran Ramón Carrillo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pese a que la desventura le pegó con la temprana muerte de uno de sus hijos, el flaco mantuvo hasta dónde lo traté y conocí un indoblegable optimismo, un humanismo revolucionario y un desopilante sentido del humor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las anécdotas acerca de sus salidas y sus ocurrencias son abundantes y han circulado entre nosotros alegrándonos las conversaciones entre compañeros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sólo voy a mencionar una, que no escuché de primera mano, sino que me fue contada por Jorge Spilimbergo a poco que llegué de Suecia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El Centro Jauretche, en plena dictadura, había organizado una charla o una mesa redonda con destadas figuras del peronismo. El presentador era el flaco Acerbi. Poco a poco, el salón se va llenando de importantes personalidades: Fermín Chávez, Julio Bárbaro, Estevez Boero, diversos dirigentes del socialismo. Y era tarea de Acerbi ir mencionando por el micrófono estas presencias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto entra al local y se sienta entre el público un conspicuo dirigente de extraña apariencia. En ese mismo momento se oye la voz del flaco que dice estentóreamente: &lt;em&gt;"Y acaba de entrar también a este acto un bicho raro..." &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La estupefacción en el público presente fue como una descarga eléctrica. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente flanqueado por sus, entonces, abundantes y espesas patillas, enfundado en su ajustado traje y empinándose sobre su corta estatura acababa de llegar ni más ni menos que Carlos Saúl Menem, por entonces un lider del peronismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya parecía que el papelón era inevitable se escucha nuevamente la voz del flaco Acerbi, con una risueña y cariñosa impronta que dice: &lt;em&gt;"Sí, compañeros, un verdadero bicho raro, un gobernador provincial que ha sido elegido por su pueblo y no es como los actuales usurpadores que azotan los presupuestos provinciales".&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La ovación y el aplauso fueron la respuesta debida a la inesperada, hilarante, provocativa y oportuna capacidad de improvisación del querido Flaco Acerbi. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fue uno de los artífices e impulsores del Juicio Político a la Deuda Externa y en ese carácter le tocó hablar en un acto organizado por el MTA, junto a Hugo Moyano, en la plaza del Congreso.&lt;br /&gt;Fue autor de un hermoso libro dedicado a la figura de otro médico como él, de otro humanista laico como él, de otro político como él: Eduardo Wilde, el ministro de Interior de la primera presidencia de Julio Argentino Roca. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Echado de la dirección del Hospital de Avellaneda, por obra de la infamia menemista-duhaldista, Acerbi supo dar, también, una batalla política en la cuestión central de la salud de nuestro pueblo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Norberto Acerbi, el flaco Acerbi, fue un gran compañero, un extraordinario amigo y un revolucionario cabal. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Que su memoria viva entre todos los compañeros que conocimos sus virtudes y gozamos de su admirable humanidad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Que su mujer, paciente y cariñosa, que su hijo y sus nietos sepan que una comunidad militante lo llevará para siempre en su recuerdo y en su afecto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y que te diviertas donde sea que vayas, querido Flaco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1890445923280268846?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1890445923280268846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1890445923280268846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/02/hace-dos-aos-falleci-un-extraordinario.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-329577880467069537</id><published>2008-02-16T22:48:00.002-02:00</published><updated>2008-02-17T22:39:55.393-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;"&gt;Elvio Vitali no baila esta noche en El Beso&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R7jTeRmaUbI/AAAAAAAAAYo/VjTRhYMfq1U/s1600-h/Elvio+Vitali.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168113089481691570" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="188" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R7jTeRmaUbI/AAAAAAAAAYo/VjTRhYMfq1U/s400/Elvio+Vitali.jpg" width="238" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Solía sentarse en alguna de las mesas de la primera fila que rodea la pista de baile, junto a otros milongueros con los que conversaba en voz baja. Había conservado la manera de hablar del barrio de Wilde, donde había nacido, un poco arrabalera, con una “eses” convertidas en “eshes” que ya se han ido perdiendo en el habla popular porteña.&lt;br /&gt;Su rostro recordaba increíblemente a Al Pacino –parecido del que era plenamente conciente- y le encantaba sacar a bailar a hermosas italianas con las que conversaba en su idioma, heredado por tradición familiar y por una larga residencia en Italia.&lt;br /&gt;Elvio Vitali, ese buen amigo de voz ronca y de convicciones firmes, amante de la trasnoche y el whisky, ha muerto, después de darle pelea larga y cansadora a una enfermedad que lo obligó a alejarse de los largos vasos, del hielo tintineante y de la noche seductora.&lt;br /&gt;Elvio, el de Juventud Universitaria Peronista, el argentino que en su exilio en México había creado la Librería Gandhi, que junto con él trasladara a Buenos Aires, convirtiéndola en un foco de radiación cultural en esa región de la avenida Corrientes que va desde Callao hasta Libertad, amaba el tango en todas sus expresiones. Aprendió a bailarlo de grande, en las clases que se daban en su librería, y había conseguido un estilo especial y distintivo: un poco encorvado, de pasos lentos, amurado fuertemente al torso de su compañera de ocasión.&lt;br /&gt;Fue impulsor comprometido del Festival Internación de Tango. Fue uno de los responsables que la avenida Corrientes se convirtiera una noche en una gran milonga a cielo abierto, en una babel de idiomas y estilos, donde la Orquesta Escuela era el atanor que mezclaba a todos los herederos del Cachafaz del ancho mundo en una sola multitud danzante. Y en la que la belleza de Geraldine hipnotizó a todos con el negro de su pelo, la desmesura de sus ojos y la voluptuosidad de su baile. Fue, justamente, Elvio el que insistió que fuera ella la que, desde un elevado escenario, se convirtiera por una noche en la Afrodita porteña, ante la cual el Obelisco parecía más erguido que nunca.&lt;br /&gt;Como ha recordado Leonardo Cofré, convirtió el bar de La Gandhi en un lugar de encuentro de tangueros que descubrieron, junto a sociólogos, antropólogos y toda la fauna académica que constituía su clientela, a Luisito Cardei, el cantor de la voz chiquita, de la entonación casera, de los tangos cantados en una cocina de extramuros con una enorme mesa de madera con cajones para guardar los cubiertos.&lt;br /&gt;Lo conocí en la milonga y en la milonga aprendí a quererlo. Siempre con alguna hermosa mujer a su lado, siempre con la sonrisa de Pacino.&lt;br /&gt;Elvio Vitali no va a caer esta noche de sábado por la Milonga de las Morochas, en El Beso, de Corrientes y Riobamba. Y todos los tangos sonarán con más tristeza que nunca.&lt;br /&gt;16 de febrero de 2008 &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-329577880467069537?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/329577880467069537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/329577880467069537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2008/02/elvio-vitali-no-baila-esta-noche-en-el.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R7jTeRmaUbI/AAAAAAAAAYo/VjTRhYMfq1U/s72-c/Elvio+Vitali.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1779686076031166966</id><published>2007-12-27T01:59:00.001-03:00</published><updated>2008-11-21T04:23:51.770-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coltan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tutsies'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Congo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ruanda'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R3MydCSPYbI/AAAAAAAAAXg/BytIrPysOrw/s1600-h/cebra.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; FLOAT: right; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5148514273425580466" border="0" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R3MydCSPYbI/AAAAAAAAAXg/BytIrPysOrw/s400/cebra.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;La última novela del viejo espía británico&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La historia de los latinoamericanos ha sido y es dura, nuestra resistencia al imperialismo, a las oligarquías locales, a la fragmentación y a la dominación extranjera ha sufrido todo tipo de crímenes, saqueos, violaciones y genocidios. Pero la historia del África subsahariana de los últimos cuarenta años es el catálogo más completo de la ferocidad, la crueldad, la ambición sin límites y la total inhumanidad del colonialismo europeo y de su sucesor, el imperialismo de todas las nacionalidades o, si se quiere, de ninguna.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La reflexión viene a cuento de la impresión que me ha dejado la lectura de la novela “La Canción de los Misioneros” (Plaza Janés – Sudamericana, 2007), la última del viejo maestro del género de espionaje, el británico –¿qué, sino británico puede ser el maestro del espionaje?- John Le Carré. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La caída del Muro de Berlín puso fin a su saga de Smiley, con su anticomunismo tory, sus probos y cornudos funcionarios, sus rubias demasiado apegadas al gin, sus traidores oxfordianos y homosexuales. Pero amplió la perspectiva de sus temas hacia el amplio escenario del viejo Imperio Británico, es decir, el mundo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sus tramas dejaron de ser el frío juego cerebral entre dos inteligentes torturados, el flemático George Smiley –con el rostro exacto de Alec Guinnes-, que lleva con dolor el estigma de una esposa infiel, y el enigmático Karla, con la culpa sangrante de una hija disidente. Se desentendió, por así decir, de la lucha contra el comunismo y se aventuró en el más proceloso mundo semicolonial, en los rincones de ese Tercer Mundo donde siempre hay un inglés- un ex misionero anglicano dipsómano acollarado a una jovencita morena y de carnes duras- e intrigas, proyectos de golpes de estado, invasiones o asesinatos ejecutados por el mero fin de apropiarse de unos yacimientos de uranio, unas minas de diamante, unas cuentas off shore en Las Caimanes o unos depósitos clandestinos de armas atómicas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Y así, la mirada del viejo maestro ha adquirido experiencia y se ha ampliado. Ha decidido poner bajo el amparo de su prosa a pequeñas e insignificantes personas, por lo general no inglesas o inglesas a medias –de la antigua Alemania Oriental, de Panamá, de Serbia o, como en este caso, del Congo oriental, a orillas del lago Kivu. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;“La Canción de los Misioneros” comienza con una cita de su célebre maestro, el polaco Joseph Conrad, tomada de su libro que transcurre a lo largo del río Congo, y que es la novela clásica del colonialismo europeo en el África, “El Corazón de la Tinieblas”: “La conquista de la tierra, que en esencia consiste en arrebatársela a quienes tienen una piel distinta o la nariz un poco más chata que la nuestra, no es un hecho agradable cuando se lo examina con atención”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Su talento de narrador nos interna en las consecuencias destructivas de uno de los colonialismo más infames –si hay una escala en esta infamia- de todos los tiempos, el de la muy pacífica, mansa y tranquila Bélgica, cuyo rey y cuyas tropas expedicionarias cometieron los más monstruosos crímenes que pueda haber cometido el hombre blanco en un continente que fue escenario de la desatada violencia salvaje y homicida que puede ejercer el hombre blanco, dispuesto a arrebatarle la tierra y la riqueza a sus legítimos dueños. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nos enteramos de la existencia de un mineral denominado coltan, acrónimo de un misterio llamado técnicamente columbita-tantalita, imprescindible para que los niñitos del mundo civilizado reciban su Play Station en el arbolito de Navidad o para que Motorola, Nokia, Erikcsson y Sony inunden al mundo con sus teléfonos celulares (1) . &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nos enteramos que en el Congo Oriental, justamente a orillas del lago Kivu, a los pies de las montañas Mulenge, se encuentra la reserva estratégica más importante de coltan del mundo y que han sido los grisáceos montículos, acumulados en la puerta de los yacimientos para así aumentar su precio, la causa y financiación de las llamadas Primera y Segunda Guerra del Congo, con el resultado de unos 3.800.000 muertos directa o indirectamente por ellas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La novela del viejo Le Carré tiene como protagonistas los lenguajes y dialectos que se hablan en la región de los Grandes Lagos: el suajili, la lengua franca del centro de África, el lingala del noroeste del Congo, el shi de los congoleses, el bembe del lago Tanganika, el kinyarwanda hablado por los tutsis, el kinyamulengue hablado por los pastores bunyamulengues de los montes Mulengues, al sur del lago Kivu. Y como telón de fondo el saqueo de las riquezas minerales del oriente congolés por parte de los ruandeses para enriquecimiento de sus putrefactos gobiernos y de los consorcios ingleses, norteamericanos, belgas y holandeses. Sobre los sentimientos de odio que los tutsis de Ruanda han hecho nacer en el corazón de los pobladores del norte del lago Kivu, con sus incursiones de pillaje y violación, ante la indiferencia de los cascos azules de las Naciones Unidas -y el beneficio de varios miembros de su Consejo de Seguridad-sobre la desprotección de los piadosos pastores bunyamulengues -primo hermanos de los odiados tutsis- ante la venganza que los congoleños se toman sobre ellos, Le Carré ha construido una novela que no transcurre en África, sino en la neblinosa Londres y en una isla más neblinosa aún del Mar del Norte. Y sus actores tras las sombras son los organismos de espionaje británicos, una misteriosa empresa off shore, un aristócrata esponsor de ongs preocupadas por el África y los miserables agentes al servicio de la civilizada Europa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El principal protagonista es un hijo mulato (“cebra”, lo llama otro africano puro) de un misionero jesuita irlandés y de una belleza congoleña que curó sus heridas y apagó su sed, inscripto secretamente y bajo una falsa paternidad en el consulado inglés de Nairobi, a quien su vida en la misión le permitió desarrollar un prodigioso y versátil conocimiento de las lenguas bantúes, así como del inglés y el francés. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Se trata en suma del camino de este negro adaptado, criado con mimos excesivos e ilegales por otro sacerdote jesuita, al morir su propio padre, que encuentra en el transcurso de una semana el verdadero sentido de su vida, el amor de una hermosa nativa de la ciudad de Goma, en el corazón de las tinieblas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pero, el viejo fabulador de Poole, el anciano contador de historias de espionaje, expone, sobre todo, el drama sin fin del gran continente cuyas riquezas siguen siendo usufructuadas por “the burden of the white man”, la carga, la responsabilidad del hombre blanco. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Porque como ha escrito Ramiro de Altube en la página de Afrol News: &lt;em&gt;“Sobre la tumba de los 2000 niños y campesinos africanos que mueren por día en el Congo, podemos, distraídos, seguir usando nuestros celulares”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pântano do Sul, Isla de Florianópolis, Santa Catarina, Brasil&lt;br /&gt;27 de diciembre de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) &lt;span style="font-size:85%;"&gt;De acuerdo a lo que parecen ser propiedades fisico-químicas “mágicas”, este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares. El coltan permite que uno de los sueños occidentales se haga realidad; con él las baterías de los minicelulares de bolsillo mantienen por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. Después de ser usado en un principio para los filamentos de las “lamparitas”, luego fue reemplazado en esta función por el más barato y accesible tugsteno, y parecía condenado al olvido.&lt;br /&gt;Sin embargo en las últimas décadas el valor volvió a preñar al coltan, volvió a darle vivacidad, a convertirlo en mercancía. Mucho más cuando se produjo el boom comercial de los teléfonos móviles que en número de 500.000 inundaron el mercado en el 2000. Desde unos años antes, sin embargo, el colombio-tantalio que era extraído en Brasil, Australia y Tailandia había empezado a escasear. La japonesa Sony, por ejemplo, tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión del juguete preferido de los niños occidentales, el Play Station, debido a este incordio. El gran aumento de la demanda ha hecho establecer un mercado ilegal paralelo en el Africa central.Afrol News: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.afrol.com/es/especiales/13258"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://www.afrol.com/es/especiales/13258&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1779686076031166966?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1779686076031166966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1779686076031166966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/12/la-ltima-novela-del-viejo-espa-britnico.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/R3MydCSPYbI/AAAAAAAAAXg/BytIrPysOrw/s72-c/cebra.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-2073707170280692135</id><published>2007-11-15T02:22:00.000-03:00</published><updated>2007-11-15T02:56:47.227-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RzvdxkVBS1I/AAAAAAAAAXY/eCoi3peKflk/s1600-h/Jorge+Waisburd.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132940043953982290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RzvdxkVBS1I/AAAAAAAAAXY/eCoi3peKflk/s400/Jorge+Waisburd.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#6633ff;"&gt;&lt;strong&gt;El duende de la barba blanca&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#6633ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Jorge Waisburd llevaba un registro sobre todas las maneras posibles en que sus compatriotas escribían su apellido, partiendo del hecho de reconocer que las posibilidades de equivocación eran tan infinitas como comprensibles. Nadie imaginaba que ese abstruso sonido escondía algo tan sugerente como “Barba Blanca”, que es lo que originariamente quería decir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Lo traté durante los últimos diez años, a partir de conocerlo en la dirección de la &lt;strong&gt;“2x4”&lt;/strong&gt; y pude admirar el notable sentido poético con que asumía la tarea radial tanto como la pasión irresistible que tenía hacia el tango, hacia su música y hacia sus letras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Jorge poseía, además de una voz única en el medio, de tonos graves, ronca y aterciopelada a la vez, una inagotable creatividad sonora, un exquisito buen gusto para elegir melodías, acordes y arpegios que usaba en sus pequeñas composiciones radiales, que le dieron una personalidad única en el mundo a aquella &lt;strong&gt;“2X4”&lt;/strong&gt; de fines del siglo pasado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Era dueño de dos atributos contradictorios, un gozoso sentido del humor y un carácter irascible y, muchas veces, caprichoso: dos poderosas razones para que nos peleásemos tantas veces y con tanta vehemencia como con frecuencia y vehemencia nos divertíamos juntos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Con Jorge aprendí, ya grande, cuando se cree que ya es imposible aprender nada, la belleza de un texto evocativo fundido a unos lentos acordes de un bandoneón tocado por Rovira o por Mingo Moles, ese amigo de su corazón que una noche se tomó el piro, dejándolo con el alma herida para siempre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Improvisaba, con una música de fondo que hacía subir y bajar, al ritmo de su fantasía, inolvidables poemitas espontáneos que llevaban a sus oyentes por delicados y somnolientos senderos, donde la llovizna caía sobre un desconsuelo, o el sol sonreía ante un beso primerizo.&lt;br /&gt;Este ruso más argentino que el dulce de leche, criado en la amistad y el respeto a Lionel, su casi tío Edmundo Rivero, cuya voz, recordaba Jorge, acompañaba las fiestas familiares, los cumpleaños y los Años Nuevos, hizo los mejores programas de tango de todos los tiempos, un género al que el mal gusto, la obviedad y la mala poesía amenazan permanentemente en reducirlo a una ramplona sucesión de tangos mediocres, presentados por estólidos y mal envejecidos locutores.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Admiraba a los poetas y por eso ofreció su amistad a Alejandro Zwarcman –otro rusito que le ha dado al tango contemporáneo algunas de las mejores letras, como &lt;strong&gt;“Pompeya no olvida”&lt;/strong&gt;- y que hoy lo llora con razón y sin consuelo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Amaba y respetaba infinitamente a los músicos, a quienes recibía con los brazos abiertos en la radio, cuando llegaban con sus CDs recién salidos. Pepe Libertella y Luis Stazzo, Acho Manzi y el Tata Cedrón, Juan Vattuone y Roberto Alvarez, para dar sólo algunos nombres que aparecen en la memoria en este momento doloroso, lo consideraban su amigo y Jorge los trataba con la delicadeza con que se toma una pieza de porcelana, conciente tanto de su valor como de su fragilidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sabía que la música y la poesía ocupan un lugar definitivo en la vida de los hombres y concebía su actividad profesional como el nexo para que esa música y esa poesía que produce esta ciudad que tanto amaba, llegase a los hombres y las mujeres que, con ellas, eran más ricos, más nobles, más bellos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Va a ser muy difícil pensar en Jorge Waisburd como ausente para siempre. Esta maldita, esta bendita, esta desagradecida, esta generosa Buenos Aires que nos ha tomado el corazón y nos hace impensable vivir en otro lado, ha perdido un amigo, un ladero, una pierna linda para recorrerla, descubrirla y volverle a declarar nuestro amor. Va a ser difícil pensar otra armonía de ciudad, tango y radio distinta a la que Jorge creó a pura amor y talento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Dentro del Jorge Waisburd que todos conocimos anidaba, por esas cosas del nombre, un duende de barba blanca, que seguramente se ha quedado con todos los que hoy pensamos que esta tristeza tiene razón y fundamento: su muerte nos hace más pobres, más solos, más frágiles.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 12 de noviembre de 2007.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quien quiera saber de quién estoy hablando puede visitar este lugar:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.myspace.com/jorgewaisburd"&gt;http://www.myspace.com/jorgewaisburd&lt;/a&gt;&lt;a href="http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&amp;amp;friendID=249421495"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-2073707170280692135?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2073707170280692135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2073707170280692135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/11/el-duende-de-la-barba-blanca-jorge.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RzvdxkVBS1I/AAAAAAAAAXY/eCoi3peKflk/s72-c/Jorge+Waisburd.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-4831590932963788792</id><published>2007-08-30T06:38:00.000-03:00</published><updated>2007-08-30T15:50:04.303-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RtaRc26-pxI/AAAAAAAAAWw/-fXiqDuPb8Y/s1600-h/milonga_sm.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104427152636290834" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RtaRc26-pxI/AAAAAAAAAWw/-fXiqDuPb8Y/s400/milonga_sm.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Los milongueros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Son todos setentones. A todos les cubre la cabeza el zorro plateado. El de algunos de ellos, además, está quedando pelado. Blanco y pelado. Quien más, quien menos tiene una pancita hecha a base de mucho vino tinto e infinitas empanadas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Alguno, como &lt;strong&gt;Daniel García&lt;/strong&gt;, el &lt;strong&gt;“Flaco Dani”,&lt;/strong&gt; conserva la silueta de sus años mozos, luce sacos y trajes de gran corte y se da el lujo de peinarse, a lo Cary Grant, una cabellera que la tintura hace rubiona, pero que conserva íntegra y saludable. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Otro, como &lt;strong&gt;Julio&lt;/strong&gt;, un elegante y señorial anciano con pinta de abogado radical, ha perdido el pelo que se ha encanecido junto con el bigote, pero no ha permitido que la gula se lleve la prestancia. Sus oscuros trajes cruzados, su camisa blanca sin una arruga, su sobria corbata, parecen adaptarse como una piel a su reservada elegancia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Está &lt;strong&gt;Tito Roca&lt;/strong&gt;, eternamente joven, aunque de anteojos y una incipiente calvicie, cantor de fiestas y cumpleaños de amigos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;También integra la fila un hombre que se parece a Jack Palance en su vejez. Vivió gran parte de su vida en el Dock Sur, conoce todos los oficios de la vida rea, estuvo a bordo como marinero mercante, cuenta historias increíbles sobre su paso por Ciudad del Cabo, Bangkok y Hong Kong. Su sobrenombre es &lt;strong&gt;El Tigre&lt;/strong&gt; y nadie conoce su nombre verdadero. A mí me lo dijo una noche. Pero no soy ningún buchón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;También el &lt;strong&gt;Teté Rusconi&lt;/strong&gt; está en la fila. Disfruta orgullosamente de su panza y sobrelleva con estoicismo su disnea. No le preocupa la elegancia cajetilla y cuentan que deslumbró a Pina Bausch que lo lleva a Kuppertal para que comparta el secreto de sus giros en la pista con los bailarines de su compañía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y hay varios más. Los ha llamado a la pista de &lt;strong&gt;Porteño y Bailarín&lt;/strong&gt;, la milonga céntrica de los martes, otro hombre como ellos. Es de mediana estatura. Con unos pocos kilos demás luce un traje de fino tropical azul noche. Camisa blanca y corbata de seda completan un atuendo al que no le falta una elegante traba de oro en la corbata, puesta exactamente a la altura del botón del centro de la chaqueta, el que se prende, para que no se vea sino un fugaz brillo, cuando la lleva cerrada. El zarzo en la mano izquierda forma parte de su linda pinta de muchacho de barrio que se fue para el centro. Es cuando habla que aparece &lt;em&gt;“algo en vos que grita Chiclana”.&lt;/em&gt; Los giros de su conversación se remontan a suburbios de la década del cincuenta, a un modo entre respetuoso y plebeyo que revela su origen. Se llama &lt;strong&gt;Ricardo Maceiras&lt;/strong&gt; y en la milonga se lo conoce como &lt;strong&gt;el Pibe Sarandí&lt;/strong&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La noche de hoy es en su homenaje y él ha preferido compartirlo con los amigos que desde la adolescencia lo acompañan en las noches porteñas. Los ha ido llamando uno a uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Todos ellos llevan en sus rostros las huellas de una vida en la que han sobrado las experiencias. Puestos ahí, en fila, mirando al público, se asemejan más a una rueda de reconocimiento en sede policial que a un grupo de homenajeados. Dan la impresión que esa noche, por alguna razón burocrática, el comisario de la seccional dio la consabida orden: &lt;em&gt;“Detengan a los sospechosos de siempre”&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Son los milongueros&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Nacieron en los barrios suburbanos de una Buenos Aires mucho más estirada y pagada de sí misma que la de hoy, justamente devaluada por piqueteros, cartoneros y descamisados de toda índole. Son de la época cuando venir al centro significaba poder ponerse un traje y un sombrero, una camisa que no tuviera los puños deshilachados, una corbata decente y un par de tarros rigurosamente lustrados. &lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A los trece años, cuando el rito de iniciación viril de entonces, &lt;em&gt;“ponerse los largos”,&lt;/em&gt; los convertía en aprendices de hombres, los amigos mayores los llevaban a la milonga. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No había en esa época clases de tango en algún Centro Cultural. La idea misma del centro cultural les hubiera resultado maricona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Iban a lugares que se llamaban Rincón de Luna, Mi Ranchito o el Palmereñito, donde dos por tres caía la cana en un procedimiento de rutina. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Si vivían en el Dock Sur acudían al Salón Social Yugoslavo o al Salón Caboverdiano, el de los pocos negros que quedaron después que la guerra de la Independencia, la del Paraguay y la fiebre amarilla terminaron de llevarse a los que trabajaban en las casas de familia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y ahí, a los trece o catorce años tenían que mirar a los que bailaban para descubrir el arcano de esa danza cuyo dominio les prometía el dominio del mundo. Después, en el barrio, con los muchachos de la esquina practicaban. Los primerizos hacían de mujer y los mayores intentaban nuevos pasos, giros y dibujos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando a los veinte obtenían la inmensa libreta de enrolamiento, la papeleta como la llamaban los viejos que todavía recordaban las elecciones a punta de pistola en el atrio de una iglesia, aquel mamotreto marrón que contenía, además de los datos personales del portador, los símbolos patrios y la versión completa del Himno Nacional Argentino, obtenían un nuevo símbolo de su reciente estado: la llave de la puerta de casa y, con ella, el derecho a volver a la hora que quisieran. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Entonces, los sábados, con los pantalones bien planchados, se mandaban hasta los Bomberos Voluntarios de Echenagucía, milonga debute, donde se cuidaban de no mostrar la hilacha.&lt;br /&gt;A los veinte ya habían aprendido a bailar. Entonces el mundo se les abría a las famosas milongas del centro, donde había minas que tenían su propio departamento. El sueño de pasar la noche con alguna de aquellas rubias, soñadas mil noches en la pieza del convoy, solía realizarse de cuando en cuando, como premio a su pinta juvenil y al arte increíble de sus pies.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Son los milongueros&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Una madrugada decidieron que esa sería su vida. Toda otra aspiración humana, toda otra forma de realización se había consumido porque lo único que los mantenía vivos era ese insomnio bailado noche tras noche. Siempre habría algún trabajito para pucherear. Si era dentro de la ley, no digo mejor, pero, por lo menos, más tranquilo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y se hicieron adultos siguiendo a Di Sarli, a Caló, a D’Arienzo o a Pugliese. Y todos ellos se hicieron feligreses de un Buda alcohólico y bueno, Pichuco, el ejemplo de la amistad nocturna, de la hermandad del whiski y un poco de aquella cocaína de entonces, sin cortes ni pasta base.&lt;br /&gt;Un día o, como dijo el Pibe Sarandí, un año, 1955, ese mundo desapareció. No el del whiski, la blanca y la mala vida. Ese siguió y creció. El mundo del tango, de las grandes orquestas, de las milongas de barrio y de los grandes salones del centro comenzaba a morirse junto con la Ciudad Infantil, el Pulqui y los Planes Quinquenales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Son los milongueros&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando las grandes grabadoras comenzaron a llenar los surcos de los 33 y los 45 con material norteamericano, el tango inició su retirada. Se refugió en oscuros clubes barriales, en sótanos mal ventilados. Las orquestas fueron reemplazadas por grabaciones de aquellos éxitos populares. Y ahí estaban estos juramentados que ya nada podían hacer sino seguir bailando, noche tras noche, cada vez menos y, como siempre ocurre en la entropía, cada vez más cerrados sobre sí mismos.&lt;br /&gt;Pero no aflojaron. Ninguna otra preocupación fue más importante para ellos que continuar ese culto al que fueron introducidos en su pubertad, como a un Jehová de suburbio. Sobrevivieron con laburos de mala muerte. Alguno de ellos seguramente tocó el piano en alguna comisaría, o se pasó unos meses con la comida pagada por el Estado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Leyendo la historia me he encontrado, en la Francia de 1830, en la Italia de 1870, en la Alemania de la misma época y hasta en la Argentina de 1945, con personajes que habían tenido una destacada actuación veinte o treinta años atrás. Y que la bajamar de la historia los había mantenido ocultos, lejos de los primeros planos, hasta que un despertar popular, un levantamiento, una revolución los saca de la oscuridad y el anonimato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Algo así les pasó a los milongueros&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Refugiados en su fervor tanguero, marginados de los grandes medios, de los grandes salones y hasta de su propio barrio, aguantaron la mala racha. Continuaron bailando con las mismas viejas amigas los mismos viejos tangos de sus años mozos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y un día se abrieron, milagrosamente, las puertas del cielo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Empezaron a encontrarse con pibes jóvenes que querían saber el secreto. Alguno viajó a París o a Nueva York. Y con tenacidad descubrió que la tradición de esa música, la más universal que creamos los argentinos, no había muerto. Que había gringas y gringos –los argentinos llamamos de esa manera a todos los que no son argentinos, como los griegos llamaban bárbaros a quienes no habían nacido en Hellas- que querían conocer esa danza, una de las últimas en las que el contacto físico entre un hombre y una mujer era la base de una acuerdo de tres minutos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los milongueros habían mantenido encendido el fuego de los dioses durante veinte o treinta años. El mundo y hasta su propio barrio quería bailar esa danza de la que todos volvían a hablar. Los bailarines de Rincón de Luna y Mi Ranchito estaban allí para que el mundo bailase al compás de viejas orquestas, de gastados discos de pasta que sólo existían en las colecciones de algunos maniáticos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estos hombres que están en la pista de Porteño y Bailarín, convocados por el Pibe Sarandí, son algunos de los que permitieron que el mundo vuelva a bailar el tango, que una nueva generación de bailarines milongueros haya cruzado sus saberes con la técnica de la danza académica y hoy se baile en Argentina y en el mundo el mejor tango de todos los tiempos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Son setentones que viajan a Europa y a Estados Unidos. Nunca apostaron a ganar y hoy cobran en dólares y en euros. Sus nombres circulan en la internet y la vida les ha dado un changüí que nunca pidieron. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ahí, en fila, representando a todos sus pares, reyes de la milonga, aplaudidos por muchachas de todas las latitudes, con esas caras de haber conocido todo, los milongueros son el desafío al olvido y la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Buenos Aires, 30 de agosto de 2007 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-4831590932963788792?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4831590932963788792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4831590932963788792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/08/los-milongueros-son-todos-setentones.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RtaRc26-pxI/AAAAAAAAAWw/-fXiqDuPb8Y/s72-c/milonga_sm.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-2072623172877880367</id><published>2007-08-05T20:34:00.002-03:00</published><updated>2007-08-17T03:31:46.030-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RsVAem6-pwI/AAAAAAAAAWo/YmGZ7lFx4ec/s1600-h/JosephineBakerBurlesque.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5099553047655130882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="361" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RsVAem6-pwI/AAAAAAAAAWo/YmGZ7lFx4ec/s400/JosephineBakerBurlesque.jpg" width="233" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=5759691055455279261&amp;amp;postID=2072623172877880367"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RrZfsfAWpyI/AAAAAAAAAWc/rz0QZxXaOvA/s1600-h/Josephine+Baker+01.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El día que Josephine Baker suspiró por un argentino&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El irish-argie Luis Alberto Murray fue un peronista, católico de firmes convicciones, con importantes incrustaciones anarquistas, admirador de León Trotsky y de Gilbert Keith Chesterton, poeta y cuentista, gran amigo de la Izquierda Nacional y un extraordinario bebedor de Old Smuggler. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su relación con la Izquierda Nacional viene de su entrañable y nunca quebrantada amistad con Jorge Abelardo Ramos. En plena Década Infame, alrededor del año 33 o 34, se produjo una huelga de estudiantes secundarios. El pelirrojo Abelardo Ramos y el castaño claro Luis Alberto Murray, de marítimos ojos celestes, eran militantes ácratas, lectores de Eliseo Reclus y Rafael Barret. Ambos fueron expulsados del colegio al que concurrían y forjaron una amistad que duró hasta la partida del último en irse, Luis Alberto. Era imposible, so riesgo de una serie pelea a trompada limpia, hacer el más mínimo comentario crítico a Ramos en presencia de Murray. Algo parecido a lo que todavía hoy ocurre con Alberto Methol Ferré. Una amistad de acero basada en la admiración y en una profunda complicidad intelectual. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue por su amistad con Ramos que Luis Alberto llegó a ser Secretario de Redacción del periódico -una sábana que salía semanalmente- &lt;em&gt;Política&lt;/em&gt; que Ramos publicó a principios de la década del 60. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Extraordinario periodista, escribió deliciosas notas históricas en la época en que &lt;em&gt;Clarín&lt;/em&gt; era todavía un diario donde se podían apreciar buenas plumas, con buena cultura y una cierta inteligencia, dónde todavía no existían los egresados de las facultades de comunicación social incapaces de escribir una gacetilla o ignorantes de lo que no salga en CQC.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo la sensación de que lo que voy a escribir a continuación ya lo he contado antes. Pero frente a la duda prefiero reiterarme. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un día, en el living de su departamente en Catalinas Sur, Jorge Enea Spilimbergo me contó la leyenda que circulaba alrededor de Murray y a cuya verosimilitud aquél le ponía muchas fichas.&lt;br /&gt;Luis Alberto Murray era en los años cincuenta un tipo de unos treinta y pico de años notablemente agraciado. Sus ojos, su mandíbula cuadrada -de la que ignoro sus virtudes erógenas, pero que, según todos los indicios, tiene un enorme atractivo sobre las damas-, su fina y recta nariz, su delgada elegancia, causaban estragos en el otro sexo y era motivo de constantes satisfacciones y húmedos pecados que sólo Dios sabe cómo pesaban en su irlandesa alma , siempre dispuesta a la confesión, el arrepentimiento y el propósito de enmienda. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En aquella época, y como producto de la contraofensiva política lanzada por el gobierno peronista contra la administración norteamericana, llegó al país como invitada oficial, al modo como Sean Penn acaba de ser recibido en Venezuela, la legendaria bailarina Josephine Baker. Ya había estado en Buenos Aires, a fines de la década del veinte, cuando el gobierno del presidente Yrigoyen, en medio de la campaña oligárquica que terminaría en el golpe del 30 de setiembre, prohibió que bailara, como solía hacerlo, con sus senos al aire. En su compañía de entonces no figuraba aún un hombrecito moreno, nacido en el Chaco, de madre indígena, y que la seduciría, unos años después, con el arte deslumbrante de sus dedos sobre las cuerdas de la guitarra y quién sabe sobre dónde más: el maravilloso Oscar Alemán. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero la Venus de Ebano no era ya, en los 50, &lt;em&gt;“una diva del jazz europeo, con atávico síncopa de gene afro, que había tatuado pupilas con su cuerpo tallado en temblor de quásar y fibra de ónix”,&lt;/em&gt; como, con chirriante mal gusto, la describe un ignoto biógrafo. No era ya la veinteañera cimbreante, de grupas sobrenaturales, que con una faldita hecha con bananas, sacudía sus caderas en los grandes cabarets del mundo. La Baker era entonces una bella cuarentona, cuidada, sonriente y elegante. Tenía tan sólo unos kilitos más que cuando los grandes hoteles norteamericanos le cerraron sus escenarios por la supuesta promiscuidad de sus espectáculos. Ya había vuelto a Francia y adoptado la ciudadanía francesa. Ya se había convertido en heroína militar de su país de adopción, por su valiente participación en la Resistencia y su grado de teniente auxiliar de la Aviación Francesa. Ya podía, si lo deseaba, cubrir sus generosos pechos con la Legíon de Honor y la Medalla de la Resistencia recibidas al terminar la guerra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Josephine Baker era en ese momento una luchadora contra la discriminación racial en su país y contra la pobreza. Había comenzado a adoptar niños desamparados de todas partes del mundo y lo hacía como parte de una campaña política por denunciar la miseria en que la plutocracia dominante en su país, EE.UU., imponía, no sólo en el resto del mundo, sino sobre su propia sociedad. Desde los EE.UU. la diva negra había proclamado su solidaridad con el gobierno peronista y había agradecido la ayuda que Eva Perón había enviado a los pobres de New York.&lt;br /&gt;La Baker se alojaba en el Hotel Plaza. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hacia allí marchó el periodista Luis Alberto Murray a cumplir con la misión que le había impuesto su jefe, en la agencia oficial de noticias: entrevistar a la visitante. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El reportero realiza su labor y vuelve a la redacción. Al llegar, el jefe lo llama a su oficina. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿&lt;strong&gt;Qué paso?, ¿qué le hiciste a la negra?, &lt;/strong&gt;le pregunta a boca de jarro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El periodista no sabe de qué le están hablando. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;strong&gt;Nada&lt;/strong&gt;, murmura. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- &lt;strong&gt;Acaba de llamar y pidió que le enviaramos nuevamente al reportero al hotel porque lo quiere conocer y charlar con él&lt;/strong&gt;. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y así fue, me contó aquel día Spilimbergo, que Murray volvió al Plaza y Josephine Baker pudo conocerlo como se debe. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unos años después me invitaron al cumpleaños de Saúl Ubaldini, en la Federación de Cerveceros, en la calle Humahuaca. Allí me lo encontré a Luis Alberto y me senté a su lado durante la cena. Al terminar, sería la medianoche o la una de la mañana, salimos juntos y fuimos a tomar una copa a Las Violetas, antes de su reapertura. Obviamente no fue una copa sino una interminable serie de Old Smuggler que finalizó, ya de día, cuando cambió el turno de los mozos, y los dos, con paso inseguro, nos retiramos del lugar. Aquella noche, gracias a la confianza que genera saber que tanto uno como el interlocutor están completamente ebrios, le pregunté si la leyenda era cierta. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;- Esas cosas hay que mantenerlas en la leyenda, me dijo. No deben ser ni desmentidas ni confirmadas.&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Baker, nacida Mc Donald y cuyo padre había vinculado sus genes con la verde Erin, seguramente se llevó a la tumba un buen recuerdo de dos argentinos tan distintos como fueron el negrito Alemán y el rubito Murray. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la señora le gustaban los chicos de todas las razas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Buenos Aires, 5 de agosto de 2007.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-2072623172877880367?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2072623172877880367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2072623172877880367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/08/el-da-que-josephine-baker-suspir-por-un_5007.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RsVAem6-pwI/AAAAAAAAAWo/YmGZ7lFx4ec/s72-c/JosephineBakerBurlesque.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-57107703348336693</id><published>2007-07-30T18:01:00.000-03:00</published><updated>2007-08-06T15:30:32.173-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rq5W9fAWpwI/AAAAAAAAAWM/o1TYdEyuV70/s1600-h/El+SÃ©ptimo+Sello.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3366ff;"&gt;&lt;strong&gt;Ingmar Bergman, la oscura luz del invierno septentrional&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093105298891515666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rq5YSPAWpxI/AAAAAAAAAWU/zUFQuyjAiow/s400/El+S%C3%A9ptimo+Sello.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Una noticia ha entristecido esta radiante tarde invernal. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Una tradición cultural propia del siglo XX, de alto refinamiento espiritual y conciente de su inevitable entropía, gestada por el pleno desarrollo de la burguesía europea germana, y que tuvo en Thomas Mann, en Gustav Mahler y en Piet Mondrian su pluma, su teclado y su pincel, ha finalizado con el fallecimiento del genial hijo de un pastor de la iglesia luterana sueca, legítimo heredero de su compatriota August Strindberg, nacido a la sombra de los claustros más antiguos del norte de Europa y de las altas torres de la catedral de Uppsala: el singular e irrepetible Ingmar Bergman, uno de los más grandes directores cinematográficos de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cercano al lugar de su nacimiento se encuentra la ciudad de Birka, la antigua ciudad santa de aquellos campesinos marinos que asolaron las costas continentales y que remontaron los ríos europeos hasta llegar a la vieja Constantinopla, los legendarios colonizadores de la península del Labrador, los vikingos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Viking&lt;/em&gt; es una palabra escandinava derivada de &lt;em&gt;vi&lt;/em&gt;k, que es el nombre de esas típicas bahías estrechas y profundas donde el mar del Norte y el Báltico penetran en la península escandinava. Imposibilitados por la precariedad técnica de sus &lt;em&gt;drakar&lt;/em&gt; –esas naves a remo o con una sola vela cuadrada, de proa adornada con mascarones infernales, de muy poco calado y escasa capacidad de almacenaje- para aventurarse sin más a mar abierto, los vikingos iban de &lt;em&gt;vik&lt;/em&gt; en &lt;em&gt;vik&lt;/em&gt;, y allí acechaban a las naves que serían objeto de su asalto, ocultos en la niebla fría de septentrión, interrumpido su silencio por el áspero graznido de las negras cornejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo de esa helada soledad del &lt;em&gt;vik&lt;/em&gt;, algo de esa bruma que impulsa a la introspección, algo de la inexorable ferocidad de esos guerreros que iban al combate en &lt;em&gt;bärsäksgång&lt;/em&gt;, poseídos por una furia implacable, algo de la predestinada desaparición de un mundo maravilloso, sobrevivía en el cine de Ingmar Bergman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exquisito director teatral, se inicia familiarizándose con los dos más grandes dramaturgos de Escandinavia y del teatro burgués: Henrik Ibsen y August Strindberg. Del primero recogió, sin duda, la atmósfera de culpa y remordimientos, de aversión a la familia burguesa y la perfecta construcción de sus juegos dramáticos. De Strindberg heredaría su pesimismo, su irreductible individualismo, su torturado sentido moral. Y de ambos la capacidad de dibujar su aldea, su gente y descubrir en ellos el ancho mundo y todos los seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el director sueco por excelencia, desde los tempranos desnudos de &lt;em&gt;Un verano con Mónica&lt;/em&gt; hasta sus últimas y magistrales &lt;em&gt;Fanny y Alexander&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Zarabanda&lt;/em&gt;. Y junto con Antonionni, Fellini, Buñuel, Fassbinder y algunos pocos más, el realizador del mejor cine de la historia de ese arte que eclosionó con el despliegue universal del capitalismo y parecería eclipsarse con su sangrienta decadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El Séptimo Sello&lt;/em&gt;, ese doloroso y tragicómico peregrinaje humano hacia el destino final, jugándole la partida a la ominosa Huesuda; &lt;em&gt;El Rincón de las Frutillas Silvestres&lt;/em&gt;, el encuentro de un viejo al borde de la partida con el delicioso momento de la felicidad infantil y el desencuentro ya sin solución con el hijo; &lt;em&gt;Escenas de la vida conyugal&lt;/em&gt;, con la horrible acechanza de la locura tras la chatura deshumanizante de la vida cotidiana; o &lt;em&gt;Sonata Oto&lt;/em&gt;ñal –donde lograra reunir a la noruega Liv Ullman con Ingrid Bergman en su último y maravilloso papel- y el peso de los reproches ya sin disculpa posible entre dos mujeres de genio, constituyen el legado de este inmenso artista que acaba de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interrogante perpetuo por lo que no tiene respuesta, las acechanzas del lobo que despierta poco antes del amanecer, en la gélida soledad del insomnio, la culpa de lo ya vivido sin atenuante posible, la difícil y a veces imposible comunión de un hombre ensimismado en su solipsista introspección, el alma misteriosa, fascinante, terrible y dulce de las mujeres, la atracción que en los hombres producen sus silencios o sus desvaríos, ese fue el material con el que trabajó a lo largo de más de sesenta filmes y que han convertido su obra en una herencia que aún no tiene herederos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logró que el mundo descubriese a un grupo de actores suecos que se convirtieron en los mejores actores de cine de la historia. Ingrid Thulin, Bibbi Andersson, Harriet Andersson, Max von Sydow, Joseph Erlandsson, Gunnar Björnstrand, Victor Sjöström, Liv Ullman fueron la arcilla con la que Bergman modeló sus personajes y sus situaciones, verdaderas paráfrasis de la condición humana. Convirtió a Jarl Kulle, un galán del teatro liviano de Estocolmo, y a Nils Poppe, un cómico popular similar a nuestro Darío Víttori, en exquisitos intérpretes de las complejas personalidades que necesitaba para poner afuera sus fantasmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, fue un extraordinario escritor, capaz de reflexionar en sus memorias sobre las obsesiones que sembró a lo largo de su fecundo trabajo creativo. &lt;em&gt;La Linterna Mágica&lt;/em&gt;, uno de sus libros, es, como muchas de sus últimas películas, una mirada sobre su placentera infancia y su tortuosa juventud, donde el cine, esos sueños impresos desde la oscuridad en una plateada retina, ocupa el lugar del dolor y del bálsamo. El niño que, noche tras noche, miraba sobre la pared el misterio animado de un primitivo proyector de imágenes, convirtió con el paso de los años y la amarga experiencia, las desventuras de prósperos burgueses suecos, infatuados artistas, soberbios académicos, engolados diplomáticos y atormentadas damas –todos sus personajes femeninos fueron como Nora de &lt;em&gt;Casa de Muñecas&lt;/em&gt;- en paradigmas de la condición humana, en espejos de nuestros interrogantes sin respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese niño falleció hoy a los 89 años de edad en su Isla de las Ovejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rioplantenses tenemos el orgullo de haber sido los primeros en descubrir la sabiduría que encerraba su oscura luz escandinava. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 30 de julio de 2007&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Postscriptum del día siguiente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Nunca me gustó Antonioni, así como admiré hasta el fanatismo a Ingmar Bergman.&lt;br /&gt;La primera película que vi de éste fue La Fuente de la Doncella, en el cine Avenida de Tandil, cuando tendría unos quince años y cuando la prohibición a menores de 18 era soslayada por muy cancheros cortabilletes. Quedé impactado para toda la vida.&lt;br /&gt;Leía con devoción los comentarios y análisis -verdaderos tratados estéticos, filosóficos y hasta religiosos- que sobre cada una de las películas escribía en el semanario Leoplan el gran crítico Leo Sala que, junto con Homero Alsina Thevenet, habían descubierto a Bergman unos años antes, cuando su nombre era absolutamente desconocido fuera de Suecia.&lt;br /&gt;Aseguro que una de las razones íntimas, secretas y jamás confesadas que me llevaron a Suecia, o mejor dicho a elegir Suecia cuando me tuve que ir del país, fue la posibilidad de entender el idioma que hablaban los personajes de Bergman, esos largos monólogos con un primer plano sobre el rostro del actor, por el que surgen el dolor de la soledad, la amputación que provoca la muerte, el misterio de la existencia del mal... y del bien, la arbitrariedad compulsiva del amor y la perplejidad que produce la inexistencia de Dios.&lt;br /&gt;Quería hablar como Max von Sydow, frente al fuego, reflexionando sobre la ilegitimidad de los hombres para castigar, después de haber destrozado a los despiadados patanes que violaron a su hija. Quería que mis palabras sonaran como las de Gunnar Björnstrand, el escudero de El Séptimo Sello, con la convicción casi palpable de su sentido común. Pretendía el tono y las maneras de Jarl Kulle en Ni hablar de esas mujeres. Grande fue mi sorpresa, al llegar a la tierra escandinava que mi admirado Bergman era estúpidamente despreciado por todos aquellos amigos, solidarios, por otra parte, con mi exilio y con el sufrimiento de mi patria.&lt;br /&gt;Una visión reducida a un vulgar economicismo positivista condenaba a Ingmar Bergman al delito de ser un artista burgués, de preocuparse tan sólo por los problemas espirituales de la burguesía y ser, para esta simple y ramplona visión, ciego a los dolores del proletariado.&lt;br /&gt;Mi admiración causaba estupor en mis contertulios suecos. Una mezcla de incredulidad e incomprensión se reflejaba en sus rostros cuando les decía que había visto El Séptimo Sello cuatro o cinco veces y que la última película que recordaba haber visto en la Argentina antes de irme era Sonata Otoñal. Les costaba ubicar esta información en su adocenada visión de hirsutos guerrilleros colgando latifundistas o de heroicos estudiantes apaleados por brutales militares. Resultó más fácil que yo aprendiera el idioma de Bergman que convencer a sus compatriotas que lo que sus películas reflejaban incluía también esta falta de perspectiva cultural, este reduccionismo cuadrado, esta estólida incapacidad de entender la existencia de un mundo que no es posible medir, pesar o expresar en gráficos, que el desarrollo capitalista impone sobre los ilotas, impidiéndoles así toda posible rebelión exitosa.&lt;br /&gt;Pero, volviendo al principio, Antonioni siempre me resultó pesado y aburrido. Sus famosos &lt;em&gt;"tiempos muertos”,&lt;/em&gt; que enloquecían a sus admiradores, me resultaron fatigosos, tediosos. Veo en él una indagación en el alma humana que no adquiere la capacidad de generalización que encontré en el sueco. Curiosamente, en sus historias, sobre todo en la trilogía famosa, me resulta difícil separar las anfractuosidades de sus personajes de la clase social que expresan. No he podido verlas sino como simple expresión de hastío satisfecho.&lt;br /&gt;Mientras los monólogos a cámara de Bergman tienen en mí un poder casi hipnótico, la lentitud, la falta de elipsis de Antonionni me adormece y aburre.&lt;br /&gt;Anoche, en su homenaje, volví a ver su último largometraje: Sarabanda. Tengo para mí que estaba convencido que con él se iba para siempre todo un mundo. La película empieza con el relato de Liv Ullman sobre cientos de fotografías desparramadas en una mesa y todo lo que veremos después no es más que el intento de dar orden a esos recuerdos. Y termina sin futuro posible. La protagonista joven del filme renuncia a una difícil carrera de solista de cello, para optar por ser simplemente una intérprete orquestal. Así se pierde en Europa, sin dejar rumbo ni huella.&lt;br /&gt;Y la sonrisa diabólica del duende de Fårö parece decirnos: &lt;em&gt;&lt;strong&gt;“Se los dejo ahí para que lo piensen después que me vaya”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-57107703348336693?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/57107703348336693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/57107703348336693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/07/ingmar-bergman-la-oscura-luz-del.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rq5YSPAWpxI/AAAAAAAAAWU/zUFQuyjAiow/s72-c/El+S%C3%A9ptimo+Sello.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1197319468027310513</id><published>2007-05-05T05:51:00.000-03:00</published><updated>2007-05-05T06:04:22.999-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RjxIUUD8qmI/AAAAAAAAAD4/YaT_Mqskxnc/s1600-h/Plaza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060999595077446242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 404px; CURSOR: hand; HEIGHT: 277px; TEXT-ALIGN: center" height="210" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RjxIUUD8qmI/AAAAAAAAAD4/YaT_Mqskxnc/s320/Plaza.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;color:#993300;"&gt;Una suave tarde de invierno,&lt;br /&gt;Una plaza, una hamaca,&lt;br /&gt;Una niña.&lt;br /&gt;Tu presencia a mi lado,&lt;br /&gt;Tu verdeclara mirada,&lt;br /&gt;-tu mirada ver declara-&lt;br /&gt;y todo el desasosiego, la inquietud,&lt;br /&gt;el torbellino, la ansiedad, el insomnio&lt;br /&gt;se disuelven en la paz del mundo restaurado.&lt;br /&gt;Ahora sí salir a la calle es recorrer un paisaje conocido.&lt;br /&gt;Ahora sí puedo desafiar los elementos,&lt;br /&gt;enfrentar las embestidas del dolor y sus compinches.&lt;br /&gt;Es que el vacío se ha llenado,&lt;br /&gt;y el pedazo de mí, que en vos se aloja,&lt;br /&gt;y el pedazo de vos, que en mí faltaba,&lt;br /&gt;se han encontrado en esta suave tarde de invierno,&lt;br /&gt;en esta plaza, junto a esta hamaca,&lt;br /&gt;Con esta niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes, 21 de junio de 1999&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1197319468027310513?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1197319468027310513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1197319468027310513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/05/una-suave-tarde-de-invierno-una-plaza.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RjxIUUD8qmI/AAAAAAAAAD4/YaT_Mqskxnc/s72-c/Plaza.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-877226488577054523</id><published>2007-05-05T00:38:00.000-03:00</published><updated>2007-05-05T00:48:25.638-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;Gloria a ti,&lt;br /&gt;heroico Compañero Presidente&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060918085188102706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv-L0D8qjI/AAAAAAAAADg/TVe_K3xqzS4/s320/allende+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Estas líneas fueron escritas en la noche misma del golpe de estado en Chile, hace treinta cuatro años. Perón había vuelto a su Patria y el pueblo, volcado en las calles, celebraba su retorno a la presidencia. Había esperanza, incluso esa triste noche.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ha caído Salvador Allende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctima del verdugo oligárquico&lt;br /&gt;que regó con sangre patriota&lt;br /&gt;la tierra americana&lt;br /&gt;ha muerto&lt;br /&gt;el Compañero Presidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chile se alzaba en un puño&lt;br /&gt;contra el bárbaro asesino de Vietnam.&lt;br /&gt;Después del sacrificio de Camilo,&lt;br /&gt;cuando las entrañas de tu amigo,&lt;br /&gt;Ernesto,&lt;br /&gt;se confundían ya&lt;br /&gt;en el estaño altoperuano,&lt;br /&gt;cuando el soldado boliviano,&lt;br /&gt;ya sin posible defensa,&lt;br /&gt;se retiraba del trágico altiplano,&lt;br /&gt;Chicho,&lt;br /&gt;tus obreros&lt;br /&gt;abrían un tajo en el futuro&lt;br /&gt;y ya Cuba no estaría&lt;br /&gt;tan sola en su isla verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo fue tu muerte solitaria?&lt;br /&gt;¿Con qué gesto soberbio&lt;br /&gt;enfrentaste&lt;br /&gt;tú única derrota?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo cuando triunfan&lt;br /&gt;las revoluciones&lt;br /&gt;merecen ser cantadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el coro de lloronas&lt;br /&gt;que asola a toda América&lt;br /&gt;plaña por ti los llantos&lt;br /&gt;que vos&lt;br /&gt;nunca derramaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que los organizadores&lt;br /&gt;de eternas derrotas&lt;br /&gt;industrialicen tu nombre&lt;br /&gt;por necesidad&lt;br /&gt;de mártires,&lt;br /&gt;si no de victorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo Trotsky volverá&lt;br /&gt;a retorcerse en su tumba cercana.&lt;br /&gt;Los ojos de Vladimir Illich&lt;br /&gt;volverían a encenderse de ira.&lt;br /&gt;Una raza de enanos&lt;br /&gt;que reemplazó&lt;br /&gt;a los héroes,&lt;br /&gt;ha convertido a la paz&lt;br /&gt;en una palabra obscena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Gloria a Tí, Compañero Presidente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy nuestra Patria Grande&lt;br /&gt;sufre un amargo duelo.&lt;br /&gt;Pero Fidel&lt;br /&gt;sigue en Cuba y hace lo que puede.&lt;br /&gt;En la tierra del Inca&lt;br /&gt;ya no están&lt;br /&gt;los gamonales.&lt;br /&gt;En mi Argentina,&lt;br /&gt;bárbara e lustrada,&lt;br /&gt;mi pueblo ha vuelto a conquistar&lt;br /&gt;su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Gloria a tí,&lt;br /&gt;Heroico Compañero Presidente!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;11 de setiembre de 1973&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-877226488577054523?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/877226488577054523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/877226488577054523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/05/gloria-ti-heroico-compaero-presidente.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv-L0D8qjI/AAAAAAAAADg/TVe_K3xqzS4/s72-c/allende+1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-4317571662515787404</id><published>2007-05-05T00:10:00.000-03:00</published><updated>2007-05-05T00:30:44.861-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#330033;"&gt;&lt;strong&gt;Un soneto&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;“La imaginación es la espuela del deseo,&lt;br /&gt;su reino es inagotable e infinito como el fastidio,&lt;br /&gt;su reverso y gemelo”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Octavio Paz&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A Ana María Maradei&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv5bED8qiI/AAAAAAAAADY/ZTcMKZBTIKw/s1600-h/caballos033ag62.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060912849622968866" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv5bED8qiI/AAAAAAAAADY/ZTcMKZBTIKw/s320/caballos033ag62.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espuela furibunda de la noche,&lt;br /&gt;aguijón del deseo ebrio e infinito&lt;br /&gt;que en altares de un soñado rito&lt;br /&gt;sacia y colma la angustia en su derroche;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caballos desbocados, ciego coche&lt;br /&gt;que convierte la imaginación en mito&lt;br /&gt;y la abandona, insaciable, ahíto&lt;br /&gt;a la oscura condena del reproche:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que el cuerpo, pura ansiedad y anhelo&lt;br /&gt;encontraba en el placer su pena.&lt;br /&gt;Revelados fantasmas del desvelo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;nada sois, sino memoria, arena:&lt;br /&gt;el límite físico de su vuelo&lt;br /&gt;da al cuerpo su libertad y su duelo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jakobsberg, agosto de 1981.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-4317571662515787404?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4317571662515787404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4317571662515787404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/05/un-soneto-la-imaginacin-es-la-espuela.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv5bED8qiI/AAAAAAAAADY/ZTcMKZBTIKw/s72-c/caballos033ag62.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1423703732790225042</id><published>2007-05-04T23:42:00.000-03:00</published><updated>2007-05-05T00:09:10.514-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv0vUD8qhI/AAAAAAAAADQ/Mgv73QVrsqI/s1600-h/Monumento+a+los+caÃ&amp;shy;dos+en+Malvinas+en+Ushuaia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060907699957180946" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv0vUD8qhI/AAAAAAAAADQ/Mgv73QVrsqI/s320/Monumento+a+los+ca%C3%ADdos+en+Malvinas+en+Ushuaia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3366ff;"&gt;&lt;strong&gt;El topo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#3366ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Fue hace casi veinte años,&lt;br /&gt;en el más inesperado recodo de la historia&lt;br /&gt;-ese maldito topo jamás nos ha dado seguridad alguna,&lt;br /&gt;simplemente aparece,&lt;br /&gt;cuando no lo esperamos.&lt;br /&gt;y, carajo, no nos damos cuenta que es el topo,&lt;br /&gt;el de la historia,&lt;br /&gt;el que sale de su laberíntica cueva&lt;br /&gt;y nos indica que todo ha vuelto a empezar-&lt;br /&gt;apareció nuevamente la historia,&lt;br /&gt;¿qué historia?&lt;br /&gt;esa historia, ese gran relato del que todos fuimos relatores,&lt;br /&gt;que todos nos contamos,&lt;br /&gt;que todos contamos alrededor del fuego,&lt;br /&gt;en la cama durmiendo al hijo,&lt;br /&gt;la historia que nos contaba a cada uno de nosotros,&lt;br /&gt;que nos convertía en sujetos,&lt;br /&gt;que abolía la esclavitud,&lt;br /&gt;que nos enfrentaba al amo&lt;br /&gt;y que nos sumió en una pasión de meses&lt;br /&gt;y nos hizo sentir de pie,&lt;br /&gt;erguidos,&lt;br /&gt;no acostados.&lt;br /&gt;Fue hace casi veinte años.&lt;br /&gt;Entramos al nuevo siglo&lt;br /&gt;con esta historia.&lt;br /&gt;Digamos,&lt;br /&gt;entramos a la historia&lt;br /&gt;con esta historia.&lt;br /&gt;Y ahí quedaron nuestros muertos.&lt;br /&gt;Y ahí quedo el cimiento para seguir siendo historia.&lt;br /&gt;Fue hace casi veinte años.&lt;br /&gt;Y es el maldito topo&lt;br /&gt;Que aparece cada año&lt;br /&gt;El 2 de abril.&lt;br /&gt;Con los muertos,&lt;br /&gt;con los baldados,&lt;br /&gt;con los que jamás pudieron reponerse,&lt;br /&gt;con los vencidos,&lt;br /&gt;con los que pelearon,&lt;br /&gt;con los que dejaron sus miembros,&lt;br /&gt;con los que, más ciegos que el topo,&lt;br /&gt;ni siquiera lo vieron.&lt;br /&gt;Fue el topo,&lt;br /&gt;que apareció, dio un brinco, corrió por el abierto potrero&lt;br /&gt;y volvió a enterrarse.&lt;br /&gt;Hace casi veinte años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien podría volver a aparecer&lt;br /&gt;el maldito topo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Buenos Aires, 2 de abril de 2001.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1423703732790225042?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1423703732790225042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1423703732790225042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/05/el-topo-fue-hace-casi-veinte-aos-en-el.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rjv0vUD8qhI/AAAAAAAAADQ/Mgv73QVrsqI/s72-c/Monumento+a+los+ca%C3%ADdos+en+Malvinas+en+Ushuaia.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3385922618775662951</id><published>2007-05-04T23:18:00.000-03:00</published><updated>2007-05-04T23:42:12.462-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Réquiem sin lágrimas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Para Fernando García Della Costa&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#990000;"&gt;Hace nueve años, en pleno invierno de la Patria, fallecía el veterano militante y periodista. Fue al despertarse que saludo a su hija, como todas las mañanas e, inmediatamente, su cuerpo redondo quedó dormido para siempre. Esa noche, antes de verlo por última vez, escribí estas líneas.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La muerte es un producto del uso.&lt;br /&gt;De un lado uso del cuerpo, del otro, uso del alma”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;León Trotsky&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;La vida, compañero, siempre lo supiste,&lt;br /&gt;es un valor de uso.&lt;br /&gt;Y todo el misterio de la libertad&lt;br /&gt;con el que se han llenado inútiles anaqueles,&lt;br /&gt;es usar la vida como es debido.&lt;br /&gt;El bife de chorizo a caballo con papas fritas,&lt;br /&gt;una botella de cabernet sauvignon.&lt;br /&gt;La diatriba, el retruécano,&lt;br /&gt;una buena metáfora bien puesta,&lt;br /&gt;la hipérbole, la desmesura,&lt;br /&gt;un brulote que hace temblar a un ministro,&lt;br /&gt;una cita de Perón,&lt;br /&gt;una justa trompada en el mentón,&lt;br /&gt;explicar a los que vienen,&lt;br /&gt;llamar a la huelga,&lt;br /&gt;tirarle un adoquín al de la guardia de infantería.&lt;br /&gt;Esas son las cosas que constituyen&lt;br /&gt;una vida bien usada.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Viejo amigo viejo, esta mañana el resultado del uso&lt;br /&gt;-para usar la fórmula del profeta agnóstico-&lt;br /&gt;te gastó la vida.&lt;br /&gt;Y te fuiste, seguramente, contento.&lt;br /&gt;El Sancho Panza de tu cuerpo&lt;br /&gt;se debía sacudir con la carcajada,&lt;br /&gt;y el Quijote de tu alma buscaba&lt;br /&gt;los molinos de vaya a saber dónde&lt;br /&gt;para seguir la pelea.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Si una buena muerte toda una vida honra&lt;br /&gt;Una buena vida te honra la vida y la muerte, Fernando.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Nadie te doblegó.&lt;br /&gt;Viviste como quisiste.&lt;br /&gt;Sólo te inclinaste&lt;br /&gt;-si lo hacías, a más de petizo eras agachado-&lt;br /&gt;ante el dolor del humillado,&lt;br /&gt;ante la soledad de la viuda,&lt;br /&gt;ante el desamparo del huérfano,&lt;br /&gt;como si fueras el alto y flaco anciano&lt;br /&gt;de algún lugar de la Mancha.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Elegiste con quién pelear:&lt;br /&gt;sólo contra los que eran más poderosos.&lt;br /&gt;Elegiste junto a quién pelear:&lt;br /&gt;sólo con los que no tenían nada para darte.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;No les diste tregua&lt;br /&gt;-tampoco te la dieron, es verdad-&lt;br /&gt;y gozaste de cada pequeña victoria&lt;br /&gt;y te reíste como un dios pagano&lt;br /&gt;en cada profunda derrota.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Lo único que tiene de desgraciado&lt;br /&gt;que hayas terminado de usar tu vida,&lt;br /&gt;don Fernando Caballero de la Alegre Figura,&lt;br /&gt;es que nosotros te perdimos,&lt;br /&gt;que ya nunca vamos a pelear juntos,&lt;br /&gt;que tus ojos no volverán a brillar&lt;br /&gt;ante una desvergonzada ocurrencia&lt;br /&gt;que ridiculiza la braguetuda seriedad&lt;br /&gt;del buen pensar cipayo.&lt;br /&gt;Y esto es todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;¿Llorar tu muerte?&lt;br /&gt;Reír, gozar, admirarnos de tu vida.&lt;br /&gt;Y seguir en la pelea por una Patria más justa,&lt;br /&gt;por una Patria más libre.&lt;br /&gt;Por una Patria.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 11 de agosto de 1998&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3385922618775662951?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3385922618775662951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3385922618775662951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/05/rquiem-sin-lgrimas-para-fernando-garca.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-4484557714880690621</id><published>2007-04-23T17:04:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T18:32:32.364-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0kMUHn5jI/AAAAAAAAACo/Bym-h_7VBvE/s1600-h/marechal+2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056737750584649266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 282px; CURSOR: hand; HEIGHT: 295px" height="295" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0kMUHn5jI/AAAAAAAAACo/Bym-h_7VBvE/s320/marechal+2.JPG" width="264" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;“La metafísica sonríe,&lt;br /&gt;bien arropada en su batón de seda”&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Treinta y cinco años sin Leopoldo Marechal&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Este artículo salió publicado en la revista Línea, en 1996. A casi veintiséis años de su muerte, Leopoldo Marechal volvía a estar en las librerías y en la Feria del Libro. El primer tomo de sus Obras Completas, dedicado a su obra poética, reaparecía en los anaqueles con un prólogo de Pedro Luis Barcia, un profundo estudioso de la obra marechaliana. El mayor poeta nacional del siglo XX restablecía así el diálogo con sus lectores, suspendido desde el 26 de junio de 1970, cuando un síncope cardíaco dio fin a sus batallas terrestres.&lt;br /&gt;A los treinta y cinco años de su partida, bien vale su circulación por la red, este platónico espacio sostenido en el rotundo aristotelismo del sílice.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Buenos Aires, 12 de junio de 2005&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Leopoldo Marechal no dejó tras de sí, como Borges, un gran aparato generador de prestigio. No se convirtió en el hastiante lugar común de todo mono sabio que quisiese posar de culto. Después de haber sido exiliado de la vida literaria, entre 1955 y 1965, por la reacción antiperonista, con su muerte comenzó un lento e injusto deslizamiento hacia el olvido, pese a que su obra, tanto poética como en prosa, constituye el más perfecto sistema verbal que la cultura argentina contemporánea haya sido capaz de generar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Villa Crespo y el Mar del Tuyú: el mundo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Había nacido en el barrio de Almagro, en la calle Humahuaca al cuatrocientos, hijo de un mecánico uruguayo (u oriental, como entonces se diría), descendiente, a su vez de un comunero francés que logró salvar su cabeza de la masacre ordenada por Thiers. Su madre, Lorenza Beloqui, era porteña. La calle Monte Egmont (actualmente Tres Arroyos) a pocas cuadras del arroyo Maldonado, hoy entubado bajo la advocación del severo doctor Juan B. Justo, vieron pasa su infancia y su adolescencia.&lt;br /&gt;De ellas conservó dos paisajes que aparecerán a lo largo de toda su obra. Villa Crespo, sus calles y su populoso y abigarrado vecindario darán forma al cosmos espacial y humano de su &lt;em&gt;“Adán Buenosayres”.&lt;/em&gt; La pampa, allá donde en el Sur se abraza con el Atlántico, y en donde pasaba sus veranos infantiles, volverá en forma de elegía, en su producción poética.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;Centro del mediodía y de la tierra,&lt;br /&gt;galopas como ayer hacia Maipú:&lt;br /&gt;tu corazón redobla y tu caballo&lt;br /&gt;tambores fraternales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Resucita, si puedes, una infancia&lt;br /&gt;que se durmió en Maipú!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Elegía del Sur”, 1941&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se recibió de maestro en la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”, que aún existe. Ejerció como maestro de grado en la escuela Nº 5 “Juan Bautista Peña”, en la calle Trelles al 900. Era el año 1919. La docencia primaria será su profesión durante más de 20 años.&lt;br /&gt;En 1922 publica su primer libro &lt;em&gt;“Los Aguiluchos”,&lt;/em&gt; un olvidable intento poético que el propio autor excluyó de su propia bibliografía. Todavía no había encontrado su voz y su registro. No obstante, a partir de este momento toma contacto con los diferentes grupos literarios de Buenos Aires e integra la redacción de la revista &lt;em&gt;“Proa”,&lt;/em&gt; junto a Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges y Pablo Rojas Paz. Se vincula, en esa época, con el pintor Lino Enea Spilimbergo y, a través de éste, con el escultor José Fioravanti, autor del hermoso bronce con su juvenil cabeza.&lt;br /&gt;Con veinticinco años de edad se integra a la redacción de &lt;em&gt;“Martín Fierro”,&lt;/em&gt; el órgano del vanguardismo literario argentino de entonces. Además de Borges y Rojas Paz allí publicarán Oliverio Girondo, Xul Solar, Ernesto Palacio, Raúl Scalabrini Ortiz (entonces poeta), la pintora Norah Borges, el genial y enigmático Jacobo Fijman. Y por encima de ellos la figura venerable y extrañamente patriarcal de Macedonio Fernández. Muchos de ellos volverán a encontrarse, con sus nombres levemente cambiados, en las páginas de su novela &lt;em&gt;“Adán Buenosayres”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La aparición, en 1926, de &lt;em&gt;“Días como Flechas”&lt;/em&gt; inaugura, según el propio Marechal, &lt;em&gt;“su historia literaria personal”&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;Mi pulgar afinó tu vientre&lt;br /&gt;más liso que la piel de los tambores nupciales.&lt;br /&gt;He puesto cuerdas al arco nuevo de tu sonrisa&lt;br /&gt;y engarcé dos noches en el sitio de tus ojos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Días como flechas”. 1926&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ese mismo año viaja por primera vez a Europa. El tema del viaje será desde entonces recurrente y de alto valor simbólico en toda su obra, plena de asociaciones metafísicas y religiosas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;La Batalla Terrestre y la Batalla Celeste&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De vuelta en Buenos Aires, integra en el año 1927 el Comité Yrigoyenista de Intelectuales Jóvenes, presidido por un juvenil Borges &lt;em&gt;-“ya el corralón gritaba: ¡Yrigoyen!”&lt;/em&gt;- e integrado, entre otros, por Macedonio Fernández, Raúl y Enrique González Tuñón, Nicolás Olivari, Roberto Arlt y Francisco Bernárdez. Jóvenes provenientes de la literatura proletaria del grupo de Boedo se unían a los vanguardistas pequeñoburgueses de Martín Fierro, tras la figura del viejo caudillo popular.&lt;br /&gt;A partir de este momento la política será, en Marechal, una parte esencial de su poética. Desde su particular visión, impregnada de idealismo platónico y de gnosticismo cristiano, la política se le presentaba como una función del Amor. Lo dirá mucho después, en &lt;em&gt;“La Biografía del Poeta”:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;Desde que me vestí con la forma del hombre,&lt;br /&gt;yo me incliné a los otros en oblicua de amor:&lt;br /&gt;yo fui el Otro, según la caridad,&lt;br /&gt;y en consecuencia el Otro fue yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Heptamerón, 1966&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Dos años después, en 1929, da a conocer su segundo libro &lt;em&gt;“Odas para el hombre y la mujer”.&lt;/em&gt; Pedro Luis Barcia sostiene que &lt;em&gt;“las Odas marcan el comienzo de una ‘mitología’ personal, de una simbología que se enraizará, poco a poco, en antiquísimas tradiciones culturales, primero de Occidente y luego de Oriente”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La mujer en Marechal se convierte en clave de toda la existencia: la mujer terrestre como figura y expresión material de la mujer celeste, como arquetipo universal de la Belleza divina. Tanto en su obra poética como en su novelística y en sus dramas volverá a aparecer bajo la forma de Solveig Celeste, en &lt;em&gt;“Adán Buenosayres”,&lt;/em&gt; de Lucía Febrero en &lt;em&gt;“Megafón o la Guerra”,&lt;/em&gt; o la Novia Olvidada, en el drama &lt;em&gt;“Las dos batallas de José Luna”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;A fines de ese año, Marechal se embarca nuevamente a Europa. Este segundo viaje y las atentas lecturas realizadas en su estancia europea dejaron en el poeta una profunda huella espiritual. Estudia los clásicos griegos, especialmente Platón, y los filósofos medievales san Agustín, san Buenaventura, san Dionisio y santo Tomás. En especial las obras del español san Isidoro de Sevilla y del platónico León Hebreo serán la fuente inspiradora de su posterior desarrollo artístico y filosófico. Y, por supuesto, Dante Alighieri, de quien para siempre se considerará un simple discípulo. Como lo ha explicado Mario Casalla, en su excelente ensayo titulado &lt;em&gt;“La Estética de Leopoldo Marechal, un ejemplo de apropiación nacional de la cultura universal”,&lt;/em&gt; nuestro poeta logra “encontrarse” con estas tradiciones de valor universal y las introduce en el atanor de lo nacional, nutriendo y enriqueciendo este cauce de creación colectiva.&lt;br /&gt;En Buenos Aires es derrocado don Hipólito Yrigoyen y comienza la Década Infame.&lt;br /&gt;Los años posteriores estarán signados por dos hechos fundamentales en su vida. Después de una crisis espiritual vuelve a la práctica del catolicismo. Se integra a los Cursos de Cultura Católica, un grupo de intelectuales nacionalistas que, dirigidos por Tomás Casares –que luego sería presidente de la Corte Suprema en el gobierno del general Perón- y de César Pico, integraban Ignacio B. Anzoátegui, Marcelo Sánchez Sorondo, Hipólito J. Paz y Federico Ibarguren, entre otros. Y por esta vía, llegará, años después, a vincularse al naciente peronismo.&lt;br /&gt;Entre 1937 y 1940 publica algunos de los libros de poesía que lo ubican en el lugar quizás más relevante de la lírica argentina y uno de los más representativos de la lengua española: &lt;em&gt;“Laberinto de Amor”&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;“Poemas Australes”&lt;/em&gt;, en 1937; &lt;em&gt;“Sonetos a Sophia”&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;“El Centauro”,&lt;/em&gt; en 1940.&lt;br /&gt;Con motivo de la Segunda Guerra Mundial, Marechal da a conocer su punto de vista sosteniendo la neutralidad argentina en el conflicto interimperialista. La consecuencia inmediata de su toma de posición será la expulsión sin explicaciones de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), cuya presidencia era ejercida por Ezequiel Martínez Estrada. Este, como toda la intelectualidad liberal de izquierda y derecha, condenaba como filonazi la defensa de la neutralidad. Curiosamente, la SADE no ha conservado actuaciones sobre este hecho tan poco democrático.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;“¡Y Juan y Eva Perón fueron banderas!”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, el golpe del 4 de junio de 1943 daba fin a la Década Infame. Los amigos nacionalistas católicos llamaron a Marechal a colaborar en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, donde llega a desempeñarse como Director General de Cultura. En esa área y con distintas funciones continuará hasta que el golpe de 1955 derroque al gobierno del general Perón.&lt;br /&gt;El 17 de octubre de 1945 convierte al golpe militar del 4 de Junio en una verdadera revolución nacional y popular. Desde su particular visión, tradicional y revolucionaria, sostuvo que&lt;em&gt; “la gran virtud del peronismo fue la de convertir una ‘masa numeral’ en un ‘pueblo esencial’”&lt;/em&gt;. Es ese pueblo el sujeto activo de su soneto al 17 de Octubre:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;De pronto alzó la frente y se hizo rayo&lt;br /&gt;(¡era en Octubre y parecía Mayo!),&lt;br /&gt;y conquistó sus nuevas primaveras.&lt;br /&gt;El mismo pueblo fue y otra victoria.&lt;br /&gt;Y, como ayer, enamoró a la gloria,&lt;br /&gt;¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En 1948, Leopoldo Marechal da fin a su primera y gigantesca novela, &lt;em&gt;“Adán Buenosayres”,&lt;/em&gt; la empresa literaria más osada y singular que nuestras letras habían, hasta entonces, encarado y &lt;em&gt;“una de las mayores del siglo en lengua española”&lt;/em&gt;, según el juicio de Tomás Eloy Martínez, diecisiete años después. Sus casi 700 páginas fueron escrupulosamente ignoradas por la crítica de entonces, a excepción de la voz solitaria de Julio Cortázar, quien calificó la aparición del &lt;em&gt;“Adán Buenosayres”&lt;/em&gt; como &lt;em&gt;“un acontecimiento excepcional en las letras argentinas”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;En el lapso que media entre 1948 y 1965, cuando apareció su segunda novela, &lt;em&gt;“El Banquete de Severo Arcángelo”&lt;/em&gt;, no habían logrado venderse la totalidad de los 3.000 ejemplares de la primera edición. Los viejos amigos martinfierristas, la gran prensa y la crítica bienpensante habían dado la espalda al funcionario de la “tiranía”, que, por si ello fuera poco, publicaba una novela que se alejaba de la prosopopeya enfática y doctoral de la cultura oficial y mandaba a un infierno porteño y reconocible a los principales sacerdotes de esa religión laica. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Un Robinson literario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El golpe gorila de 1955 lo arrojó al castigo que el revanchismo oligárquico le había impuesto. Durante diecisiete años Leopoldo Marechal no existió. El sistema de prestigio tejió un manto de silencio impenetrable sobre su persona y su obra. Desapareció su nombre de las antologías, de las revistas literarias, de los suplementos culturales de La Nación y La Prensa. No hubo más entrevistas ni gacetillas. Con el humor que caracterizó su obra y su pensamiento, Marechal consideró esta etapa como &lt;em&gt;“de robinsonismo literario”.&lt;/em&gt; En su departamento de la avenida Rivadavia al 2300 soportó estoicamente la condena. Acompañado de su segunda esposa y de unos pocos y leales amigos se refugió en el trabajo y en las macarrónicas novelas radiales de Juan Carlos Chiappe, que gozoso escuchaba &lt;em&gt;“junto a mi pueblo, silenciado como yo mismo”&lt;/em&gt;, como después contaría.&lt;br /&gt;De ese exilio urbano surgieron &lt;em&gt;“El Heptamerón”,&lt;/em&gt; deslumbrante síntesis poética de todo su sistema de pensamiento, y su segunda novela ya mencionada, &lt;em&gt;“El Banquete de Severo Arcángelo”&lt;/em&gt;. Esta obra, aparecida en 1965, logró romper el silencio al que había sido condenado y a los 65 años de edad irrumpió con la fuerza desbordante de un escritor primerizo. El éxito editorial de &lt;em&gt;“El Banquete...” &lt;/em&gt;arrastra toda su obra. Al poco tiempo se reedita su&lt;em&gt; “Adán...”.&lt;/em&gt; Las nuevas generaciones de argentinos se reencontraban por fin con su poeta. Marechal se convierte nuevamente en una figura conocida. La televisión y hasta la revista “Gente” se sentían obligados a entrevistarlo. El país había cambiado y ya comenzaba a despuntar el sol de la nueva etapa de luchas populares que se iniciarían en el Cordobazo, en 1969.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Un viejo cristiano en la revolución cubana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En 1967, Leopoldo Marechal y su esposa son invitados a La Habana por la Casa de las Américas para integrar el jurado de narrativa. El viaje –nuevamente un viaje– vuelve a conmover al poeta. Su admiración por la revolución cubana es inmediata. Ve en ella el mismo impulso liberador y justiciero que percibió en aquel 17 de octubre de 1945. Encuentra en su enfrentamiento con Estados Unidos los ecos de Rubén Darío y Blanco Fombona. Percibe como un fenómeno pasajero la presencia de esos extraños rusos que encuentra en el comedor o el ascensor del hotel, se sonríe angelicalmente de la incomprensión y azoramiento que cree ver en los ojos, azules y un tanto brillantes por la resaca del Havanna Club, de esos técnicos eslavos.&lt;br /&gt;Al llegar a Buenos Aires, la revista Primera Plana publica el Reportaje a la Isla de Fidel realizado por Marechal. El general Onganía, sedicente católico y autoelegido presidente de la República, y su ministro del Interior, Guillermo Borda, secuestraron la edición con el artículo, que adquirió una extraordinaria popularidad en ediciones clandestinas.&lt;br /&gt;Dos años después da fin a su tercera y última novela &lt;em&gt;“Megafón o la Guerra”,&lt;/em&gt; que sería publicada al año siguiente. Con su técnica, en la que se manifiesta una cierta narrativa prenovelística, anterior a la aparición de la novela burguesa, y que abreva, como en toda su obra, en la tradición medieval, Marechal anticipa los enfrentamientos civiles que caracterizarían a la siguiente década. Toda la vida cotidiana del Buenos Aires de los ’60, con sus personajes y sus discusiones adquieren características épicas en esta novela, cuyo personaje central, Megafón, es una metáfora del pueblo argentino como guerrero colectivo por su liberación. El humor desbordante y desacralizador de Marechal adquiere en su última obra en prosa un carácter abiertamente subversivo, porque la totalidad del sistema oligárquico es puesto en la picota de la ridiculización y la ironía.&lt;br /&gt;El poeta no alcanzaría a ver la dramática realización de su profecía. El 26 de junio de 1970 falleció de un ataque al corazón. Cordialmente, como le hubiera gustado decir, con su &lt;em&gt;“humor angélico”.&lt;/em&gt; También había escrito sobre la Muerte, a quien llamaba Eutanasia o buen morir:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;Cierta vez, en un ancho cañadón de Maipú,&lt;br /&gt;le pregunté a una rana que tañía&lt;br /&gt;su vihuela de junco&lt;br /&gt;si era dable y sensible comparar a la muerte&lt;br /&gt;con un sistema refrigerador.&lt;br /&gt;Y ella me dijo, punteando&lt;br /&gt;su cordaje verdecaña:&lt;br /&gt;“Morir es partir un poco.”&lt;br /&gt;Luego, Elbiamor, no es justo dedicar elegías&lt;br /&gt;a lo que apenas es un motivo de vals.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Heptamerón, 1966&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No había tristeza en el viejo poeta. Había sido fiel a quien consideraba su Creador y a su Patria, ese &lt;em&gt;“dolor que aún no sabe su nombre”. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-4484557714880690621?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/4484557714880690621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/la-metafsica-sonre-bien-arropada-en-su.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4484557714880690621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/4484557714880690621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/la-metafsica-sonre-bien-arropada-en-su.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0kMUHn5jI/AAAAAAAAACo/Bym-h_7VBvE/s72-c/marechal+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-502843778532311417</id><published>2007-04-23T16:56:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T17:01:42.494-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0Qa0Hn5hI/AAAAAAAAACY/eXJwPNCASZ4/s1600-h/VÃ¡zquez+Montalban.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056716009460196882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0Qa0Hn5hI/AAAAAAAAACY/eXJwPNCASZ4/s320/V%C3%A1zquez+Montalban.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#666600;"&gt;Manuel Vázquez Montalbán&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;18 de octubre de 2003&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Este sí era uno de los nuestros. Estoy verdaderamente triste.&lt;br /&gt;Manuel Vázquez Montalbán era el último de los mohicanos, un gran escritor, creador del único antihéroe que hablaba español de la novela negra, un artista e intelectual militante y lúcido. Tuve oportunidad de conocerlo en un viaje a Buenos Aires, cuando lo trajo Luis Barone, quien se proponía filmar una historia de Pepe Carvalho en Buenos Aires. Lo he admirado hasta el plagio. Daría años de mi vida a cambio de poder escribir cualquiera de sus novelas policiales. Excelente tomador de vino, un comunista que sabía y quería gozar de los pocos placeres que ofrece nuestra condición humana y nuestro fugaz paso por la vida, un escuchador intenso y silencioso, un gallego de esos que te reconcilian con los abuelos, Vázquez Montalbán fue el testigo calificado del paso del franquismo, inmobiliario y turístico, al de la España que renunció definitivamente a su destino hispanoamericano y decidió, quinientos años tarde, y cuando el capitalismo ya era financiero, a ser el solarium de Europa. Sus novelas policiales hablan mejor que ninguna crónica de la España de la desocupación permanente, del “pasotismo”, del destape y la movida, de la España que cambió sus canciones de la Guerra Civil -de ambos bandos- por Loco Mía y Ketchup (&lt;em&gt;A serejé...&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;En algún lugar del mito se va a encontrar con Dashiel Hammet, con Raymond Chandler, con Ross Macdonald y el cielo y la reunión anual de los serafines y querubines será el escenario de algún sórdido crimen, que revele la cruel interna del Paraíso.&lt;br /&gt;Me resulta difícil, desde la admiración, pensar que Vázquez Montalbán no está más en la tierra, buscando escenarios para la comedia humana que describió como muy pocos.&lt;br /&gt;Me tomo en su memoria de gordo gozador el fondo de la botella de vino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-502843778532311417?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/502843778532311417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/manuel-vzquez-montalbn-18-de-octubre-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/502843778532311417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/502843778532311417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/manuel-vzquez-montalbn-18-de-octubre-de.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0Qa0Hn5hI/AAAAAAAAACY/eXJwPNCASZ4/s72-c/V%C3%A1zquez+Montalban.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-5019153586665911229</id><published>2007-04-23T16:41:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T16:53:07.777-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0OQEHn5gI/AAAAAAAAACQ/0awsDPsv1AU/s1600-h/Danilo+Devizia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056713625753347586" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0OQEHn5gI/AAAAAAAAACQ/0awsDPsv1AU/s320/Danilo+Devizia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;Danilo Devizia&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;22 de Julio de 2002&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;Ignoro si el lector conoció a Danilo Devizia.&lt;br /&gt;Danilo era actor. Pero era uno de los más geniales, tumultuosos y políticamente incorrectos actores argentinos. Su talento era explosivo, retorcido, intolerante e insoportable. Peronista inclaudicable, trotskysta de sólida formación, cristiano convencido, Danilo no tenía límites. Los pocos años que pasó en Buenos Aires lo hicieron centro en las mesas de los amaneceres en el Pernambuco de la calle Corrientes de la década del 80. Danilo tenía una amplia cultura, muy superior a la media entre sus colegas, estaba políticamente formado en la tradición del peronismo y de lo mejor de los escritos de León Trotsky. Era provocativamente gay y la experiencia vital, sin límites y sin claudicaciones, constituyó la materia prima de su arte.&lt;br /&gt;Logró momentos culminantes en el escenario del teatro Alvear, junto a Alberto de Mendoza, interpretando a Juan Sombra, el demonio en la adaptación porteña del Don Juan. La prensa comercial no pudo ignorar su perversa y ambigua interpretación, su infinita delgadez discepoleana, su maligna mirada, su voz meliflua y seductora.&lt;br /&gt;Pasó noches y noches de hambre y wisky, en su intento de no entregar su arte al becerro de oro de la televisión y los bolos en las tiras. Sólo hizo lo que quiso. Cuando no pudo más, cuando la angustia, la soledad, el hambre y la enfermedad lo abatieron se volvió a su pueblo natal, Necochea, con su madre y sus amigos de la infancia.&lt;br /&gt;Lo conocí cuando filmamos Mirta de Liniers a Estambul. Después hicimos Chorros y la última vez que lo contraté fue para hacer un extraordinario y corrompido gerente gay de una disco, La Maga.&lt;br /&gt;Danilo Devizia era intransigente, sensible e inadaptable.&lt;br /&gt;Murió anteayer en Necochea. Fue uno de los más grandes actores argentinos: una especie de Klaus Kinsky rioplatense.&lt;br /&gt;Estoy triste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-5019153586665911229?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/5019153586665911229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/danilo-devizia-ignoro-si-el-lector.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5019153586665911229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5019153586665911229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/danilo-devizia-ignoro-si-el-lector.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0OQEHn5gI/AAAAAAAAACQ/0awsDPsv1AU/s72-c/Danilo+Devizia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-2589711757638678789</id><published>2007-04-23T16:31:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T16:37:10.103-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Yuyo Pistarini&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#003333;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Gracias al compañero y amigo Eduardo Rotundo tuve oportunidad de conocer a ese tipo singular que fue el Yuyo Pistarini. Hijo de quien fuera el ministro más importante de las primeras presidencias de Juan Domingo Perón, el general Juan Pistarini, Yuyo vivió el peronismo desde las estructuras del poder y de las familias del poder y lo contó en el libro de memorias que le publicara, justamente Eduardo Rotundo. Conoció, entonces, como nadie las luces y las sombras del gran movimiento popular argentino, sus incontenibles peleas de palacio, sus cotilleos, las grandes obras públicas y las pequeñas miserias de sus personajes.&lt;br /&gt;La vida de su padre, como diplomático representando al Ejército Argentino, hizo que Yuyo estudiara en la Alemania nazi, donde integró a los doce años la Hitlers Jugend y en Inglaterra, como adolescente, asistiendo a los umbrosos claustros de Oxford. Fue oficial de aviación de donde se retiró por no soportar la dura disciplina militar. Estudió en el legendario Massachussets Institute of Technology (MIT) y conoció Hollywood junto con su amigo de juergas, Fernando Lamas. Fue testigo del romance entre este y Lana Turner. Una tarde, después de un abundante asado y no pocas botellas de Malbec, me contó cómo había hecho Lamas para impresionar a la blonda diva.&lt;br /&gt;Fue en la pileta de un hotel de cinco estrellas. El carilindo de Lamas, al cambiarse, pone en su entrepierna, bajo el pantalón de baño elástico que se usaba entonces, un pañuelo, de modo tal de ofrecer a la vista de quien se interesara una turgencia que exageraba sus propias dotes. Caminó lentamente hasta el trampolín, pasando por delante de la reposera de la Turner, subió la escalera y, con gran parsimonia, y haciendo evidente su inflacionado bulto, picó varias veces en la tabla y se lanzó a la pileta. Yuyo me aseguró que fue sólo salir del agua y la que luego sería amante de Johnny Stompanatto -a quien asesinó la hija de la Turner de varias cuchilladas mientras el ítalo americano fajaba a la rubia- ya estaba virtualmente pegada a su lado.&lt;br /&gt;Yuyo Pistarini fue amante de estrellas de Hollywood y de Artistas Argentinos Asociados y amigo de play boys, ministros, presidentes, muchachas de vida alegre y dueños de cabarets. Como una especie de Isidoro Cañones, con quien uno no podía evitar identificarlo, integró la jeneusse doré de la posguerra y se dedicó a la venta de autos y lanchas de alta cilindrada.&lt;br /&gt;Al caer el peronismo fue preso a Las Heras, junto con su padre, por cuya memoria luchó hasta el último momento de su vida. Inició diversas empresas comerciales. Fue, durante algunos años, dictador de la moda porteña y se casó, en los sesenta, con una conocida modelo que aún lleva su apellido.&lt;br /&gt;Fue un amigo leal y afectuoso. Hablaba con esa pronunciación propia de las clases altas porteñas de hace unas décadas, levemente afectada y hasta el último momento de su vida, antes que la enfermedad lo postrase, gozó de todos los placeres que nos depara este valle de lágrimas: bailar en El Verde, escuchar jazz -hablaba de Horacio Armani y de Oscar Alemán como si esta noche tocaran en Gong-, frecuentar simpáticas y bien conservadas veteranas, disfrutar de un Johnny Walker de 25 años o de un Rutini. Ya no circulaba en un Thunderbird descapotable. Pero seguía comprando sus mocasines en Guido.&lt;br /&gt;Esta noche voy a brindar por su imborrable recuerdo.Y todas las discotecas de Buenos Aires deberían haber puesto algún tema interpretado por el Rey Charol y Armando Rolón, de esmoquin y moño, debería haberlo despedido, aquella estúpida noche en que se murió Yuyo Pistarini.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-2589711757638678789?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/2589711757638678789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/yuyo-pistarini-gracias-al-compaero-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2589711757638678789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/2589711757638678789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/yuyo-pistarini-gracias-al-compaero-y.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-8930138128207988150</id><published>2007-04-23T15:50:00.001-03:00</published><updated>2009-06-02T15:36:04.551-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 51, 153);font-size:180%;" &gt;&lt;strong&gt;Mario Granero&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0IREHn5fI/AAAAAAAAACI/XmebpFTt1x0/s1600-h/Granero+1.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056707045863450098" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right;" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0IREHn5fI/AAAAAAAAACI/XmebpFTt1x0/s320/Granero+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia;font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;Todos los 8 de junio, desde hace veinte años, una llamada telefónica, alrededor de las 10 de la mañana, inicia mi día de cumpleaños. Mario Granero, el gordo Granero, llama para saludarme, así como lo ha hecho con todos sus amigos de quienes sabe y jamás olvida el día de su nacimiento. Ayer a la hora de siempre la inconfundible y algo aguardentosa voz del gordo me volvió a saluda. -¡Julito! ¡Feliz cumpleaños, querido!. El gordo Granero, Mario, confirmaba que efectivamente ayer era 8 de junio. Nos hicimos algunas bromas, hablamos mal de algunos y bien de otros, nos cambiamos unos chismes y nos prometimos una cena con amigos comunes.&lt;br /&gt;A la noche, en otro cumpleaños, Mario Granero se desplomó, muerto para siempre.&lt;br /&gt;Así como hay tipos que en una vida son capaces de acumular millones y millones de dólares, como Bill Gates, o millones y millones de enemigos, como Bush, el gordo solamente sabía acumular amigos. Era dueño de la más amplia, heterogénea y rica agenda, con datos que iban desde los agregados de las más ignotas embajadas, hasta presidentes de la Nación, senadores, gobernadores, periodistas y chicas generosas y divertidas.&lt;br /&gt;Quien no estuviera en la agenda del gordo no formaba parte del campo nacional y popular, aún cuando en la misma se encontraban nombres de las más diversas tradiciones e historias.&lt;br /&gt;Peronista de toda la vida, se había iniciado, como tantos otros, en las huestes peinadas para atrás a la gomina de Tacuara. Se contaba de él que una noche, a la salida de un restaurante, en los primeros sesentas, vació el cargador de una pistola entre los pies del ex presidente Arturo Frondizi, en un atentado que le habría costado una estadía en Devoto.&lt;br /&gt;Mario Granero nunca ocupó el centro de la escena, pero siempre estuvo en la escena, como una especie de Zelig, de testigo permanente de los principales sucesos políticos posteriores a los setenta.&lt;br /&gt;En su mesa, a la noche, en la Biela de la Recoleta uno podía encontrar, junto con una gran cantidad de vasos de whisky, a Cafiero, a Ginés García, al Tati Vernet, a Telerman, a Silvia Mercado, a algún periodista de Ambito y uno que otro juez. Alguna vez se lo presenté a Spilimbergo y a partir de aquel día el gordo lo integró definitivamente a su lista de amigos. El día que Spili falleció el gordo me llamó para expresarme su dolor y evocar algunos recuerdos, siempre festivos.&lt;br /&gt;El gordo Granero era un incorregible bohemio, trasnochador y sibarita. Nunca ganó mucho dinero y tuvo una admirable capacidad para gastarlo. Al irse la política argentina ha perdido uno de sus encantos, se ha vuelto más aburrida, más gris.&lt;br /&gt;Y ya no me despertaré el día de mi cumpleaños con su entrañable llamada, que ya he comenzado a extrañar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 153, 51);"&gt;&lt;strong&gt;Una Chacarera en memoria de un Amigo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia;font-size:100%;" &gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Acabo de llegar de un singular homenaje a un muerto.&lt;br /&gt;Vengo de la cena en homenaje y recuerdo a Mario Granero, el Gordo Granero.&lt;br /&gt;Fue en un restaurante de Palermo Viejo con un nombre con resonancias criollas. Estaba repleto. Unas doscientas personas, hombres y mujeres entre los treinta y los setenta años, ocupaban la casi totalidad de las mesas.&lt;br /&gt;Había de todo. Desde Ginés García hasta Radamés Marini. Desde quien esto escribe hasta el Mono Grassi Sussini. Incluyendo a la familia del homenajeado, su esposa y sus hijos.&lt;br /&gt;Hace muchos años, cuando era un adolescente, leí una biografía de Louis Armstrong, el genial hijo de New Orleáns. Me sorprendió el relato de los entierros de los negros. Contaba el trompetista que las oportunidades para tocar su instrumento eran, entre otras, las procesiones rumbo a la Quinta del Ñato, acompañando con el estrépito del dixieland los restos del “brother” a su descanso eterno. Fue en esas dolorosas y festivas columnas donde nació y se hizo célebre el clásico &lt;em&gt;“When the saints go marching in”,&lt;/em&gt; convertido, gracias a la creatividad de los descendientes de esclavos, en una de las representaciones arquetípicas de la cultura popular norteamericana.&lt;br /&gt;Ese recuerdo apareció en mi memoria en la cena en homenaje y recuerdo al Gordo Granero.&lt;br /&gt;Leopoldo Marechal, el vate de la alegría combativa que, como el homenajeado, supo enlazar la pasión de la Patria con la de su pueblo y el futuro, definió, con un chiste, ese oscuro paso:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cierta vez, en un ancho cañadón de Maipú,&lt;br /&gt;le pregunté a una rana que tañía&lt;br /&gt;su vihuela de junco&lt;br /&gt;si era dable y sensible comparar a la muerte&lt;br /&gt;con un sistema refrigerador.&lt;br /&gt;Y ella me dijo, punteando&lt;br /&gt;su cordaje verdecaña:&lt;br /&gt;“Morir es partir un poco.”&lt;br /&gt;Luego, Elbiamor, no es justo dedicar elegías&lt;br /&gt;a lo que apenas es un motivo de vals.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y no hubo, pese a la supuestamente llorosa naturaleza de nuestros compatriotas, elegías esta noche. Hubo vino, alegría de compañeros, música y canto.&lt;br /&gt;Un tipo cuyo tarea en la vida fue hacerse de amigos, e intentar hacer amigos a quienes muchas cosas enfrentaban, fue despedido, a dos meses de su partida, con una fiesta inolvidable, en la que la zambas y chacareras, los poemas de amor de las zambas y las cuartetas zumbonas de las chacareras, daban combate a la melancolía, a la irreparable pérdida, con la alegría que el divertido muerto brindó a sus seres queridos, su familia y sus amigos. Había algo de indoblegable argentinidad en el ambiente. Devolver al ausente lo que éste había repartido a manos llenas en su fugaz, como el de todos, paso por la vida.&lt;br /&gt;Muchas reflexiones cruzaban mi aturdida cabeza. Entre ellas, una que me acompañó hasta la computadora: el amor a la patria, a su pueblo y su tierra es capaz de generar tantas pasiones como la solidaridad con los desposeídos, con su lucha milenaria por su incorporación al género humano.&lt;br /&gt;En una y en otra visión del mundo la muerte, esa desconocida, es capaz de convertirse en alegría de los que quedan en el campo de lucha. La muerte se puede convertir, sino en vals como pedía Marechal, en zambas seductoras y en festivas chacareras.&lt;br /&gt;Y esto es una ventaja que tenemos con el enemigo.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-8930138128207988150?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/8930138128207988150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/mario-granero-todos-los-8-de-junio.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8930138128207988150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8930138128207988150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/mario-granero-todos-los-8-de-junio.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0IREHn5fI/AAAAAAAAACI/XmebpFTt1x0/s72-c/Granero+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-8075996994184995714</id><published>2007-04-23T15:43:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T15:48:59.734-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#333399;"&gt;&lt;strong&gt;La ley quieta&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#333399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;27 de enero de 2005&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Yo tendría entonces unos veinte años y comenzaba a descubrir que había un mundo que imperiosamente mi generación tenía que cambiar, que había un país dominado por un sistema que, descubría entonces, se llamaba oligárquico imperialista, y que había un gobierno militar ilegítimo cuyo principal objetivo era impedir la candidatura de Perón y el triunfo del peronismo.&lt;br /&gt;En esa época, estoy hablando de los fines de la década del 60, cuando una llamada revolución argentina nos explicaba que tenía objetivos pero no plazos, apareció una película documental dirigida por dos tipos que entonces andarían por los treinta años: Pino Solanas y Octavio Getino. Se llamaba La Hora de los Hornos, se daba clandestinamente, en proyecciones que podían ser interrumpidas por la policía, con el resultado de que sus espectadores y organizadores terminaban presos.&lt;br /&gt;Obviamente para los jóvenes de mi generación ver esa película se convirtió en una obligación que nos autoconvencía de nuestro total enfrentamiento al régimen militar usurpador. La concurrencia a su exhibición estaba llena de liturgias conspirativas: ir solo, dar una contraseña cifrada, fijarse que nadie lo siguiese, retirarse de a uno, no provocar desconfianza en el policía de rondín que, en cualquier momento, podía llamar a Coordinación Federal e interrumpir la proyección a la voz de “Manos arriba, todo el mundo contra la pared”.&lt;br /&gt;Por supuesto, después vinieron tiempos mucho peores, en los cuales ni siquiera podíamos sentarnos a una mesa de café, sin que interrumpieran fieros policías o más fieros miembros de las Fuerzas Armadas, pidiendo documentos, palpándonos de armas, preguntado sobre que hacíamos o por qué estábamos ahí sentados. Vinieron tiempos de desaparecidos y fálcones sin patente. Pero no es de esos tiempos que quiero hablar, sino de aquellos, cuando concurrir a la proyección de La Hora de los Hornos era un acto de definición personal frente al “régimen”.&lt;br /&gt;Y el recuerdo viene a cuento porque esta noche he ido a bailar tango, como solía hacerlo semanalmente antes del 30 de diciembre del 2004, y me he convertido por ello, junto con unos doscientos bailarines argentinos y extranjeros, en un transgresor, en un ciudadano que ha violado la ley, el decreto o la resolución que establece la prohibición absoluta de bailar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como consecuencia de la serie de desaguisados y corrupciones que culminaron con la tragedia de República Cromañón, donde no se bailaba, sino que se presenciaba un conjunto de rock en un recinto ocupado por tres veces más personas que lo que su capacidad permitía.&lt;br /&gt;Mi padre, un pampeano de cuando la actual provincia era tan sólo territorio nacional, solía decir de algunas personas presumidas y excesivamente formales que &lt;em&gt;“cuando se arremangan se les ve el culo”.&lt;/em&gt; Quería decir con esto que pasaban con extrema facilidad de una actitud a la simétricamente contraria. Algo de eso pasa, creo, con el progresismo porteño. De la anomia corrupta, de la permisividad extrema e irresponsable, han pasado, de la mañana a la noche, y con la carga de culpabilidad que significa la muerte de 191 jóvenes, a su arbitrario opuesto. Han decretado por tiempo indeterminado que no hay más vida nocturna en la ciudad de Buenos Aires, que quienes quieran concurrir a un centro bailable, a un café con show musical, tengan que viajar hasta Vicente López, Avellaneda, Lomas de Zamora u Olivos, ya que en la orgullosa ciudad autónoma esa actividad está prohibida. Poco importa si en esos municipios los lugares cumplen con las normas de seguridad o, siquiera, si existen normas de seguridad. Lo importante para la conducta culpable es actuar, sin fundamentos jurídicos, sin medir las consecuencias, sin pensar en la totalidad del problema, de una manera que parezca que ahora “la cosa va en serio”.&lt;br /&gt;Eran aproximadamente las dos y media de la mañana, estábamos bailando al compás de Angel D’Agostino y alguien apareció en el medio de la pista y pidió que nos sentáramos. Todo el mundo obedeció la consigna. Viejos tangueros, un grupo de bailarinas de tango ucranianas, varias parejas japonesas, o sea, la totalidad de la fauna que puebla desde hace años las milongas porteñas, acató la orden como si se tratara de conjurados.&lt;br /&gt;La música cesó por completo y alguien empezó a leer desde el micrófono cuentos y poemas de un libro de Eduardo Galeano. Éramos doscientos conspiradores que intentábamos evitar que alguna autoridad –la policía, el gobierno de la ciudad, vaya uno a saber- clausurase el local y nos llevase a todos a la comisaría más cercana. Durante veinte minutos las palabras de Galeano fueron escuchadas como en misa por una concurrencia que se había citado para abrazarse al compás de Juan D’Arienzo o de Osvaldo Pugliese. Pude verlo a Miguel Angel Zoto, el bailarín de tango más famoso del mundo, haciéndose el otario y poniendo atención a las palabras de Galeano como si fuera su mayor pasión.&lt;br /&gt;Toda la situación me llevó a aquellas proyecciones de La Hora de los Hornos. De golpe y por obra de la estólida razón burocrática, el tango se había convertido, como en esa película que hicimos con Jorge Coscia, en un baile prohibido. El amigo organizador de la milonga tomó el micrófono e informó que por razones de fuerza mayor esta reunión poética había terminado o de lo contrario la fuerza de la ley la terminaría de otra manera. No pude evitar una carcajada. A este límite había llegado el progresismo a cargo del gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires.&lt;br /&gt;Siempre me pregunté cómo había sido posible que una cosa tan ridícula como la llamada Ley Seca en los EE.UU. pudiera pasar los mecanismos institucionales. ¿Cómo era posible que tomar una cerveza, en una sociedad acostumbrada a tomar cerveza, se convirtiese en un delito mayor? Que el simple hecho de vender una medida de whisky lo convirtiese a uno en un delincuente comparable a un proxeneta, a un extorsionador, a un traficante de heroína.&lt;br /&gt;Hoy he descubierto el mecanismo Un oscuro muchacho de Hurlingham ha impuesto la ley seca, amparado en la indignación que veinte o treinta años de corrupción institucional han provocado en la ciudadanía. Ha instaura la ley quieta. Quien baile en Buenos Aires violenta gravemente la mala conciencia de sus administradores. Y eso es reprimido con toda la fuerza de ley.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-8075996994184995714?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/8075996994184995714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/la-ley-quieta-27-de-enero-de-2005-yo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8075996994184995714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/8075996994184995714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/la-ley-quieta-27-de-enero-de-2005-yo.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3649964799145980982</id><published>2007-04-23T15:31:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T15:41:03.623-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Riz9QUHn5eI/AAAAAAAAACA/jiL_Hp1RrYk/s1600-h/Alberto+Castillo+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056694938350642658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Riz9QUHn5eI/AAAAAAAAACA/jiL_Hp1RrYk/s320/Alberto+Castillo+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;Ha muerto Alberto Castillo.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;El cantor "grasa", el de los enormes nudos en la corbata, el ídolo de la plebe peronista entre el 45 y el 55, ha muerto.&lt;br /&gt;Una sola cosa me llena de satisfacción. Murió muchos años después que Julio Cortazar, quien se fue a vivir a Paris, según su propia confesión, para no oír los tangos de Alberto Castillo. Pero antes, otra situación me había llenado de satisfacción histórica. Fue cuando Alberto, lo que quedaba de aquel cantor, que según Aníbal Troilo, jamás desafinó una nota, cantó ante una multitud pequeño burguesa en la plaza Julio Cortázar.&lt;br /&gt;Escuchar sus grabaciones con Ricardo Tanturi sigue siendo una experiencia estética inigualable. Tenía una voz privilegiada. Tenía una entonación que nadie pudo igualar. Y, repito con Pichuco, jamás, ni de viejo, erró una nota.&lt;br /&gt;Vengo del velorio, merecidamente realizado en la Legislatura de la ciudad a la que le cantó los cien barrios porteños. Eran las cinco de la mañana y la guardia de honor de Alberto eran unos 25 pibes y pibas de 18 años de edad. Esa era la gente que se merecía. Esa era la gente que volvió a descubrir a un artista popular sin igual. Los Auténticos Decadentes lo sumaron a su “Siga, siga, siga el baile, al compás del tamboril” y, me consta porque tuve la oportunidad de entrevistarlo en aquella época, Alberto estaba feliz de seguir cantando a su manera con las nuevas generaciones.&lt;br /&gt;Lo vi y lo escuché muchas veces en estos últimos años. Seguía, ya con voz escasa, sin desafinar una nota.&lt;br /&gt;Nadie, pero nadie ha cantado Ninguna, de Dames y Manzi, como Alberto Castillo. Quien dude de su valor que escuche ese tango. Castillo lo ha convertido en un "lied" porteño.&lt;br /&gt;Su voz, su estilo, su repertorio nos lleva a una época gloriosa de la Argentina. Su fama es, simplemente, la aparición de los trabajadores como demanda cultural. Alberto Castillo se lleva con él la mejor Argentina. La de la prepotencia de los trabajadores. La de los grasas con poder adquisitivo. La Argentina cuyo norte era la grandeza de la nación y el bienestar del pueblo.&lt;br /&gt;Nunca podré escuchar El Pescante cantado por Alberto Castillo sin emocionarme.&lt;br /&gt;Nunca podré olvidarme de un cantor popular que murió a los 87 años, muchos años después de Julito Cortázar.&lt;br /&gt;Esto último me compensa la pena de ver a Alberto en el jonca de pino, con el cuello de la camisa grande, con el nudo de su corbata exagerado.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Está igual”,&lt;/em&gt; me dijo el Tigre, un gomía de la milonga. Claro, vivió todo lo que quiso. Fue leal a su gente y amó lo que hacía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3649964799145980982?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3649964799145980982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/ha-muerto-alberto-castillo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3649964799145980982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3649964799145980982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/ha-muerto-alberto-castillo.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Riz9QUHn5eI/AAAAAAAAACA/jiL_Hp1RrYk/s72-c/Alberto+Castillo+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-3407223924582308687</id><published>2007-04-23T14:45:00.001-03:00</published><updated>2009-06-08T02:06:11.090-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color: rgb(102, 0, 204);font-family:georgia;font-size:180%;"  &gt;&lt;strong&gt;Pepe Libertella: Un tano genial, bueno y porteño&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;em&gt;Buenos Aires, 8 de Diciembre de 2004.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;Me moriré en París con aguacero,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;em&gt;un día del cual tengo ya el recuerdo.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:100%;"  &gt;&lt;em&gt;Me moriré en París y no me corro&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.&lt;/em&gt; &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RizxpEHn5dI/AAAAAAAAAB4/pPlul5pJf08/s1600-h/pepe+libertella.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056682169412871634" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right;" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RizxpEHn5dI/AAAAAAAAAB4/pPlul5pJf08/s320/pepe+libertella.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;César Vallejo&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era un tano por dónde se lo mirara.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Más bien petizo, con varios kilos de más, con una pelada misteriosamente encubierta con largos cabellos del costado de su cabeza y mucha gomina, con setenta años y pico y con una cantidad de madrugadas, de humo de cigarrillos, de volver en el colectivo con la “jaula” entre las piernas, que sobraban para repartir y dejar cansados a un batallón de recolectores de basura. Pero bastaba que a Pepe Libertella le hablaran del tango, le propusieran una presentación en Buenos Aires, para que su conversación se desbordase incontenible en proyectos, en recuerdos, en cariñosos reproches a viejos colegas que ya se han ido, en sabios consejos a los que seguían su huella y en el deseo de hacer escuchar su inolvidable, su único sonido, en Buenos Aires, a su gente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pepe, el incansable, el inagotable conversador, estaba cansado, harto ya de recorrer infatigablemente el mundo para juntar los dólares, los euros o los yenes necesarios para poder pasarse unos meses entre los suyos, sus paisanos, y poder presentar el increíble, el portentoso Sexteto Mayor que armara con ese otro tano, viejo dulce y amigable, que hoy debe sufrir como un hermano, Luisito Stazzo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estos dos italianos, salidos de una película de Roberto Rosellini o de Victorio de Sica, elevaron esa musiquita de conventillo y organito, ese modesto sonsonete de casa de citas en un maravilloso sonido sinfónico que desataba en las almas de quienes lo escuchaban todo el vendaval de la pasión, el dolor del olvido, la desesperación de la soledad, el regocijo del amor y la amistad.&lt;br /&gt;Verlos tocar juntos, Pepe a la derecha del escenario y Luisito a la izquierda, ha sido inolvidable. Codo a codo, los dos tanos llevan con el fuelle la melodía, mientras el ruso del violín despliega todo el venero romántico de su instrumento. Pero de pronto es el momento en que toda la orquesta, todo el torrente sonoro se concentra en estos dos viejos tocadores del fuelle. Se miran apenas. Luisito tranquilo y concentrado en la partitura como si fuera la primera vez –y llevan treinta años haciendo lo mismo-, Pepe, apasionado, rojo el rostro mofletudo por la energía que su cuerpo transmitirá al misterioso sistema de botones y lengüetas, dispuestos arbitrariamente sobre los costados de la jaula, estira, absurdo gusano sonoro, el fuelle con disnea y entre los dos conversan vaya a saber de qué lejanos recuerdos, de qué noches olvidadas o de qué tristes historias del paese lejano.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y la música vuela cuando Pepe, el tano gordo, sonríe mientras toca, porque nada le gusta más, y Luis, el más flaco y canoso, serio se reconcentra en una nota que no quiere morir. Pero hay un momento en que ya no pueden seguir sentados. El gordo, Pepe, se incorpora casi de un salto sorprendente, pone el bandoneón sobre el muslo de la pierna izquierda que apoya en la silla, abre los brazos para rodearnos a todos con la infinita cinta de Moebius del fuelle, el rostro bañado por el sudor del esfuerzo y el gusto. Y entonces el tango abre las puertas del cielo sobre las que nos precipitamos los simples mortales a descubrir los infinitos placeres del néctar y la ambrosía.&lt;br /&gt;Pero el otro italiano no quiere ir a menos, y con mayor lentitud y parsimonia –la que corresponde a su espíritu sereno y sedentario- se pone de pie, levanta su pierna izquierda para desplegar desde allí el arcano de su liturgia concelebrada: sumos sacerdotes, místicos druidas, cuyo puñal de obsidiana es este maldito tango que arranca nuestro corazón del pecho y se lo entrega a los ángeles negros del deseo, a los oscuros pájaros de la nostalgia, a los demonios de los amores perdidos para siempre, a los duendes perversos de la culpa y el olvido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pepe murió en París, como presintió Vallejo. Aunque fuera lunes y en invierno.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Les trottoirs de Buenos Aires”, aquel boliche legendario de los años en que muchos argentinos habían quedado anclados en París por cuenta y orden de una patria sometida al tormento y el saqueo, hizo memorables las veladas del Sexteto Mayor, con las erres guturales de Cortázar y su extraña añoranza por el país que abandonó, con la belleza serena de Chunchuna Villafañe, con la mirada soberbia y melancólica de Pino Solanas, y convirtió a la orquesta de este tano aporteñado y de su amigo Luis en la mejor orquesta de tango del mundo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Luisito Stazzo se ha quedado muy sólo con el recuerdo entrañable de Pepe.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero cada vez que un fuelle se estire hasta el límite mismo de su extensión, cada vez que un nuevo sacerdote de este rito inevitable vuelva a arrastrar las notas, haciendo eterna su momentánea fugacidad, volverá a presentarse este duende de Buenos Aires, este genio metido en los pliegues del bandoneón que es el querido, el inolvidable Pepe Libertella.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-3407223924582308687?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/3407223924582308687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/pepe-libertella-un-tano-genial-bueno-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3407223924582308687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/3407223924582308687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/pepe-libertella-un-tano-genial-bueno-y.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RizxpEHn5dI/AAAAAAAAAB4/pPlul5pJf08/s72-c/pepe+libertella.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-6145496995591684867</id><published>2007-04-23T14:37:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T14:43:50.945-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RizvekHn5cI/AAAAAAAAABw/1QTO8aTVynk/s1600-h/tete_p2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056679790000989634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RizvekHn5cI/AAAAAAAAABw/1QTO8aTVynk/s320/tete_p2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Tete: el tango como una eterna y pícara juventud&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;29 de diciembre de 2004&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Seguramente no hay nadie en la milonga que no conozca al Tete. Y esto por muchas razones.&lt;br /&gt;Una de ellas es que el Tete frecuenta las pistas desde hace muchos años, desde cuando era un pibe veinteañero y, junto con la milonga, descubría el delirio del rock and roll. Todos los viejos sabios coinciden en afirmar que el Tete era un maravilloso, incomparable bailarín del ritmo que Little Richard, Fats Domino, Billie Halley y, por supuesto, Elvis Presley, imponían en la muchachada de la segunda mitad de los años cincuenta. Hay algunos que tan sólo por bajarle el precio, por desprestigiarlo un poco, dicen, cuando oyen mencionar su nombre, que es un gran bailarín del rock.&lt;br /&gt;Pero todo esto no son más que maledicencias de milongueros, injurias vanas y, posiblemente, envidiosas, que pretenden disminuir el arte, la alegría, la pasión y la belleza que el Tete despliega cuando baila el tango.&lt;br /&gt;Ya ha pasado seguramente los sesenta. No llama la atención ni por su elegancia ni por su físico. De estatura media, de anteojos -que se quita para bailar-, canoso y panzón, suele sufrir de una molesta disnea, pero nada de esto le impide desplegar en la milonga la simpatía de un eterno adolescente. El Tete es considerado por todos como un gran amigo. Leal, sincero y generoso recorre las mesas de la milonga recibiendo el respeto de los hombres y la fascinación de las mujeres. Baila y frecuenta los bailes desde que tiene memoria. Siempre tiene un requiebro para una hermosa jovencita o un suspiro para una madura alemana que ha venido a tomar sus clases desde que se enteró que Pina Bausch, la expresionista coreógrafa de danza contemporánea, lo eligió como entrenador de tango para su compañía, mundialmente célebre.&lt;br /&gt;Su baile no tiene, si se lo examina con atención, ni arabescos ni artificiosidades. El Tete baila con la naturalidad de quien camina, siempre pegado al suelo, sin pasos complejos ni inútiles revoleos de pierna, pero pone en su desplazamiento una juvenil pizca de alegría, un cambio de rumbo que sorprende, unos giros que marean, una jovial energía que hipnotiza a su pareja. Es cierto, mueve sus pies con la picardía intencionada y exhibicionista del bailarín de rock. Va corriendo por el piso, apurando un paso en tres tiempos, y, de pronto, se detiene, levanta su pie izquierdo y el derecho da vuelta sobre el eje, imprimiendo a su compañera, siempre bella, siempre joven, un sorpresivo giro que confunde sus pensamientos, pero da ala a la improvisación de sus pies. Su compañera siempre sabe que el Tete jamás exigirá de ella lo que no sabe, jamás intentará demostrarle que baila mejor que ella. Sabe que bailar con el Tete es lograr sacar de ese simple caminar a su lado las infinitas posibilidades de dividir el tiempo, estirar los silencios y dejarse llevar por su brazo eternamente joven.&lt;br /&gt;Y hay que verlo bailar el vals.&lt;br /&gt;Confundido en el abrazo con la mujer, el Tete convierte esa, a veces, ramplona musiquita de carrusel, en una verdadera fiesta. Corre por la pista como si estuvieran, él y su pareja, sobre patines. Y cuando la orquesta empieza a desplegar la armonía de esa romántica música creada en la corte de Francisco José y cruzada con el ritmo inventado en los conventillos porteños, el Tete inicia su ciclo de vueltas y vueltas, impulsando a su pareja en figuras jamás pensadas, dominando una pista que se ha convertido ya en el escenario de su vida. El Tete inventa el vals cada vez que lo baila. Y la muchacha que lo acompaña descubre que lo está inventando con ella. Que ella también participa, por la habilidad creadora de su efímero compañero, en la evanescente, fugaz hermosura de dos cuerpos que crean al desplazarse un sentido a la brevedad de la vida: el de la belleza compartida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-6145496995591684867?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/6145496995591684867/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/tete-el-tango-como-una-eterna-y-pcara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6145496995591684867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6145496995591684867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/tete-el-tango-como-una-eterna-y-pcara.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RizvekHn5cI/AAAAAAAAABw/1QTO8aTVynk/s72-c/tete_p2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-7103391702909621213</id><published>2007-04-23T13:54:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T14:26:14.984-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;Geraldine: Cuando Afrodita cayó a la milonga&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056673162866451890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rizpc0Hn5bI/AAAAAAAAABo/Y9FCB47emkE/s320/Geraldine+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;22 de enero de 2005&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los lunes la cita es en el Canning. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se trata de un hermoso local con un señorial toldo hacia la calle, que queda en la avenida Raúl Scalabrini Ortiz. Como todo porteño sabe la avenida tenía el nombre del primer ministro británico que reconoció nuestra Independencia y, de paso, nos despojó de la Banda Oriental, es decir, de lo que hoy es la República Oriental del Uruguay. Tuvieron que venir varios gobiernos peronistas para que la avenida fuese bautizada con el nombre de aquel escritor y poeta argentino que descubrió y explicó el sistema de dominación británica en el Río de la Plata y craneó la nacionalización de los ferrocarriles. Después que los ingleses nos volvieron a echar a patadas de las Malvinas y nos impusieron una cierta forma de democracia, le pusimos, como simbólica revancha, Scalabrini Ortiz a la vieja avenida Jorge Canning. Fue casi todo lo que pudimos hacer contra los ingleses.&lt;br /&gt;Bien. Los lunes, como digo, la cita es en el Canning, en el amplio salón con piso de parquet del Club Helénico.&lt;br /&gt;Sus altas paredes exhiben las inmensas pinturas de la gran Marcia Schwarz. Las amplias telas muestran las infinitas posibilidades de la angustia femenina, bajo la forma de milongueras gozando del delirio que sus cuerpos oferentes generan en el misterio de la danza y sufriendo el desengaño de esas palabras dichas sin pensar y el olvido de un cuerpo cuyo nombre nunca será recordado. Óleos cuyo único color dominante es el rojo: el rojo de las ingles de una parturienta; el texto en letras rojas escritas con un tampón; la copa de vino que derrama el himen de la virgen sacrificada. Ese es el único color que Marcia ha puesto en sus pinturas del Club Helénico. El eterno color femenino. El de la pasión y la sangre.&lt;br /&gt;Y en la pista del Canning, en el Club Helénico, está bailando Afrodita.&lt;br /&gt;Geraldine es el nombre que le han puesto sus padres, viejos sacerdotes del rito porteño. Es morena. Su pelo suelto y espumoso ha sabido de un par de trenzas cayendo sobre el marfil de sus hombros redondeados y suaves. Los ojos negros ponen en la noche la luz de todas las mañanas de enero y sus pestañas mueven el aire, como las plumas de un abanico que intenta que nada amenace su resplandeciente grandeza.&lt;br /&gt;Las formas de Geraldine son la cifra de la belleza porteña. No es más alta que ningún hombre. La armonía de su rostro oliváceo, la forma redonda de su mentón, la suave curva de una nariz, cuyas fosas oscuras se abren sedientas al bailar, la boca carnosa y brillante, la sonrisa refulgentemente blanca, las orejas pequeñas ocultas bajo las guedejas del pelo renegrido, toda esa belleza que acongoja, no es sino expresión, quizás la más alta, de nuestra única y mestiza singularidad. Geraldine es una resplandecientemente hermosa criolla. Y está bailando el tango.&lt;br /&gt;No importa quién la lleva. Geraldine es, en los brazos de su pareja, la eterna seducción femenina. Sus pies responden con gracia la propuesta pícara del hombre. Su cuerpo se vuelca generoso al quieto paso atrás del compañero. Golpea la punta del pie dos veces, en el silencio y la quietud del paso, se marca su gloriosa grupa bajo la segunda piel de la falda, y ahí devuelve con un giro y un ocho hacia atrás, la propuesta gentil de su pareja. Nadie como Geraldine despliega en la pista esa seducción que el hombre impone a la mujer en el tango. Cuando baila Geraldine se hace evidente que el hombre en el tango solamente tiene un papel que cumplir: que todos deseen con violencia a la mujer que baila con él.&lt;br /&gt;Cuando baila Geraldine, baila Afrodita, en la helénica pista del Canning.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-7103391702909621213?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/7103391702909621213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/geraldine-cuando-afrodita-cay-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7103391702909621213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7103391702909621213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/geraldine-cuando-afrodita-cay-la.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rizpc0Hn5bI/AAAAAAAAABo/Y9FCB47emkE/s72-c/Geraldine+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-5827979435136849380</id><published>2007-04-23T06:00:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T06:15:58.429-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rix4g0Hn5ZI/AAAAAAAAABY/pD0k3q6N3r8/s1600-h/Copello.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056548986771989906" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rix4g0Hn5ZI/AAAAAAAAABY/pD0k3q6N3r8/s320/Copello.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Carlos Copello: Un rito nupcial&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;9 de enero de 2005&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;He estado más de dos horas navegando en Internet para encontrar un mapa que registre la localidad de Tintina. Tan sólo la National Geographic Magazine pudo satisfacer mi curiosidad. Ningún mapa de la Provincia de Santiago del Estero registra este pueblo situado en el departamento de Moreno a doscientos kilómetros de la capital provinciana en medio del monte de quebracho. Ahí, en Tintina, donde los campesinos del MoCaSE hoy se movilizan exigiendo tierras, nació hace medio siglo Carlos Copello, posiblemente uno de los más maravillosos bailarines de tango de su generación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Su apellido familiar no es, por supuesto, Copello. Su verdadero apellido se remonta a los tiempos de los fundadores de la ciudad más antigua de nuestro país, a aquellos españoles rudos, corajudos y brutos que no dudaron en matar a los ocupantes nativos y en casarse con sus mujeres hospitalarias para crear una nueva raza, la americana. Carlos Copello es, con su pinta lustrosa, con su pelo renegrido y siempre peinado a la gomina, con su piel aceitunada, con el brillo de los ojos más negros e inteligentes de la milonga, la idea platónica de un criollo. Alguno de sus abuelos habrá sido lanza de Ibarra, el caudillo santiagueño, alguna abuela habrá, seguramente, tejido ponchos a la sombra de un tala. Lo que sí me ha contado es que su padre volteó quebrachos en el monte santiagueño y que sus primeros recuerdos de la infancia están poblados de pobreza y penuria. Porque Copello además de bailar el tango sabe contar historias y encuentra tanto placer en un arte como en el otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;-Íbamos en un carro, en el medio del monte -me ha contado- mi viejo y toda la familia. Seguramente mi viejo andaba buscando trabajo y se nos hizo la noche. De repente se larga una tormenta de truenos, rayos y agua como si el mundo se viniera abajo. Porque, así como me ves, yo soy “cabeza” –me aclara por décima vez en la noche, pretendiendo explicarme que su origen es el de un “cabecita negra”, un provinciano pobre, y convirtiendo, por obra de su ironía, este origen en una especie de orgullosa heráldica- y ahí, en el medio de la noche, mi viejo suelta al caballo del carro, echa el carro hacia atrás de modo que las varas apunten al cielo, y ahí abajo nos cobija a todos. Con sus manos armó unas improvisadas paredes a los costados para que la lluvia no nos mojase. Y así pasamos la noche. Mirá si soy cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Copello ha bailado y baila en los mejores teatros de Buenos Aires y del mundo. Alguna vez me contó cuando desde el roof garden de un hotel de cinco estrellas en Tokio contemplaba la ciudad iluminada a sus pies. Y, me dijo, se acordaba de Tintina, de su viejo y de aquella noche en el medio del monte bajo el aguacero. Pero quien quiera admirar el verdadero arte de Copello debe verlo en la milonga, porque si en el escenario despliega un increíble virtuosismo, una elegancia resplandeciente y una simpatía arrasadora, todo eso lo hace para seducir al monstruo de mil cabezas que es el público. En la milonga no. En la milonga baila tan sólo para seducir a la muchacha que lo acompaña, que ha decidido entregarse al irresistible encanto de su cadencioso y preciso caminar. En la milonga Copello se olvida que lo están mirando, limita los infinitos recursos de su arte a la estrechez de una pista llena de bailarines y encuentra en el laberinto móvil de las parejas bailando el ínfimo espacio para que su compañera, los ojos siempre cerrados, se vuelva maleable, obediente y aérea. Y ahí va Carlos Copello, pantalones de hilo con una raya marcada como si recién se los hubiera puesto, zapatos de gamuza negros y una camisa relucientemente blanca. Ahí va el “cabeza” con una muchacha en sus brazos desplegando el modo de bailar más sensual y seductor que ha visto la milonga en los últimos veinte años. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;-En la época de Perón nos vinimos a Buenos Aires –me contó una noche Copello-, a una villa en Núñez, donde vivía un tío. Un día, mi tío viene a casa y le cuenta a mi viejo que Evita va ir al estadio de River, que quedaba cerca de casa. Y le dice que prepare una carta para entregársela a ella, pidiéndole lo que necesita. Me acuerdo de esa noche. Mi viejo, que debe haber escrito dos veces en su vida, sentado frente a una hoja de cuaderno y con un lápiz tratando de redactar el pedido. Al día siguiente van, mi viejo y mi tío, a la cancha de River. Cuando Evita se está retirando se acercan y mi tío le da un empujón a mi viejo que logra entregarle la carta a un tipo del cortejo. Los dos vuelven a casa, un poco desilusionados porque no habían logrado dársela en mano a la propia Evita. Quince o veinte días después unos tipos golpean las manos en la puerta de la casa. Eran de la Fundación y dejan un papel donde dice que la señora Eva Duarte de Perón lo espera tal día a las 9 de la mañana en la Fundación. No sabés… Mi viejo y mi vieja se pasaron toda la noche anterior a la reunión conversando sobre lo que le iban a decir. Y allá fue mi viejo que, vas a ver, era más cabeza que yo –insiste Copello con su autoironía-. Evita lo recibe y le pregunta qué es lo que quiere. “Un puesto en el Ferrocarril”, le dice mi viejo. “No creo que haya problema”, le dice Evita. “Y dónde le gustaría trabajar”, le pregunta nuevamente. ¿Y sabés lo que le respondió mi viejo?, mirá si será cabeza… En la estación de Tintina, le dijo. Y a la semana estábamos volviendo al pueblo, pero ahora como empleado ferroviario. Y a partir de ese momento la vida de mi familia cambió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Copello no le cuenta estas cosas a todo el mundo. Lo suyo es, fundamentalmente, bailar el tango lo que lo ha convertido en una figura de fama mundial.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;Pero, insisto, prefiero verlo en la milonga: su blanquísima y criolla sonrisa, sus guiños intencionados y su capacidad de convertir este baile, que nació entre hombres, en un rito nupcial sin ceremonia, en un llamado de amor al que responden algunas de las mujeres más hermosas de Buenos Aires. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-5827979435136849380?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/5827979435136849380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/carlos-copello-un-rito-nupcial-9-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5827979435136849380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5827979435136849380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/carlos-copello-un-rito-nupcial-9-de.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rix4g0Hn5ZI/AAAAAAAAABY/pD0k3q6N3r8/s72-c/Copello.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-1948093491633094537</id><published>2007-04-23T05:50:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T05:59:02.477-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rix0xEHn5YI/AAAAAAAAABQ/Zhqa7V9RVH8/s1600-h/gavito.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056544867898353026" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rix0xEHn5YI/AAAAAAAAABQ/Zhqa7V9RVH8/s320/gavito.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;Carlos Gavito: el bailarín inmóvil&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;27 de diciembre de 2004&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Carlos Gavito es delgado y alto. A sus sesenta años largos mantiene una envidiable elegancia. Siempre viste como lo que es, un caballero: ambo oscuro, camisa de gemelos y corbata al tono; zapatos, a veces de gamuza, a veces negros de cuero, lustrados siempre con meticulosidad. De piernas largas, cintura estrecha, luce una barba suave y recortada. Gavito –como lo llaman en las milongas de Buenos Aires y de Nueva York- tiene un rostro bello y armónico, una fina nariz, unos ojos negros y brillantes que miran con profundidad, unas cejas oscuras, ni muy pobladas, ni muy ralas, lo necesario para darle a los ojos el marco adecuado. Con esa cara podría haber sido galán de telenovelas o senador de la República. No ha sido ni lo uno ni lo otro. Carlos Gavito es un maravilloso, singular, bailarín de tango.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su llegada a la milonga, a las dos de la mañana, es recibida con alegría y respeto por todos. El “maitre” sale a su encuentro para indicarle la mesa que tiene reservada. Algunas de las meseras lo saludan con un beso en la mejilla. Los milongueros experimentados le hacen un ademán desde sus mesas. Gavito se acerca a alguna de ellas y da un beso en la mejilla a alguno de sus amigos de años o a alguna muchacha, joven y bella, que espera bailar con él esa noche.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una milonga a la que cae Gavito se convierte en una milonga debute, importante, con chapa. Porque Gavito, dicen, viene de la vieja bohemia milonguera. Salió de algún barrio, recorrió las pistas de las épocas en que el baile del tango perdía espacio en los grandes salones y se refugiaba en canchas de básquet, en milongas ignotas, en clubes cuyo único capital era un salón amplio. Pero Gavito siguió de largo. Se fue a Nueva York e impuso su modo de bailar en un salón que queda enfrente mismo de la Columbus Square, donde Donald Trump construyó su rascacielos.&lt;br /&gt;Gavito se sienta a la mesa con algunos, no muchos, amigos, todos milongueros. Pide un champagne y charla con ellos y atiende, discreto y sin llamar la atención, a las muchas amigas que se acercan a darle un beso y a decirle, en voz baja, que están dispuestas a bailar con él.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recién cuando la pista comienza a tener espacios en blanco, cuando los novatos se han retirado, cuando nadie baila a contramano ni hace pasos que molesten a las otras parejas, a eso de las tres y media de la mañana, Gavito sale a bailar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y en ese momento, la pista se convierte en otra cosa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya no hay decenas de hombres que circulan con una mujer en sus brazos y sortean, algunos con elegancia, otros torpemente, las infinitas alternativas del baile. Sin que nadie vuelva a su mesa, la pista se llena sólo de Gavito y su pareja, siempre una bella muchacha que lo sigue embelesada, los ojos cerrados y entregada por completo a su encanto, a su baile, a ese hombre que la lleva, sin despegar del piso, a un cielo sin tiempo, sin presente ni pasado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gavito baila sin bailar. Gavito baila el tango, erguido en su elegancia, moviéndose apenas, impulsando con su torso y sus brazos a la compañera que, quizás sin saberlo, hace arabescos con sus pies, inventa nuevas figuras que salen del silencioso mandato de ese hombre que apenas se ha desplazado en la pista, que con sólo un medio giro de su torso, logra en la mujer una hermosa figura que realza sus piernas y su grupa. Gavito baila los silencios, reteniendo el movimiento y el abrazo, hasta el momento mismo en que se hace insoportable, casi procaz, para aflojarlo en un leve ocho hacia atrás de la muchacha que todavía ignora cómo lo ha hecho, porque su compañero casi no ha movido los pies del suelo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tango de Gavito es un tango sin adjetivos, es un tango sin adverbios. Sus pies y su cuerpo casi inmóviles transmiten al cuerpo y a los pies de la compañera una energía que viene de su interior, de las cuerdas que la música, por simpatía, tocan en su espíritu. No hay espectacularidad en Gavito, pero el tiempo se detiene cuando baila. Un halo de luz lo rodea y lo sigue en los escasos movimientos de su cuerpo, que mantiene una erguida elegancia, un refinadísimo sentido del ritmo y una admirable sensibilidad plástica. Gavito ha logrado resolver la paradoja y su tango, su maravilloso tango, es inmóvil como la voluntad creadora del Dios de los creyentes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-1948093491633094537?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/1948093491633094537/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/carlos-gavito-el-bailarn-inmvil-27-de.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1948093491633094537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/1948093491633094537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/carlos-gavito-el-bailarn-inmvil-27-de.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Rix0xEHn5YI/AAAAAAAAABQ/Zhqa7V9RVH8/s72-c/gavito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-6458700127721350405</id><published>2007-04-23T05:37:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T05:41:59.816-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#ffcc00;"&gt;&lt;strong&gt;No me digas adiós&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Había viajado a Copenhague para visitar a unos amigos que habían ido a parar al país de Andersen y el señor de tenebroso apellido, Søren Kierkegaard. Paseamos, bajo una llovizna pertinaz, nos mareamos con cerveza “elefant” y recorrimos librerías. En una de ellas me encontré con un libro en cuya tapa decía:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Osvaldo Soriano&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Jeg siger ikke farvel&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;En række fantastiske og dramatiske forviklinger opstår, da en argentinsk forfatter tager til Hollywood for at lære om Gøg og Gokke. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Ovs: Uffe Harder. Gyldendal, 1980&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Al regresar, los recuerdos de años adolescentes en Tandil me encontraron escribiendo este cuento. Ninguno de los personajes que aquí aparecen tienen que ver con los hombres en que se transformaron.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Jakobsberg, 1980&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Porque es así como me pongo a escribir. A la noche, cuando me voy a la cama, me entra a trabajar el mate. Y se vienen todos como en manifestación. Los personajes, digo. Siento la cabeza como el 60, con la diferencia que ninguno de los pasajeros pagó boleto. Se colaron, viajan de garrón. Y dicen cosas. Chamuyan entre ellos, están alborotados y todos quieren salir en el cuento. Cierro los ojos, pero no para dormirme. Para que no se me vayan, para que se queden ahí, dando vueltas como en una calesita. Y es difícil pararlos y decirles, por ejemplo, a vos, Gordo, te tengo que contar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No puede ser que nadie sepa que yo, nada menos que yo, te corregía las faltas de ortografía de esos cuentos medio como de Ray Bradbury que escribías con la secreta esperanza de que El Eco de Tandil te los publicara. Pará, Gordo, sentate un cacho. Tomate algo. Llevame de nuevo en la Gilera y gritale al cura Actis, cara de cardenal putañero: ¡A Cuba, cura, a Cuba! Hacé que me dé vergüenza de nuevo, pará, Gordo, no seas boludo, que yo voy al colegio de curas y me lo tengo que aguantar todos jueves en la capilla, no seas pelotudo, no ves que me juna. Y cagate de risa de nuevo, Gordo, Falstaff  provinciano. Hacé de cuenta que estamos en la puerta de casa y nos quedamos, sin apuro, acá nomás en la vereda. Todavía te emocionás con eso de di, camarada sol, no te parece una tremenda burrada regalarle este día al patrón, Prevert viejo y peludo. ¿Cómo era que escribías siempre? ¿Si yo tendría, era? Analfa, tananai. En la Industrial no te enseñaron el subjuntivo. Cada huevada que me traés escrita para que te la corrija, te tengo que explicar que se dice si yo tuviera… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vení, Gordo, aguantame un cacho, contame, ¿ya escribiste de nuevo las Crónicas Marcianas con prólogo de Borges y todo? No, yo no tengo mucho que hacer. Ya sé que hay gente, pero que esperen, los escribo otro día. Nadie los manda a venirse todos juntos, a tomar el mismo colectivo. Hoy te quiero escribir a vos, porque no puedo dejar de inventarte desde que te encontré en una mesa de novedades en una librería de Copenhague. Me chamuyabas en danés, Gordo. ¿Cómo hiciste? En ese idioma inconcebible me decías algo así como que yo no te digo adiós. ¿En qué andás? ¿Le querés cazar la parola al viejito Juan Fugl? ¿Querés que te lean en su idioma las dinamarquesas de la calle Chacabuco, esos chacareros colorados que se llamaban Eric o Ronald y los peones les decían Enrique o Rolando, para hacerla fácil? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y claro que no me decís adiós si yo quiero inventarte, campeón de moto en Cipoletti, pero ¿a quién le ganaste?, ¿era una carrera de no videntes? Esperá, Gordo, que quiero escribir un cuento un poco más largo, si te piantás me quedo sin material narrativo y además quiero que me digas la verdad. Dejá que los otros personajes vengan otro día, que hagan cola, que saquen número, que llamen por teléfono, pero hoy vos no te me escapás. Por ahí me quedo dormido y andá a saber cuando te vuelvo a ver. Con  lo transitada que tengo la sabiola. En la sala de espera hay una multitud. Pero a vos, Gordo, te juné enseguida y te hice pasar primero. Porque vos tenés que explicarme cómo fue el asunto aquel del cuento de  la araña. Vamos, Gordo, no te hagás el fesa. El cuento ese que te publicó Nario que siempre tuvo berretines artísticos y hasta llegó a sacar algo sobre el Tata Dios en Todo es Historia… ¿Que si Nario era de Amigos del Arte? No jodás, Gordo. Después de cómo veinte años y más guita tirada en análisis que la mierda vengo a entender que los Amigos del orto –¡que sutileza, Gordo, para los chistes teníamos en Tandil, eh!- habían sido ni más  ni menos que los chivos emisarios que los bufarrones del Club Hípico tenían para aguantarse su ocio de terratenientes –los pocos- y pelagatos –los muchos-.&lt;br /&gt;¿Vos creés que no se puede escribir de esto porque a nadie le importa un pito lo que pasó en Tandil en aquella época? No me embarullés, pará. Es probable, Gordo, pero me importa a mí, y a vos. Y si te encuentro en una librería de Copenhague, hablándome en danés desde la solapa de un libro, tengo todo el derecho del mundo de  convertirte en personaje de un cuento y a la vez tener con vos una serie de sobreentendidos y chistes secretos. Pero, pará la mano con esto. Vos me querés desviar de mi pregunta anterior.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Decime, el cuento de la araña esa que sube y se resbala y vuelve a subir y se vuelve a resbalar y, vuelta la burra al trigo, comienza nuevamente la ascensión y así como diez veces, pero el lector, que es un boludo, no se aviva que se trata de una araña y entonces después de contar en dos carillas las dificultades de la vida se viene sobre el personaje, la araña, algo así como un aguacero, pero de la gran puta, una especie de catarata que arrastra todo lo que encuentra, personaje incluido, hasta un agujero negro y tenebroso y aparece una vocecita, que sos vos mismo imitando a una nena, que dice mamá, ¡volvieron las arañas a la pileta del baño! Y el lector, yo, se cuenta que era una araña, ¡oh!, ese cuento, Gordo, lo escribiste vos o era cierto que lo plagiaste de un libro de inglés, como dijo ese otro hijo de su madre que mandó una carta al diario con una traducción de un cuento que era demasiado parecido al que vos mismo habías escrito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacés, gordo? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sos capaz de irte y dejarme sin respuesta. ¡Qué quilombo que se armó! Pero no seas tonto, Gordo, no te lo tomés así. A mí qué me importa si un personaje me sale plagiario. No son cosas mías y a esta altura del campeonato no me voy a hacer la virgencita pudorosa. Además, sinceramente, no creo para nada que un personaje mío puede ser tan poca cosa. Yo creo en el personaje, viste. Tapame la boca con la carta de Julito Cortázar que tenías colgada en un marquito al lado de la catrera. Así yo aprovecho y te muestro la que me mandó Perón, escrita a máquina, eso sí, porque no éramos tan amigos como para que me mandara una manuscrita.&lt;br /&gt;Pero, cortala. Después cambiamos figuritas, si querés. Lo que te quiero decir es esto. Vos no tenías la más puta idea de dónde quedaba Bélgica o, para ser más exactos, Bruselas. Pero en el único lugar del mundo en que soñabas vivir era en Bruselas, porque Julito había nacido allá. Y el Julito había tenido un rato  libre, habiendo nacido allá y trabajando, pobre, como traductor de la UNESCO, para mandarte una cartita a… Tandil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¡Qué personaje que sos, Gordo! Sí, ya sé que te tenés que ir, pero esperá que te relate un poco. Disculpame, estaba pensando, ahora que me saludás en danés, podés aprovechar a escribir los cuentos de Andersen o las obras completas de Kierkegaard. No te chivés, si sos un personaje simpático, como todos los gordos. Pero nos enojamos con aquellos chanchos que dudaban de tu honestidad y te defendimos en todo momento. Mandamos unas cartas furibundas al matutino pequeño burgués de izquierda tandilense. Y no te dejamos de dar manija en ningún momento. No faltó el que llegó a usar un argumento irrefutable: si hubiera querido plagiar, en vez de usar la misma araña en el mismo baño, el Gordo hubiera usado una hormiga en un picnic. Y tenía razón, Gordo, tan boludo no eras, ¿no? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero, perdoname, ¿te quedó algún complejo con el idioma a raíz de esa experiencia traumática en plena crisis juvenil? No, te pregunto porque me da la impresión que en otro relato en que te encontré como personaje insistías demasiado en convencernos a los giles que pagamos un vagón de mangos después de Rodrigo para ver tus andanzas rodeado de gente importante, que ha hecho películas y todo, y convencernos, digo, de que no sabías inglés. Pero antes que te vayás, tengo gente esperando, personajes, buenos tipos, viste, y andá a saber cuando nos volvemos a encontrar, explicale al lector cómo termino la cosa. Contale, dale, decile el versito al señor, nene. Explicale que el cuento de la pobre arañita, que pongo las manos en el fuego lo escribiste vos solito, mientras la vieja te traía unos mates, te permitió largar la Metalúrgica y no volver a ver más al colorado Selvetti, que todavía anda buscando un André Gorz que lo pinte, y se te acabaron los madrugones y el salir medio dormido en la Gilera, con ese frío ojetudo que hace en Tandil en invierno, y pasaste de obreracho raso que cada mañana de primavera repetía en la puerta de la fábrica di, camarada sol, no te parece una tremenda burrada regalarle este día al patrón, a la categoría de periodista de tiempo completo. Y pudiste comenzar a hacer las crónicas del clásico Santamarina-Ferro Carril Sur y hasta alguna reseña del tradicional enfrentamiento entre El Solcito y Napaleofú por el campeonato de la Liga Agraria, en el mismo diario que te había publicado aquella milonga de la arañita trepadora. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gordo, que hacés, ¿te ofendiste? Pucha que estás cambiado como personaje. Si te vas a poner así te podés ir un poquitito a la mierda. No, ya no sos el mismo. Y bueno, disculpame, no fue mi intención, pero sabés que pasa, últimamente todos los personajes me vienen medio cambiados. Chau, Gordo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Decime adiós, aunque sea, Gordo…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-6458700127721350405?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/6458700127721350405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/no-me-digas-adis-haba-viajado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6458700127721350405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/6458700127721350405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/no-me-digas-adis-haba-viajado.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-361807530109882627</id><published>2007-04-23T05:21:00.000-03:00</published><updated>2007-04-23T18:44:51.170-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;La primera nevada del invierno&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;La fecha de hoy, la melancolía silenciosa de la tarde, con pocos autos en la calle, "la vida, esas cosas, quién sabe lo qué" me empujaron a enviar &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RixuykHn5XI/AAAAAAAAABI/GgT1eBSjVWU/s1600-h/Vasagatan.jpg"&gt;&lt;/a&gt;este cuentito. Fue escrito hace veintiséis años y a miles de kilómetros de Buenos Aires. Me gustó releerlo, conserva cierto espíritu, cierto sabor, que todavía permiten traer al presente aquellos años.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Jakobsberg, 1980&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0na0Hn5kI/AAAAAAAAACw/kq5m-E_q_-s/s1600-h/Estocolmo+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056741298227635778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0na0Hn5kI/AAAAAAAAACw/kq5m-E_q_-s/s320/Estocolmo+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tomaste el tren de las ocho y trece, en la estación Jakobsberg. En la noche había caído la primera nevada del invierno. Lentamente, durante horas, había crecido una gruesa capa blanca que había nivelado todos los contrastes, cubierto las abolladas latas de cerveza, los papeles, la pertinaz hierba del verano pasado, la carretera, los techos, las balaustradas de los balcones, los rellanos de las ventanas; igual que en los dibujos de las historietas, pero sin color, cada saliente, cada superficie estaba decorada con una algodonosa puntilla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tu tren era el último que corría cada cuarto de hora. Lo tomabas muy seguido, cada vez que tenías que viajar hasta Estocolmo, porque te daba el tiempo justo para llegar hasta la agencia, dejas los dibujos y volver al departamento a las diez de la mañana. Como de costumbre la estación se iba llenando con las caras serias y ensimismadas de siempre. Pero la gente no se había acostumbrado aún a esos fríos primerizos, todavía conservaba en la piel la suavidad del eterno y fugaz sol del verano y se había amontonado en la sala de espera, después de los molinetes. Como de costumbre, miraste el reloj de la pared –algo que habías descubierto era que no necesitabas reloj pulsera; por doquier encontrabas los malditos aparatos que denunciaban cuántos minutos tarde ibas a llegar-.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tenías tiempo para tu primer cigarrillo del día. Buscaste alguna cara conocida, algún chileno o uruguayo con quien pudieras conversar sin mayores esfuerzos durante el viaje. No viste a nadie. Por lo menos a nadie que te justificara el gasto de la charla. En una segunda etapa trataste de encontrar algún sueco que reuniera las dos condiciones esenciales: que lo conocieras y que fuera lo suficientemente locuaz como para mantener quince minutos de conversación. También esta búsqueda te resultó infructuosa. Te decidiste a fumar apoyado sobre el ventanal de la sala de espera, mientras mirabas un grupo de fornidos rubios que a diez grados bajo cero trabajaban en los últimos arreglos del nuevo andén. Ocho y diez saliste de la sala e espera y trataste de buscar el lugar en la plataforma que te permitiera quedar exactamente al lado de la puerta del tren, cuando éste se detuviera. Todos los días jugabas una apuesta similar. Si hubiese sido punto y banca hubieras perdido una fortuna. La mayoría de las veces, cuando llegaba el tren, quedabas en el medio de dos vagones, lo que según tus cálculos, muy a grosso modo, era el punto más lejano posible de una puerta. Ello te significaba diecisiete minutos de parado, rodeado de portafolios, cochecitos de bebé y adormilados viajeros. Pero tuviste suerte. Las puertas se abrieron delante mismo de tu nariz, rápidamente subiste al vagón y ocupaste uno de los pocos lugares libres, el espacio del medio en un asiento para tres personas. El tren partió. La cara de solterona prematura de Sylvia, la alemana de Brasil, prometía explicarte las enormes dificultades de ser mujer, madre y reina en un mundo de cambios. El aviso aclaraba: Exklusivt samlag med drottningen. La propuesta te sobresaltó un poco. Volviste a leer más cuidadosamente, Exklusivt samtal med drottningen&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=5759691055455279261#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;. El orden volvió a imperar. Todo era como tenía que ser. Lentamente te entredormiste. El retazo de conciencia despierta iba contando las estaciones, mientras jirones de los sueños de la noche te volvían a asaltar. Eran pedazos de fotos que no podías ordenar. Escenas como congeladas y quebradas, llenas de lógica y miedo, pero sin sentido. Algo extraño en vos hacía que sintieras una especie de placer en recordarlas y un poco voluntariamente tratabas de repetir la ensoñación, aunque el resultado era cada vez diferente, si bien en pequeños detalles. Pero las diferencias te irritaban incomprensiblemente. En tu semivigilia, una mano violenta e invisible arrancaba una a una las exasperantes diapositivas, sólo para que una nueva apareciera en su lugar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calculaste que estabas llegando. Te despertaste completamente. El tren salía del corto túnel que hay cerca de la estación Central. Te levantaste. Miraste hacia el asiento para asegurarte que no olvidabas nada y te paraste al lado de la puerta para descender. Por la ventana viste como el andén iba poco a poco frenando, hasta detenerse completamente. Durante un corto pero intenso instante contemplaste las caras impertérritas que del otro lado del vidrio esperaban para entrar. Por fin se abrieron las puertas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Bajaste.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente desde la estación Once no tenías necesidad de tomar nada para llegar hasta las oficinas del partido. La multitud te llevó hasta la punta del andén. Decidiste salir por el lado que da a la plaza Miserere.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La noche anterior te habías acostado bastante tarde. Habían estado conversando sobre el nuevo gabinete, después de la caída de López Rega. Al recordarlo, te llevaste la mano a la cintura para comprobar por centésima vez el peso y la forma del pequeño revólver que desde hacía unos meses incluía tu vestuario habitual. Se había dado la orden de que todos los que tuvieran alguna tarea de responsabilidad y fueran más o menos conocidos debían llevar un arma. Y vos estabas en esa categoría difusa. Y como cada vez que volvías a tomar conciencia de que estabas armado te asaltó el recuerdo de la peluquería. Había sido un mes atrás. Habías salido de una reunión a eso de las tres de la tarde y decidiste cortarte el pelo. Fuiste a una de las peluquerías del centro. Puede haber sido Basile, en Esmeralda. Afuera hacía frío y vos andabas muy abrigado. Entraste, te sacaste el sobretodo. Miraste a tu alrededor. Las maquilladas manicuras, con sus coquetos uniformes, mostraban las piernas y el escote a sus clientes en mangas de camisa. Todos daban la impresión de estar sentados en una terraza en un hotel del Caribe. Decidiste sacarte el saco. Y en ese momento reparaste que tenías el revólver encima. El haberte mostrado en un lugar público atestado de gente con un arma en la cintura daba alas a tu apenas reprimido exhibicionismo. Pero las indecibles consecuencias que ello podía acarrear frenaban un tanto tu primer impulso. Pero además hacía calor. Y esta situación no había sido nunca contemplada en las conversaciones que sobre el uso del arma habías tenido en la dirección. Y resolviste hacerte cortar el pelo con el grueso saco de tweed puesto y la camisa empapada en transpiración. Tres veces le tuviste que explicar al peluquero que no, que efectivamente no deseabas sacarte el saco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sonreíste.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de la reunión, Carlos te había contado sobre Pamela. Sobre Pamela y él. Sobre Pamela, él y su mujer. Y Carlos tenía miedo. No sólo de que su mujer se enterara. Al fin y al cabo estaba casi seguro que ella lo sabía. Tenía más bien miedo de que Pamela lo atrapara. Lo obligara a decidir. Y él no quería elegir entre las dos. Y vos lo escuchaste sin saber qué decirle. Sin entender bien su miedo. Y te explicó durante horas que estaba enamorado de las dos mujeres. Y que su sueño más íntimo era poder vivir con las dos. Y se rieron. Se despidieron a la una de la mañana, cansados y con la boca pastosa de cigarrillos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cruzaste Pueyrredón hasta la recoba. El pegajoso olor a fritanga te hizo eructar. Algunos pajueranos salían del hotel para cumplir las diligencias que los habían traído hasta Buenos Aires. Dos santiagueños jóvenes estaban baldeando uno de los bares. Con los pantalones arremangados y los zapatos rezumando agua, escurrían un caldo grisáceo y espeso de puchos, servilletas y aserrín. Esquivaste con pequeños saltos los charcos de ese líquido infame. En el kiosco de la esquina de Pueyrredón y Rivadavia te detuviste a mirar las tapas de las revistas, hasta que cambiara la luz del semáforo. Cuando levantaste la vista hacia la vereda de enfrente recordaste que el Gran Jefe te había contado que en uno de esos edificios vivía o había vivido el Astrólogo de los Siete Locos. Que allí ejercía ilegalmente la odontología, su verdadera y prohibida pasión. El Gran jefe no dejaba de impresionar a todos con su cantidad de anécdotas, que invariablemente incluían personajes hoy famosos con ínfimos soñadores de trasnoche, charlatanes y tipos raros. Y como las contaba en el medio de las más serias discusiones, en las circunstancias más graves, los interlocutores quedaban normalmente azorados por la libertad asociativa de Palma, su irónico y a veces cruel sentido del humor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguiste caminando por Jujuy y entonces viste los coches de la policía. Cuatro patrulleros obstruían el tráfico en el cruce con Alsina. Cincuenta o sesenta personas se habían reunido en actitud de curiosos. Se movían de un lado al otro sin alejarse del lugar. En la puerta del hotel alojamiento viste a dos presuntas mucamas que miraban hacia la esquina y conversaban entre sí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nuevamente recordaste que estabas armado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te metiste en La Perlita para ver si había algún compañero que te contara lo que pasaba. Los mozos te conocían pues allí solías almorzar a menudo. Uno de ellos te indicó que en el fondo del salón estaban tus amigos. Te dirigiste hacia ellos. El restaurante estaba casi vacío. Cuando llegaste a la mesa Roberto te dijo: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Metieron dos bombas en el local. Carlos se había ido a dormir ahí, porque parece que tenía un quilombo en la casa. La explosión lo partió en dos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inevitablemente pensaste en Pamela y en la mujer de Carlos. La frivolidad de la asociación te avergonzó. Apresurado saliste del bar para ver lo que había quedado. Ya en la calle notaste que nuevamente había comenzado a nevar. Con suavidad caían sobre Wasagatan copos enormes y estériles. Te pareció que este año el invierno había empezado más temprano.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=5759691055455279261#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt; Juego de palabras intraducible basado en la similitud entre las palabras suecas samlag y samtal. La primera frase afirma: &lt;em&gt;Exclusivo coito con la reina&lt;/em&gt;. La segunda, &lt;em&gt;Exclusiva conversación con la reina&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-361807530109882627?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/361807530109882627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/la-primera-nevada-del-invierno-la-fecha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/361807530109882627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/361807530109882627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/la-primera-nevada-del-invierno-la-fecha.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0na0Hn5kI/AAAAAAAAACw/kq5m-E_q_-s/s72-c/Estocolmo+4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-7534579810611728346</id><published>2007-04-23T05:15:00.001-03:00</published><updated>2008-03-07T16:52:09.461-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Marie-Claire descubre América&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Mi amiga quedó en la fría y bella Estocolmo, su chileno se fue por el oscuro sendero sin retorno y en esta noche cálida de otoño, en el familiar septentrión, la he vuelto a recordar. Esta historia no es la suya, por supuesto, pero se parece mucho a la que me contó en alguna larga noche boreal. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Jakobsberg, junio de 1982.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;A Antonella Dolci&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0t_UHn5nI/AAAAAAAAADI/x3p0apHo4g8/s1600-h/nuestra_inspiracion.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056748522362627698" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0t_UHn5nI/AAAAAAAAADI/x3p0apHo4g8/s320/nuestra_inspiracion.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Marie-Claire no tiene la menor idea de quién es Héctor Gagliardi. Puede recitar de memoria dos o tres sonetos de Rimbaud, en un francés que no tiene nada de parisino. A Mallarmé lo leyó a los quince años en una primera edición, tomada de la biblioteca de uno de los abuelos, un severo pastor protestante, admirador de Pascal y de Blanca de Aquitania. Proust no tiene secretos para ella y los bizcochos Madeleine eran el obvio ingrediente a la hora del té en la Provenza de los tíos. Pero de Gagliardi no sabe lo que se dice un corno. Ahora bien, resulta que Marie-Claire se enamora perdidamente de José Ignacio. Chileno, inmenso, desbordante, entrador y guitarrero. Marie-Claire dice que lo conoció en un seminario de Lucien Goldman. Eran los años sesenta, Ho Chi Minh, por dos, por tres, por muchos más Vietnam, cuando cada becario latinoamericano era un Che Guevara venidero en la graciosa fantasía de todas las Marie-Claire de Europa. Como digo, Marie-Claire se enamora perdidamente de José Ignacio. Viven dos años en Paris, mientras el chileno termina su doctorado en ciencias sociales y Marie-Claire su licenciatura en Letras. En aquella época descubre la novela latinoamericana y aprende a recitar largos párrafos del Canto General, en un español que no tiene nada de santiaguino. Pero Gagliardi, nones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y ocurre que su José Ignacio debe volver a Chile. Con el diploma en la mano ya no quedan excusas para recibir los cheques mensuales. Marie-Claire cuenta que viajaron a Lisboa, que pasaron una semana despidiéndose por las callecitas del Alfama, llorando con los melancólicos fados y desorientándose, un poco borrachos, entre tanto funicular, escalerita y placita. Un mediodía José Ignacio sube a un barco enorme, anclado cerca de la tumba de Caoens –dice Marie-Claire-, y se va hacia el mar por ese Tejo lento y asimétrico, en una orilla la capital más occidental de Europa y en la otra el campo, la más absoluta ausencia de ciudad. Y en el puerto se queda Marie-Claire con la promesa de viajar a Santiago, donde se casarán.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos meses después Marie-Claire cruza el Atlántico en un barco que la dejará en Buenos Aires. Una gramática española la prepara para su diálogo con el continente de los tucanes y las orquídeas. Sueña con ese mar frío y tumultuoso del que le hablaba José Ignacio. Desea probar el gusto extraño de esos mariscos gelatinosos y palpitantes que José Ignacio exaltó cuando comían unas almejas saltadas en ajo y vino blanco a orillas del Mediterráneo. Fue cuando Marie-Claire quería apaciguar el exacerbado chovinismo gastronómico del chileno. José Ignacio las había comido complacido y le había explicado: “Claro que están buenas. Pero es por la fritura, es gracias al producto de siglos de cocina, por el agregado de hierbas, condimentos, aceites. Están buenas por la cultura, Marie-Claire. Las almejas en sí mismas no tienen gusto a nada. Nosotros las comemos crudas, recién desenterradas y la boca se te llena con todo el yodo del Pacífico”. Y había comenzado con una larga enumeración de las distintas variedades y sus distintos nombres regionales, mientras con las manos, con la cara, con todo su cuerpo le explicaba la sensación, o el recuerdo de la sensación, el amargo y blando molusco, aún vivo, había dejado en su alma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta que Marie-Claire llega a la dársena de Puerto Nuevo con sus dos valijas y el equipo estereofónico que constituye su único mobiliario. De aquí en más comienza América Latina. Recuerda fugazmente que Isadore Duchase había nacido muy cerca de allí, en la otra orilla del río. La primera vez en su vida que estaba sola y tan lejos de tíos y abuelos, en un mundo donde aún sobrevivían los antiguos ritos solares, donde una nueva sociedad podría nacer por la acción de hirsutos parteros armados de machetes. Pero, como digo, Marie-Claire no había leído, entonces, ni leería jamás a Héctor Gagliardi.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eran las diez de la mañana. A las cinco de la tarde salía de Ezeiza su avión para Santiago. Tomó un destartalado Di Tella, con las gomas lisas y un feo abollón en una de las puertas delanteras. Un morocho de pelo crespo y largas patillas la miraba de reojo desde el espejito retrovisor, cuando Marie-Claire, con el corazón rebalsado de expectativas, se acomodó en el asiento trasero. Marie-Claire me dice que había decidido ya en el barco hablar italiano durante su breve estancia en Buenos Aires. Claro que es difícil de todas maneras pronunciar la breve fórmula “A Ezeiza” con algún tipo de acento no español, no obstante lo cual el tachero le preguntó, siempre a través del espejo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- La señorita ¿es francesa?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y Marie-Claire le explicó de dónde venía, qué hacía, adónde iba.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Perdone la curiosidad, pero ¿a qué va a Chile? -, le preguntó el morocho.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y Marie-Claire le habló de su José Ignacio, su chileno que la esperaba desde hacía dos meses en Santiago, con una promesa de matrimonio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ante esta revelación, el taxista –Marie-Claire dixit- volvió por primera vez la cabeza con un gesto de verdadera preocupación en la cara.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pero, señorita… ¿Usted confía en un chileno? ¿Usted está segura que la van a estar esperando en Chile? … No sé. Pero yo no confiaría nunca en la promesa de un chileno. Y menos en la promesa que le hacen a una mujer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marie-Claire dice que en un principio no entendió nada. Y no por el idioma, porque el tachero le hablaba muy lentamente. José Ignacio le había contado de la hermandad de los pueblos latinoamericanos, le había hablado de O’Higgins, de San Martín, de Bolívar. Ante sus ojos levemente grises, habían desfilado, casi como en una superproducción yanqui, desarrapados ejércitos de argentinos, chilenos, uruguayos, peruanos, peleando con lanzas y de a caballo contra atildados oficiales españoles. José Ignacio le hablaba de la unidad de todos los latinoamericanos, le decía: “tuvimos un pasado común y estamos creando un futuro común, Marie-Claire”. Y ella compraba todo lo que su chileno propio le vendía con adjetivos resonantes, con ademanes grandilocuentes y con los ojos encendidos por el apasionamiento y unas botellas de Cotes du Rhone.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y el tachero continuaba, paternal y escasamente heroico:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Y sus padres ¿la han dejado venirse hasta acá, sola, a encontrarse con un chileno? Usted no sabe lo que son. Sobre todo con las mujeres. Muy distinto a nosotros. Los argentinos, mire, tenemos a la mujer en un altar, qué quiere que le diga. Cada mujer es, qué sé yo, como una hermana, como una madre para nosotros. Pero en Chile es otra cosa. Son mentirosos, engañadores. Borrachos. En Buenos Aires, por ejemplo, todos los carteristas son chilenos…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;E insistía, mientras el tránsito de las calles céntrica hacía el viaje eterno:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Se habrá garantizado, por lo menos, el viaje de vuelta? Porque, como que hay Dios, que el chileno ese que usted dice está casado y se quiere aprovechar de usted.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero Marie-Claire hacía ya varios años que había comenzado a dudar de la existencia de Dios.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Así que estudió literatura… ¿Sabe cómo me llamo?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No Marie-Claire no tenía la menor idea.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Víctor Hugo. Víctor Hugo Palavecino-, dijo satisfecho mientras sonreías a Marie-Claire con ojos de iniciado.- Víctor Hugo, como su compatriota.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y Marie-Claire cuenta que la mirada del taxista la hacía sentirse obligada a manifestar su extrañeza ante la enorme coincidencia de que una licenciada francesa en literatura italiana se encontrara en Buenos Aires sentada en un taxi conducido por un chofer de veintiocho años de edad de nombre Víctor Hugo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Y, por supuesto, escribo-, agregó Víctor Hugo. – Hago versos, poesías…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El taxi ya había tomado la avenida del Trabajo y se dirigía, ahora con menores demoras, hacia la autopista. Y en este momento, por primera y única vez en su vida, Marie-Claire tomó contacto con el discurso gagliardiano, a través de uno de sus más afamados discípulos. Porque Marie-Claire cuenta que bastó que ella dijera algo así como “¡qué interesante!” para que Víctor Hugo tomase un grueso cuaderno Laprida –Marie-Claire, en realidad, ignora, si era un cuaderno Laprida, pero la he convencido de la necesidad de que lo fuera- de la guantera del Di Tella, se lo alcanza a Marie-Claire, mirando obviamente por el espejito, y le dice:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Por favor, hágame el honor de leerlos en voz alta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Marie-Claire dice que le hizo el honor. Y durante varios kilómetros leyó sin entender largos poemas en octavas, mientras su Víctor Hugo asentía satisfecho, siempre mirando por el espejito. Después dice que le habló de su sentimiento poético, de tangos y cantores que Marie-Claire jamás había oído nombras. Y sus ensoñaciones selváticas, sus expectativas heroicas se iban lentamente mezclando con el paisaje sencillo de Víctor Hugo, con las madres buenas de sus poemas, con las novias eternas de sus octavillas, y los tucanes se confundían con grises gorriones de otoño y las orquídeas con los simples malvones de un patio con pajarera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y llegaron a Ezeiza. Como aún faltaban unas horas para su avión a Santiago, Víctor Hugo exigió en hacerle compañía. Durante las dos o tres horas de espera Marie-Claire recibió las más variadas advertencias sobre el carácter de los hombres chilenos. Se tuvo que negar varias veces a la propuesta de volverse a Europa y renunciar a su aventura que Víctor Hugo consideraba a todas luces descabellada y aceptó con resignación la compasión benevolente del taxista poeta cuando la despidió en el hall central del aeropuerto. El viaje, por supuesto, no le costó nada, puesto que Víctor Hugo se negó terminantemente a convertirse en cómplice del engaño del que iba a ser objeto mi cálida amiga, cobrando el viaje.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como ya dije, Marie-Claire no sabe quien es Gagliardi. Pero conoció a Víctor Hugo Palavecino. Y para su sensibilidad provenzal, Buenos Aires es una ciudad de taxistas que recitan melancólicos poemas a sus pasajeros. A esta altura de nuestra amistad sabe que su imagen es, por lo menos, escasa. Pero, me resigno, le ayuda a matizar la visión mitológica con que llegó a nuestras playas. Y El Triste sonreirá desde su cielo de trenzas y percal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-7534579810611728346?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/7534579810611728346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/marie-claire-descubre-amrica-mi-amiga.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7534579810611728346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/7534579810611728346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/marie-claire-descubre-amrica-mi-amiga.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_cjApuoxQTl0/Ri0t_UHn5nI/AAAAAAAAADI/x3p0apHo4g8/s72-c/nuestra_inspiracion.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5759691055455279261.post-5107616610135098074</id><published>2007-04-23T04:42:00.000-03:00</published><updated>2007-04-28T19:32:12.457-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RixmR0Hn5UI/AAAAAAAAAAo/iMRivZ6VBVA/s1600-h/plaza+Tandil+1904.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056528937864652098" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="209" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RixmR0Hn5UI/AAAAAAAAAAo/iMRivZ6VBVA/s320/plaza+Tandil+1904.jpg" width="292" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RixmR0Hn5VI/AAAAAAAAAAw/Rj6dXGpB0NA/s1600-h/Parque+Independencia.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5056528937864652114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 249px; CURSOR: hand; HEIGHT: 185px" height="201" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RixmR0Hn5VI/AAAAAAAAAAw/Rj6dXGpB0NA/s320/Parque+Independencia.gif" width="270" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;Quisiera &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;saludar &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;a la señora&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Jakobsberg, 1980&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;a J.E.B.que fue mi amigo hace como veinte años&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Te acordás que viniste y me dijiste:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;- Esta noche vamos al quilombo. Mi primo me pasó el dato de una puta. Cobra ciento cincuenta mangos. Pasame a buscar que vamos en el coche. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No. No necesito recordarte que eso pasó hace siglos, en Tandil, que vos eras mi mejor amigo y que teníamos dieciséis años. Teníamos un montón de negocios en común. Bah, un montón… estábamos de novio –salíamos- con dos hermanas. Vos con la mayor, yo con la menor. Eso y que nos sentíamos bien juntos, eran todos nuestros negocios. Y, quizás, el hecho de que tanto vos como yo teníamos una ganas locas de coger. La madre de las hermanitas, tan cariñosa ella, tan comprensiva, tenía una especie de letanía o de conjuro para iniciar una conversación con nosotros: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;- Yo no puedo entender cómo dos muchachos tan (y recalcaba el tan con su voz finita e hinchapelotas), tan distintos pueden llevarse tan bien. Distinto carácter, distintos gustos y, sin embargo, ahí están Cacho y Copete (nuestros nombres de guerra de entonces), inseparables…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y se quedaba mirándonos angelicalmente, satisfecha como si hubiera podido formular el insondable misterio de la cuadratura del círculo.Y la respuesta era tan sencilla, tan evidente, tan notoria que, justamente por ello, no se podía enunciar: queríamos garchar. A sus hijas, a las amigas de sus hijas, a ella, a una mujer. Queríamos pegar el salto cualitativo (tranquilizate, esto del salto cualitativo lo aprendí muchos años después de nuestra adolescencia tandilense) que significa pasar de las tetas abundosas y desbordantes de Jayne Mansfield en el Radiolandia, encerrado con dos vueltas de llave en el baño, a una mujer de carne y hueso (y lo de los huesos lo podés tachar, si te parece). Por eso, Cacho, qué carajo importaba que no tuvieras ni la menor idea de quien era Dostowieski o que aceptarás con resignación que te llevara al cine a ver “El General della Rovere” o “La Fuente de la Doncella” (aunque la escena de la violación nos dio alas comunes a nuestra módica fantasía de entonces), si lo que importaba era otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Los domingos, Cacho, los domingos… Nos caíamos a la casa de las hermanitas, tipo las dos y media de la tarde. Con las chicas ya nos habíamos encontrado a la mañana, después de misa. Habíamos paseado un rato por el centro, tomados de las manos, tratando de que todos vieran que nosotros estábamos de novio con ellas. Pero por la tarde era el número fuerte de la semana. Los viejos de las pibas eran del tipo comprensivo o quizás las pendejas tenían cara de mosquitas muertas o nosotros no dábamos la impresión de galanes impetuosos, pero la cuestión es que el padre y la madre se iban y nos dejaban solos en la casa toda la santa tarde. Bailábamos (“Echale la culpa a la bossa nova” giraba ciento cincuenta veces en el Winco) y después buscábamos reparo para la actividad que nos había hecho soñar toda la semana en el colegio, en la mesa a la hora de comer, en la noche en la cama: apretar, franelear, manosear a las doncellas (entonces decíamos chapar, Cacho). Vos y María Luisa (tu hermanita, y de la que yo en secreto estaba enamorado) eran más rápidos y se ubicaban en el escritorio del viejo, que dicho sea de paso, poseía el único sofá, verdadero sofá de tres cuerpos de la casa. Y yo me resignaba con Merceditas, la suave, tímida, inexperta hermanita que me había tocado en el reparto (había sido ella en realidad la que me había hecho saber que gustaba de mi y yo no estaba en condiciones de dejar pasar la oportunidad. En realidad, Cacho, y al margen, nadie estaba en esas condiciones en aquella época).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Me sentaba en uno de los pretenciosos sillones del living, carpetitas de macramé en los posabrazos y Merceditas, pollera gris y conjunto de banlon, un par de chatitas negras en los pies, que dejaban ver el nacimiento de los aterciopelados pliegues entre los dedos, recostaba sus quince años sobre mis rodillas y así pasábamos la tarde, abrazados, cerrando los ojos con fuerza y besándonos en la boca, oyendo e imaginando a ustedes que intentarían posiciones similares y similares actividades. Hasta que el temprano crepúsculo invernal oscurecía lentamente toda la casa. A eso de las siete y media, las chicas prendían algunas luces, tomábamos distancia, quebrábamos nuestros prudentes cuerpo a cuerpo, y esperábamos con caras de chicos buenos a los progenitores. Después nos íbamos juntos, ¿te acordás? Nos acompañábamos el uno al otro, durante horas, por calles frías, desiertas y aburridas. Y era entonces cuando dábamos rienda suelta a la imaginación. Y compensábamos nuestras vacilaciones y temores con el relato detallado y aumentado de nuestras experiencias amatorias del día. Y vos me explicabas como eran los pechos de María Luisa y yo trataba de contarte sobre la suavidad de los muslos de Merceditas y nos calentábamos, parados en una esquina ventosa, sin ganas de separarnos, esperando, quién sabe, que la charla, que nuestras mentiras, que las palabras conjuraran, realizaran, cristalizaran nuestro obvio, acumulado, semanalmente postergado anhelo: coger. Y entonces, cuando ese viernes, en el colegio, viniste con tu, al parecer, firme decisión, no pude menos que envidiarte. Y allá nos fuimos, Cacho, vos y yo. Nos fuimos a pie, porque el auto lo usaría tu primo, que en realidad era el dueño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Quedaba en el culo del mundo. Rodríguez arriba, para el lado de la estación. Caminamos en silencio. Si dijimos algo, fue sobre alguna otra cosa que no tenía un carajo que ver con tu próxima responsabilidad. Muertos de frío y con los abrigos húmedos llegamos al quilombo. En realidad, era un bar miserable, medio de ciudad y medio de campo, desierto a esa hora, con una luz como amarilla que producía más sombras que otra cosa. Nos sentamos a una mesa cerca de la puerta y pedimos dos ginebras. ¿Qué otra cosa íbamos a tomar, considerando el lugar y la situación?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cuando el tipo del boliche vino con las bebidas, le dijiste:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;- Quisiera saludar a la señora.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Creéme, Cacho, eso fue lo que dijiste. En serio. Serio. Con la misma cara con que le hubieras dicho mi más sentido pésame. Nunca supe si te habían contado que ese era el santo y seña o si vos solito habías acuñado esa fórmula admirable. La cuestión es que el tipo te relojeó y dijo, también serio, algo así como:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;- Enseguida lo va a recibir.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y se fue para la trastienda.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Al ratito, a tus espaldas, entró al bar una mina grandota, morocha, de pelo largo y, al parecer, áspero. Tendría, que sé yo, la edad de la madre de nuestras hermanitas. Podía ser tía nuestra. Y no te digo madre, porque con la vieja no se jode. Vos no la veías pero nos sonrió con cancha. Le faltaba uno de los dientes de adelante. El agujero era como un enorme lunar, negro como el pecado, en el medio de una sonrisa, amarillenta quizás por influencia de la iluminación del local. La aparición se esfumó, tragada por una de las puertas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El tipo se acercó a la mesa y, dirigiéndose a vos, dijo:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;- La señora lo espera.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Te levantaste y desapareciste vos también por la puerta. Y ahí me quedé, esperando. Como si hubieras ido al baño a mear, mientras tomaba la ginebra con tragos cortitos para que ardiera menos. Traté de imaginarte, acostado con la señora. Se me ocurrían las cosas más boludas. Por ejemplo, si la tratarías de usted o de vos. Si estarían a oscuras o con la luz prendida. Si la mina sería la esposa del tipo del mostrador. Y en eso volviste. Como si vinieras del baño. La ropa ordenadita como cuando entraste, peinadito, al pelo, ningún cambio visible. ¿Te acordás, Cacho? Me dijiste sin vueltas:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;-Vamos.Me puse el sobretodo y salimos, callados.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cuando habíamos dado unos pasos en la vereda, sale el tipo y nos llama:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;- ¡Muchachos!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Carajo, Cacho, qué pasa. Esta complicación no estaba en los planes. Nos volvimos gentiles, con nuestra más educada sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;-¿Qué le pareció la señora?, te preguntó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;-Muy bien, gracias.Eras sensacional, Cacho, para los diálogos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;-Y… las ginebras… ¿a quién tengo que cobrárselas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Atropelladamente pagamos. Y sin darnos vuelta una sola vez, nos alejamos de Sodoma y Gomorra. Ya era bien de noche. Caminamos como diez cuadras sin abrir la boca. Y te envidiaba, Cacho, como la gran puta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5759691055455279261-5107616610135098074?l=jfernandezbaraibar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/feeds/5107616610135098074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/quisiera-saludar-la-seora-jakobsberg.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5107616610135098074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5759691055455279261/posts/default/5107616610135098074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/2007/04/quisiera-saludar-la-seora-jakobsberg.html' title=''/><author><name>Julio Fernández Baraibar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01974002806141204579</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://3.bp.blogspot.com/_cjApuoxQTl0/Sj-Fe8wKJVI/AAAAAAAAAx0/Iup1jNfKX6w/S220/JFB+byn.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_cjApuoxQTl0/RixmR0Hn5UI/AAAAAAAAAAo/iMRivZ6VBVA/s72-c/plaza+Tandil+1904.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
